Xi Jinping ha hecho saltar otra sirena en el corazón del complejo militar‑tecnológico chino. Mientras la purga en la cúpula del Ejército Popular de Liberación (EPL) sigue descabezando generales a un ritmo inédito desde Mao, los perfiles de varios de los científicos más sensibles del país —expertos en armas nucleares, radares estratégicos y misiles— han desaparecido sin explicación de la web de la Academia China de Ingeniería (CAE), el sanedrín técnico del Estado. En un sistema que lo controla casi todo, el silencio suele ser la nota al margen más elocuente.. Los tecnócratas que se desdibujan en Pekín. Medios chinos detectaron que la ficha de Zhao Xiangeng, uno de los arquitectos del programa nuclear chino y antiguo vicepresidente de la CAE, había sido borrada del portal del organismo. Junto a la suya, desaparecieron también las reseñas del experto en radares Wu Manqing, pieza clave en el desarrollo de los [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/internacional/china-aprovecha-caos-global-inundar-taiwan-aviones_2025062068550184f68fe227a8445f15.html|||aviones de alerta temprana KJ‑500]], y del diseñador de misiles Wei Yiyin. Pekín no ha ofrecido ninguna explicación, ni sobre posibles jubilaciones, sanciones disciplinarias o cambios de estatus, pese a que se trata de perfiles asociados a capacidades estratégicas —disuasión nuclear, vigilancia aérea, vectores de ataque— que el Partido Comunista Chino vende al exterior como emblema de modernización militar.. La opacidad contrasta con la visibilidad de estos nombres hasta hace muy poco. Zhao figura todavía, por ejemplo, en la web del Instituto de Física Aplicada y Matemáticas Computacionales de Pekín como líder académico del programa nuclear, mientras que Wu ha ocupado puestos de máxima responsabilidad en el conglomerado estatal de electrónica de defensa. Al borrado digital selectivo se suma el hecho de que en enero, la Comisión Militar Central (CMC) vio caer a su número dos, el general Zhang Youxia, y al jefe del Estado Mayor, Liu Zhenli, ambos oficialmente bajo investigación por “graves violaciones de disciplina y ley”, la fórmula habitual para encubrir acusaciones de corrupción y deslealtad política. El hachazo interno mucho más profundo de lo que se intuía. El goteo de destituciones ha dejado de ser un ruido de fondo para convertirse en un rediseño traumático de la cúspide militar. El proyecto ChinaPower del CSIS, que ha construido una base de datos específica sobre las depuraciones en el EPL, contabiliza 101 altos oficiales purgados o potencialmente purgados desde 2022, todos ellos generales o tenientes generales. De ellos, 36 han sido oficialmente expulsados y otros 65 simplemente han desaparecido del mapa institucional, sin cargos conocidos ni presencia pública.Tomando como referencia las 176 plazas de liderazgo superior en el EPL, la mitad larga de esos puestos ha sido ocupada por dirigentes afectados por la purga.. Las cifras dibujan algo más que una campaña anticorrupción estándar. Desde 2023, la escabechina ha atravesado todas las ramas desde la fuerzas de cohetes, mandos de teatro, servicios terrestres, navales y aéreos, e incluso el propio núcleo de la CMC. En paralelo, el brazo legislativo, la Asamblea Popular Nacional, ha ido expulsando oleadas de diputados, incluidos militares y cuadros del complejo industrial de defensa, mientras el máximo órgano consultivo cribaba también a generales retirados de sus posiciones. El resultado es un paisaje institucional agujereado, con vacantes en cascada y carreras truncadas en todos los niveles.. Este vaciamiento tiene consecuencias sistémicas. Cada general eliminado arrastra consigo redes de protegidos, promociones apadrinadas, relaciones de confianza que estructuraban mandos y unidades. Estudios que extrapolan el peso de estos cuadros estiman que el impacto directo se extiende, como mínimo, a decenas de miles de oficiales que han visto cómo se volatiliza de la noche a la mañana la cadena de patronazgo que sostenía sus trayectorias.En un ejército donde la lealtad personal cuenta tanto como las hojas de servicio, el mensaje es que nadie está a salvo.. Fidelidad por encima del mérito. Oficialmente, Xi sigue hablando de una lucha implacable contra la lacra en las fuerzas armadas, en línea con la campaña que emprendió al llegar al poder para erradicar el pago por ascensos, los negocios paralelos del EPL y los clanes surgidos en torno a barones como Xu Caihou o Gu Junshan. Pero a medida que esta limpia se extiende —alcanzando incluso a cuadros retirados o veteranos que ayudaron al propio Xi a consolidarse—, el diseño se parece menos a algo puntual y más a una filtración política masiva. Una operación de ingeniería de élites destinada a sustituir una generación entera de mandos por otra más joven y, sobre todo, ideológicamente fiable.. El problema es el coste. Como advertía el sinólogo militar M. Taylor Fravel en una entrevista reciente, Xi necesita “lealtad y experiencia” para construir el ejército que ambiciona; si elimina a demasiados cuadros capaces al mismo tiempo que