San Pancracio dio buena suerte a Salvador Illa. Su figura siempre le acompaña en su despacho y en 2024 le dio el espaldarazo necesario para ganar las elecciones. Que se celebraran el 12 de mayo, día de la celebración del santo, no pasó desapercibido ni para él ni para los suyos que celebraron la victoria con un estampas del santo del esfuerzo, el trabajo y el progreso económico. En su discurso de investidura tuvo a gala definir su filosofía de gobierno en el “humanismo cristiano”. El presidente catalán gobierna desde 2024 y lo ha hecho con altibajos pero nunca ha perdido la compostura. Gobierna con mano de hierro, pero con guante de seda y ha superado crisis importantes como Rodalies, los desencuentros con ERC o la huelga de enseñanza, incluida su baja por una rara enfermedad, sin dejarse muchos pelos en la gatera. El Parlament se reúne hoy para votar los primeros presupuestos de Illa que gobierna con ampliaciones de crédito y con los grandes números de Pere Aragonés aprobados en 2023. Casualidad, o no, es la festividad de San Proceso y de San Felicísimo. Quizá el president deberá revisar sus propias creencias. Porque el día de San Proceso, Illa cierra definitivamente la etapa del procés y seguramente debe estar Felicísimo porque con estos presupuestos cierra la inestabilidad económica de su ejecutivo y enfila en línea recta hasta los comicios de 2028. El Govern no oculta su entusiasmo con la aprobación de los presupuestos que han contado con el voto a favor de ERC y Comunes, mientras que Junts ha abanderado el «no» junto a Vox, Aliança Catalana, CUP y PP, en una extraña alianza de compañeros de cama. En el Govern lo tienen claro “son unos presupuestos para acelerar Cataluña”, argumentan porque “son los presupuestos más expansivos de la historia de Cataluña, con un gasto de 49.162 millones de euros que aportan estabilidad y permiten desplegar los grandes compromisos de la legislatura”. Para el ejecutivo de Salvador Illa, las cuentas “dan un salto adelante en ámbitos clave como la vivienda, la cohesión territorial, el refuerzo del autogobierno, la prosperidad económica y la defensa del catalán” y preparan “a Cataluña para los grandes retos de futuro con 11.000 millones destinados a impulsar la generación de riqueza, mientras tres de cada cuatro euros se destinan a políticas sociales, con el objetivo de combinar crecimiento económico, estabilidad institucional y prosperidad compartida”. Los presupuestos que aprobará el Parlament incrementan en 9.126 millones, un 22,8% los aprobados en 2023 y acelera la inversión que asciende a 4.146 millones destinados a vivienda e infraestructuras con el nuevo impulso a la Ley de Barrios que incide en los más degradados y “compensa con creces la finalización del programa europeo Next Generation”, a juicio de la Consejería de Economía, dirigida por Alicia Romero, alma mater de estos presupuestos y la negociadora de referencia con ERC y Comunes, que
Casualidad, o no, es la festividad de San Proceso y de San Felicísimo. Quizá el president deberá revisar sus propias creencias
San Pancracio dio buena suerte a Salvador Illa. Su figura siempre le acompaña en su despacho y en 2024 le dio el espaldarazo necesario para ganar las elecciones. Que se celebraran el 12 de mayo, día de la celebración del santo, no pasó desapercibido ni para él ni para los suyos que celebraron la victoria con un estampas del santo del esfuerzo, el trabajo y el progreso económico. En su discurso de investidura tuvo a gala definir su filosofía de gobierno en el “humanismo cristiano”.El presidente catalán gobierna desde 2024 y lo ha hecho con altibajos pero nunca ha perdido la compostura. Gobierna con mano de hierro, pero con guante de seda y ha superado crisis importantes como Rodalies, los desencuentros con ERC o la huelga de enseñanza, incluida su baja por una rara enfermedad, sin dejarse muchos pelos en la gatera. El Parlament se reúne hoy para votar los primeros presupuestos de Illa que gobierna con ampliaciones de crédito y con los grandes números de Pere Aragonés aprobados en 2023. Casualidad, o no, es la festividad de San Proceso y de San Felicísimo. Quizá el president deberá revisar sus propias creencias. Porque el día de San Proceso, Illa cierra definitivamente la etapa del procés y seguramente debe estar Felicísimo porque con estos presupuestos cierra la inestabilidad económica de su ejecutivo y enfila en línea recta hasta los comicios de 2028.El Govern no oculta su entusiasmo con la aprobación de los presupuestos que han contado con el voto a favor de ERC y Comunes, mientras que Junts ha abanderado el «no» junto a Vox, Aliança Catalana, CUP y PP, en una extraña alianza de compañeros de cama. En el Govern lo tienen claro “son unos presupuestos para acelerar Cataluña”, argumentan porque “son los presupuestos más expansivos de la historia de Cataluña, con un gasto de 49.162 millones de euros que aportan estabilidad y permiten desplegar los grandes compromisos de la legislatura”.Para el ejecutivo de Salvador Illa, las cuentas “dan un salto adelante en ámbitos clave como la vivienda, la cohesión territorial, el refuerzo del autogobierno, la prosperidad económica y la defensa del catalán” y preparan “a Cataluña para los grandes retos de futuro con 11.000 millones destinados a impulsar la generación de riqueza, mientras tres de cada cuatro euros se destinan a políticas sociales, con el objetivo de combinar crecimiento económico, estabilidad institucional y prosperidad compartida”.Los presupuestos que aprobará el Parlament incrementan en 9.126 millones, un 22,8% los aprobados en 2023 y acelera la inversión que asciende a 4.146 millones destinados a vivienda e infraestructuras con el nuevo impulso a la Ley de Barrios que incide en los más degradados y “compensa con creces la finalización del programa europeo Next Generation”, a juicio de la Consejería de Economía, dirigida por Alicia Romero, alma mater de estos presupuestos y la negociadora de referencia con ERC y Comunes, que ha lo
Noticias de Cataluña en La Razón
