Uno de los apartados más buscados en los dispositivos actuales (móviles, cámaras, coches, drones, portátiles, etc.) es su batería. Teniendo esto en cuenta, no es extraño que los fabricantes se dediquen a aumentar las capacidades de las baterías, desarrollando, por ejemplo, móviles con baterías de 10.000 mAh. Pero quizás la clave no sea tener baterías más grandes, sino más eficientes. Y eso es lo que propone un equipo de científicos de en un estudio publicado en el Journal of the American Chemical Society.. Los responsables del avance, liderados por Feng Li, de la Academia de Ciencias de China, hablan de una batería de 451 Wh/kg. Pero, ¿qué significa esto? Para entenderlo, conviene empezar por lo básico. Cuando los científicos hablan de Wh/kg (vatios-hora por kilogramo), están midiendo cuánta energía puede almacenar una batería en relación con su peso. Es, en cierto modo, la “densidad energética” del sistema: cuánto “combustible eléctrico” cabe en cada kilo.. Las baterías actuales de ion-litio, como las que llevan móviles o coches eléctricos, suelen moverse en cifras bastante más bajas. Alcanzar los 451 Wh/kg supone, en términos simples, poder almacenar mucha más energía sin aumentar el tamaño ni el peso. Pero lo llamativo del estudio del equipo de Li no es solo esa cifra. Es que la batería, además, podría cargarse en apenas unos minutos. Y ahí aparece el verdadero desafío: normalmente, almacenar mucha energía y cargar muy rápido son objetivos que compiten entre sí. Mejorar uno suele empeorar el otro.. El avance se basa en una batería de estado sólido, una tecnología que sustituye el electrolito líquido tradicional por materiales sólidos. Esto no solo mejora la estabilidad y la seguridad, sino que permite trabajar con estructuras químicas más eficientes. En este caso, el equipo de Li ha logrado optimizar el movimiento de los iones de litio (los verdaderos “mensajeros” de la energía) para que circulen más rápido sin degradar el sistema.. La pregunta lógica es, ¿cómo se traduce todo esto a algo cotidiano? Una batería de móvil de 5.000 mAh, que es una capacidad bastante habitual hoy en día. Esa cifra, en realidad, no mide directamente la energía, sino la carga eléctrica, eso, traducido, significa que tiene unos 18,5 Wh, la energía que almacena un móvil. Si utilizáramos una batería con una densidad de 451 Wh/kg, esa misma energía podría almacenarse en unos 40 gramos de batería. En la práctica, eso abre dos caminos. El primero es mantener el tamaño actual de las baterías, pero duplicar o incluso triplicar la autonomía del dispositivo. Y el segundo es el opuesto: mantener la autonomía, pero reducir el tamaño y peso de la batería de forma significativa.. Y, finalmente, está la carga. Si esa tecnología de carga ultrarrápida (el estudio menciona 3 minutos) llegara al mundo real, implicaría algo difícil de imaginar hoy: cargar un móvil en apenas unos minutos, no media hora.. Sin embargo, como ocurre con muchos avances en baterías, el dato más importante no aparece en el titular. Estas cifras se obtienen en condiciones de laboratorio. La gran incógnita no es si se puede lograr una vez, sino si puede repetirse cientos o miles de veces sin degradación, sin riesgos y a un coste razonable.. El avance apunta en una dirección clara. Si las baterías del futuro consiguen combinar alta densidad energética con cargas ultrarrápidas, no solo cambiarán los móviles o los coches eléctricos. Cambiarán nuestra relación con la energía. Dejará de ser algo que “esperamos” para convertirse en algo que simplemente recuperamos.
Esto permitiría crear baterías más eficientes o mucho más ligeras, dando espacio para más memoria, procesadores más potentes o cámaras con mejores lentes.
Uno de los apartados más buscados en los dispositivos actuales (móviles, cámaras, coches, drones, portátiles, etc.) es su batería. Teniendo esto en cuenta, no es extraño que los fabricantes se dediquen a aumentar las capacidades de las baterías, desarrollando, por ejemplo, móviles con baterías de 10.000 mAh. Pero quizás la clave no sea tener baterías más grandes, sino más eficientes. Y eso es lo que propone un equipo de científicos de en un estudio publicado en el Journal of the American Chemical Society.. Los responsables del avance, liderados por Feng Li, de la Academia de Ciencias de China, hablan de una batería de 451 Wh/kg. Pero, ¿qué significa esto? Para entenderlo, conviene empezar por lo básico. Cuando los científicos hablan de Wh/kg (vatios-hora por kilogramo), están midiendo cuánta energía puede almacenar una batería en relación con su peso. Es, en cierto modo, la “densidad energética” del sistema: cuánto “combustible eléctrico” cabe en cada kilo.. Las baterías actuales de ion-litio, como las que llevan móviles o coches eléctricos, suelen moverse en cifras bastante más bajas. Alcanzar los 451 Wh/kg supone, en términos simples, poder almacenar mucha más energía sin aumentar el tamaño ni el peso.Pero lo llamativo del estudio del equipo de Li no es solo esa cifra. Es que la batería, además, podría cargarse en apenas unos minutos. Y ahí aparece el verdadero desafío: normalmente, almacenar mucha energía y cargar muy rápido son objetivos que compiten entre sí. Mejorar uno suele empeorar el otro.. El avance se basa en una batería de estado sólido, una tecnología que sustituye el electrolito líquido tradicional por materiales sólidos. Esto no solo mejora la estabilidad y la seguridad, sino que permite trabajar con estructuras químicas más eficientes. En este caso, el equipo de Li ha logrado optimizar el movimiento de los iones de litio (los verdaderos “mensajeros” de la energía) para que circulen más rápido sin degradar el sistema.. La pregunta lógica es, ¿cómo se traduce todo esto a algo cotidiano? Una batería de móvil de 5.000 mAh, que es una capacidad bastante habitual hoy en día. Esa cifra, en realidad, no mide directamente la energía, sino la carga eléctrica, eso, traducido, significa que tiene unos 18,5 Wh, la energía que almacena un móvil. Si utilizáramos una batería con una densidad de 451 Wh/kg, esa misma energía podría almacenarse en unos 40 gramos de batería. En la práctica, eso abre dos caminos. El primero es mantener el tamaño actual de las baterías, pero duplicar o incluso triplicar la autonomía del dispositivo. Y el segundo es el opuesto: mantener la autonomía, pero reducir el tamaño y peso de la batería de forma significativa.. Y, finalmente, está la carga. Si esa tecnología de carga ultrarrápida (el estudio menciona 3 minutos) llegara al mundo real, implicaría algo difícil de imaginar hoy: cargar un móvil en apenas unos minutos, no media hora.. Sin embargo, como ocurre con muchos avances en baterías, el dato más importante no aparece en el titular. Estas cifras se obtienen en condiciones de laboratorio. La gran incógnita no es si se puede lograr una vez, sino si puede repetirse cientos o miles de veces sin degradación, sin riesgos y a un coste razonable.. El avance apunta en una dirección clara. Si las baterías del futuro consiguen combinar alta densidad energética con cargas ultrarrápidas, no solo cambiarán los móviles o los coches eléctricos. Cambiarán nuestra relación con la energía.Dejará de ser algo que “esperamos” para convertirse en algo que simplemente recuperamos.
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