exige obediencia absoluta, el pool de talento se reduce y la toma de decisiones se empobrece. La centralización extrema —con un Xi que acumula los resortes claves y una CMC adelgazada, apoyada en departamentos diezmados como el Estado Mayor Conjunto— comprime el espacio para el debate interno y para la crítica profesional de planes arriesgados. En ese ecosistema, señalar problemas puede confundirse con deslealtad.. Preparado para la guerra, incapaz de decidir. Paradójicamente, la purga puede haber reducido, al menos a corto plazo, la capacidad del EPL para lanzar una operación de alto riesgo como una invasión de Taiwán, mientras aumenta los incentivos para aventuras mal calculadas a medio plazo. La rotación forzada de mandos, la incertidumbre sobre quién será el próximo en caer y la sustitución acelerada por cuadros menos fogueados pasan factura a la preparación operativa. Así, se interrumpen entrenamientos, se retrasan reformas doctrinales, se congelan iniciativas que requieran asumir responsabilidad política. Un ejército sometido a escrutinio permanente tiende a protegerse con burocracia, protocolo y aversión al riesgo.. China mantiene su objetivo declarado de estar “preparada” para actuar sobre Taiwán hacia 2027, pero la combinación de mandos purgados, fallos detectados en cadenas de suministro, problemas de fiabilidad en sistemas de misiles y un clima de miedo interno dificultan calibrar hasta qué punto el EPL está realmente listo para un supuesto conflicto de alta intensidad.. Mientras tanto, Pekín parece cómodo operando en la zona gris con presiones militares calibradas, incursiones aéreas y navales alrededor de Taiwán, presencia en el mar de China Meridional y ejercicios conjuntos con Rusia que demuestran bandera sin cruzar la línea roja de la guerra abierta. Esa estrategia permite a Xi proyectar fuerza mientras sigue reordenando el interior de su máquina de guerra.. Si Xi consigue completar su “filtración política” y repoblar la cúpula militar con oficiales más jóvenes, homogéneos ideológicamente y agradecidos por su ascenso, el resultado será un aparato de defensa más cohesionado políticamente, centralizado y posiblemente más dispuesto a ejecutar decisiones audaces emanadas desde la cima. En ese punto, una estructura que hoy parece desorientada podría transformarse en un instrumento disciplinado al servicio de un liderazgo que demuestra la no necesidad de explicar sus movimientos.
Xi Jinping ha hecho saltar otra sirena en el corazón del complejo militar‑tecnológico chino. Mientras la purga en la cúpula del Ejército Popular de Liberación (EPL) sigue descabezando generales a un ritmo inédito desde Mao, los perfiles de varios de los científicos más sensibles del país —expertos en armas nucleares, radares estratégicos y misiles— han desaparecido sin explicación de la web de la Academia China de Ingeniería (CAE), el sanedrín técnico del Estado. En un sistema que lo controla casi todo, el silencio suele ser la nota al margen más elocuente.. Los tecnócratas que se desdibujan en Pekín. Medios chinos detectaron que la ficha de Zhao Xiangeng, uno de los arquitectos del programa nuclear chino y antiguo vicepresidente de la CAE, había sido borrada del portal del organismo. Junto a la suya, desaparecieron también las reseñas del experto en radares Wu Manqing, pieza clave en el desarrollo de los [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/internacional/china-aprovecha-caos-global-inundar-taiwan-aviones_2025062068550184f68fe227a8445f15.html|||aviones de alerta temprana KJ‑500]], y del diseñador de misiles Wei Yiyin. Pekín no ha ofrecido ninguna explicación, ni sobre posibles jubilaciones, sanciones disciplinarias o cambios de estatus, pese a que se trata de perfiles asociados a capacidades estratégicas —disuasión nuclear, vigilancia aérea, vectores de ataque— que el Partido Comunista Chino vende al exterior como emblema de modernización militar.. La opacidad contrasta con la visibilidad de estos nombres hasta hace muy poco. Zhao figura todavía, por ejemplo, en la web del Instituto de Física Aplicada y Matemáticas Computacionales de Pekín como líder académico del programa nuclear, mientras que Wu ha ocupado puestos de máxima responsabilidad en el conglomerado estatal de electrónica de defensa. Al borrado digital selectivo se suma el hecho de que en enero, la Comisión Militar Central (CMC) vio caer a su número dos, el general Zhang Youxia, y al jefe del Estado Mayor, Liu Zhenli, ambos oficialmente bajo investigación por “graves violaciones de disciplina y ley”, la fórmula habitual para encubrir acusaciones de corrupción y deslealtad política. El hachazo interno mucho más profundo de lo que se intuía. El goteo de destituciones ha dejado de ser un ruido de fondo para convertirse en un rediseño traumático de la cúspide militar. El proyecto ChinaPower del CSIS, que ha construido una base de datos específica sobre las depuraciones en el EPL, contabiliza 101 altos oficiales purgados o potencialmente purgados desde 2022, todos ellos generales o tenientes generales. De ellos, 36 han