En el marco de la reunión de este jueves del consejo de supervisión de Volkswagen, en Wolfsburgo (Alemania), para decidir sobre posibles recortes en el grupo automotor, el sindicato IG Metall y el comité de empresa convocaron protestas en todas las sedes de VW en Alemania. A finales de junio trascendió que el grupo planeaba reducir hasta 100.000 empleos, el doble de lo previsto inicialmente, y cerrar cuatro fábricas en Europa, aunque oficialmente aún no se conoce la cifra definitiva.Seguir leyendo
El sindicato IG Metall convoca concentraciones el mismo día de la reunión del consejo de la automovilística para decidir sobre un plan de ajustes con efectos potenciales sobre 100.000 trabajadores
En el marco de la reunión de este jueves del consejo de supervisión de Volkswagen, en Wolfsburgo (Alemania), para decidir sobre posibles recortes en el grupo automotor, el sindicato IG Metall y el comité de empresa convocaron protestas en todas las sedes de VW en Alemania. A finales de junio trascendió que el grupo planeaba reducir hasta 100.000 empleos, el doble de lo previsto inicialmente, y cerrar cuatro fábricas en Europa, aunque oficialmente aún no se conoce la cifra definitiva.En Wolfsburgo, la protesta se convocó justo frente al rascacielos de la junta directiva. También se organizaron otras concentraciones, por ejemplo, en Emden, Zwickau, Hannover o la fábrica de Audi en Neckarsulm, frente a la puerta de las diferentes fábricas. Todas ellas son sedes que se consideran en situación precaria y cuyo futuro está amenazado. En las últimas semanas se había filtrado a los medios de comunicación que, efectivamente, en el consejo de supervisión se estaban debatiendo medidas de ahorro masivas. Según IG Metall, no se trata de una huelga, sino de actos informativos o de protesta.El mensaje de la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, y de la presidenta de IG Metall, Christiane Benner, junto con sus compañeros, es que si realmente se van a suprimir 50.000 puestos de trabajo adicionales y se van a cerrar cuatro fábricas, el grupo se enfrentará a una fuerte oposición por parte de los trabajadores. Sin embargo, cada vez son más las voces que afirman que, tal y como está ahora, VW no será competitiva a largo plazo ya que se enfrenta a una producción muy cara, a los fabricantes chinos que inundan el mercado de modelos más baratos y a los aranceles estadounidenses. Para muchos expertos, se trata de la mayor reforma de la industria automotriz de la historia de Alemania.VW ya había anunciado con anterioridad la supresión de 50.000 puestos de trabajo en toda Alemania de aquí a 2030. De estos, se suprimirán 35.000 puestos en la marca principal y el resto en filiales como Audi y Porsche. Los nuevos recortes se sumarían a estos. El director general del Grupo VW, Oliver Blume, justifica la ampliación de los planes de recorte por el endurecimiento de las condiciones generales. Los aranceles, las guerras, las tensiones geopolíticas y una competencia cada vez más dura suponen un obstáculo, según señaló el directivo. En su opinión, el modelo de negocio anterior de VW, que consistía en desarrollar y producir en Europa y vender en todo el mundo ya no funciona.No está claro cuánto tiempo deliberará el consejo de supervisión de VW que se reúne esta tarde ni si realmente cabe esperar resultados concretos de la reunión o si por el contrario, decidirán convocar un nuevo encuentro antes de tomar una decisión. Sin embargo, casi nadie espera que se produzcan pronto despidos ni cierres de plantas, ya solo por el peso que tienen los representantes de los trabajadores y el estado federado de Baja Sajonia, que con un 20%
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