China ha presentado Atlas, su sistema de operaciones con enjambres de drones, en una demostración difundida el miércoles por medios estatales. La prueba ofrece una imagen poco habitual y bastante detallada de cómo prevé desplegar formaciones coordinadas de drones en combate. Según la información difundida, el sistema integra en una misma cadena operativa el reconocimiento, la selección de objetivos, el control del lanzamiento y la ejecución del ataque.. La demostración realizada el 25 de marzo mostró toda la secuencia operativa de Atlas. En el campo de pruebas, el sistema pasó de la detección al ataque en un flujo continuo tras realizar un reconocimiento coordinado sobre varios objetivos similares. Después identificó el vehículo de mando previsto e inició la secuencia de lanzamiento.. Los drones se desplegaron y completaron un ataque de precisión tras fijar el objetivo en pleno vuelo. La prueba dejó ver una cadena de ataque completa, más allá de un simple sistema de lanzamiento.. Según los medios estatales, el vehículo terrestre de combate Swarm-2 lanzó un dron cada tres segundos y ajustó el orden de salida en función de las necesidades de la misión. Los aparatos de reconocimiento podían desplegarse primero, seguidos por unidades de guerra electrónica y de ataque. La información añade además que los drones pueden ser reasignados en plena misión, lo que permite responder en tiempo real a las necesidades en el campo de batalla.. En el núcleo de Atlas está Swarm-2, presentado por primera vez en 2024 y con capacidad para transportar y lanzar 48 drones de ala fija. A su lado opera un vehículo de mando independiente capaz de controlar hasta 96 aparatos al mismo tiempo.. Cada dron puede llevar cargas útiles distintas, entre ellas sensores electroópticos, municiones de ataque y sistemas de retransmisión de comunicaciones. El sistema también admite aparatos de diferentes tamaños, lo que amplía su flexibilidad en tareas de reconocimiento, ataque y apoyo. Según la información difundida, un solo operador puede gestionar operaciones de gran escala gracias a una automatización y control asistidas por inteligencia artificial, mientras que un vehículo de apoyo se encarga de la logística, el mantenimiento y la continuidad del sistema en misiones prolongadas.. Wang Yunfei, experto chino en asuntos militares, asegura en declaraciones a Global Times que el sistema puede ampliar de forma significativa las aplicaciones de los enjambres de drones en el campo de batalla. A su juicio, Atlas permite ejecutar ataques de saturación, golpes de precisión y misiones de ataque en profundidad. También sostiene que, gracias al preentrenamiento con inteligencia artificial y a los algoritmos integrados, los aparatos pueden asumir de forma autónoma tareas como el reconocimiento de objetivos, la asignación de misiones y la planificación de rutas mientras se adaptan a las circunstancias de un entorno cambiante.. Los drones, además, pueden reaccionar a factores ambientales, corregir perturbaciones del flujo de aire y formar con rapidez configuraciones densas y precisas.. Para analistas estadounidenses, la demostración refleja una tendencia más amplia en la evolución de la guerra moderna, cada vez más orientada a sistemas autónomos, conectados y apoyados en software. Plataformas como Atlas sugieren que la coordinación y el software pueden pesar más que las ventajas puramente físicas del hardware que se utiliza, al tiempo que refuerzan la necesidad de mejorar las defensas antidrones y la resiliencia en guerra electrónica. Más que un simple lanzador, Atlas apunta a una doctrina militar en la que los enjambres actúan como una fuerza de combate unificada.
Atlas integra toda la cadena de ataque en un solo sistema
China ha presentado Atlas, su sistema de operaciones con enjambres de drones, en una demostración difundida el miércoles por medios estatales. La prueba ofrece una imagen poco habitual y bastante detallada de cómo prevé desplegar formaciones coordinadas de drones en combate. Según la información difundida, el sistema integra en una misma cadena operativa el reconocimiento, la selección de objetivos, el control del lanzamiento y la ejecución del ataque.. La demostración realizada el 25 de marzo mostró toda la secuencia operativa de Atlas. En el campo de pruebas, el sistema pasó de la detección al ataque en un flujo continuo tras realizar un reconocimiento coordinado sobre varios objetivos similares. Después identificó el vehículo de mando previsto e inició la secuencia de lanzamiento.. Los drones se desplegaron y completaron un ataque de precisión tras fijar el objetivo en pleno vuelo. La prueba dejó ver una cadena de ataque completa, más allá de un simple sistema de lanzamiento.. Según los medios estatales, el vehículo terrestre de combate Swarm-2 lanzó un dron cada tres segundos y ajustó el orden de salida en función de las necesidades de la misión. Los aparatos de reconocimiento podían desplegarse primero, seguidos por unidades de guerra electrónica y de ataque. La información añade además que los drones pueden ser reasignados en plena misión, lo que permite responder en tiempo real a las necesidades en el campo de batalla.. En el núcleo de Atlas está Swarm-2, presentado por primera vez en 2024 y con capacidad para transportar y lanzar 48 drones de ala fija. A su lado opera un vehículo de mando independiente capaz de controlar hasta 96 aparatos al mismo tiempo.. Cada dron puede llevar cargas útiles distintas, entre ellas sensores electroópticos, municiones de ataque y sistemas de retransmisión de comunicaciones. El sistema también admite aparatos de diferentes tamaños, lo que amplía su flexibilidad en tareas de reconocimiento, ataque y apoyo. Según la información difundida, un solo operador puede gestionar operaciones de gran escala gracias a una automatización y control asistidas por inteligencia artificial, mientras que un vehículo de apoyo se encarga de la logística, el mantenimiento y la continuidad del sistema en misiones prolongadas.. Wang Yunfei, experto chino en asuntos militares, asegura en declaraciones a Global Times que el sistema puede ampliar de forma significativa las aplicaciones de los enjambres de drones en el campo de batalla. A su juicio, Atlas permite ejecutar ataques de saturación, golpes de precisión y misiones de ataque en profundidad. También sostiene que, gracias al preentrenamiento con inteligencia artificial y a los algoritmos integrados, los aparatos pueden asumir de forma autónoma tareas como el reconocimiento de objetivos, la asignación de misiones y la planificación de rutas mientras se adaptan a las circunstancias de un entorno cambiante.. Los drones, además, pueden reaccionar a factores ambientales, corregir perturbaciones del flujo de aire y formar con rapidez configuraciones densas y precisas.. Para analistas estadounidenses, la demostración refleja una tendencia más amplia en la evolución de la guerra moderna, cada vez más orientada a sistemas autónomos, conectados y apoyados en software. Plataformas como Atlas sugieren que la coordinación y el software pueden pesar más que las ventajas puramente físicas del hardware que se utiliza, al tiempo que refuerzan la necesidad de mejorar las defensas antidrones y la resiliencia en guerra electrónica. Más que un simple lanzador, Atlas apunta a una doctrina militar en la que los enjambres actúan como una fuerza de combate unificada.
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