sido oficialmente expulsados y otros 65 simplemente han desaparecido del mapa institucional, sin cargos conocidos ni presencia pública.Tomando como referencia las 176 plazas de liderazgo superior en el EPL, la mitad larga de esos puestos ha sido ocupada por dirigentes afectados por la purga.. Las cifras dibujan algo más que una campaña anticorrupción estándar. Desde 2023, la escabechina ha atravesado todas las ramas desde la fuerzas de cohetes, mandos de teatro, servicios terrestres, navales y aéreos, e incluso el propio núcleo de la CMC. En paralelo, el brazo legislativo, la Asamblea Popular Nacional, ha ido expulsando oleadas de diputados, incluidos militares y cuadros del complejo industrial de defensa, mientras el máximo órgano consultivo cribaba también a generales retirados de sus posiciones. El resultado es un paisaje institucional agujereado, con vacantes en cascada y carreras truncadas en todos los niveles.. Este vaciamiento tiene consecuencias sistémicas. Cada general eliminado arrastra consigo redes de protegidos, promociones apadrinadas, relaciones de confianza que estructuraban mandos y unidades. Estudios que extrapolan el peso de estos cuadros estiman que el impacto directo se extiende, como mínimo, a decenas de miles de oficiales que han visto cómo se volatiliza de la noche a la mañana la cadena de patronazgo que sostenía sus trayectorias.En un ejército donde la lealtad personal cuenta tanto como las hojas de servicio, el mensaje es que nadie está a salvo.. Fidelidad por encima del mérito. Oficialmente, Xi sigue hablando de una lucha implacable contra la lacra en las fuerzas armadas, en línea con la campaña que emprendió al llegar al poder para erradicar el pago por ascensos, los negocios paralelos del EPL y los clanes surgidos en torno a barones como Xu Caihou o Gu Junshan. Pero a medida que esta limpia se extiende —alcanzando incluso a cuadros retirados o veteranos que ayudaron al propio Xi a consolidarse—, el diseño se parece menos a algo puntual y más a una filtración política masiva. Una operación de ingeniería de élites destinada a sustituir una generación entera de mandos por otra más joven y, sobre todo, ideológicamente fiable.. El problema es el coste. Como advertía el sinólogo militar M. Taylor Fravel en una entrevista reciente, Xi necesita “lealtad y experiencia” para construir el ejército que ambiciona; si elimina a demasiados cuadros capaces al mismo tiempo que exige obediencia absoluta, el pool de talento se reduce y la toma de decisiones se empobrece. La centralización extrema —con un Xi que acumula los resortes claves y una CMC adelgazada, apoyada en departamentos diezmados como el Estado Mayor Conjunto— comprime el espacio para el debate interno y para la crítica profesional de planes arriesgados. En ese ecosistema, señalar problemas puede confundirse con deslealtad.. Preparado para la guerra, incapaz de decidir. Paradójicamente, la purga puede haber reducido, al menos a corto plazo, la capacidad del EPL para lanzar una operación de alto riesgo como una invasión de Taiwán, mientras aumenta los incentivos para aventuras mal calculadas a medio plazo. La rotación forzada de mandos, la incertidumbre sobre quién será el próximo en caer y la sustitución acelerada por cuadros menos fogueados pasan factura a la preparación operativa. Así, se interrumpen entrenamientos, se retrasan reformas doctrinales, se congelan iniciativas que requieran asumir responsabilidad política. Un ejército sometido a escrutinio permanente tiende a protegerse con burocracia, protocolo y aversión al riesgo.. China mantiene su objetivo declarado de estar “preparada” para actuar sobre Taiwán hacia 2027, pero la combinación de mandos purgados, fallos detectados en cadenas de suministro, problemas de fiabilidad en sistemas de misiles y un clima de miedo interno dificultan calibrar hasta qué punto el EPL está realmente listo para un supuesto conflicto de alta intensidad.. Mientras tanto, Pekín parece cómodo operando en la zona gris con presiones militares calibradas, incursiones aéreas y navales alrededor de Taiwán, presencia en el mar de China Meridional y ejercicios conjuntos con Rusia que demuestran bandera sin cruzar la línea roja de la guerra abierta. Esa estrategia permite a Xi proyectar fuerza mientras sigue reordenando el interior de su máquina de guerra.. Si Xi consigue completar su “filtración política” y repoblar la cúpula militar con oficiales más jóvenes, homogéneos ideológicamente y agradecidos por su ascenso, el resultado será un aparato de defensa más cohesionado políticamente, centralizado y posiblemente más dispuesto a ejecutar decisiones audaces emanadas desde la cima. En ese punto, una estructura que hoy parece desorientada podría transformarse en un instrumento disciplinado al servicio de un liderazgo que demuestra la no necesidad de explicar sus movimientos.
Las fichas de varios destacados expertos en el programa nuclear y armamentístico chino, han sido borradas del portal de la Academia China de Ingeniería
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