El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, confirmó que el Ayuntamiento recibió este martes 9 de diciembre el escrito de notificación del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) con la resolución del convenio de integración ferroviaria, tal y como había anunciado hace unas semanas el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, en la última reunión del Consejo de Administración Valladolid Alta Velocidad.. Se trata del paso definitivo para paralizar todas las operaciones urbanísticas y la transferencia de los suelos ferroviarios liberados que Carnero calificó de “incomprensible” e “injusto”. No en vano, lamentó el “abandono” de Adif y Renfe a Valladolid tras lograr “todos los beneficios” que buscaba con la transformación ferroviaria, después de que la ciudad haya dado “absolutamente todo”. En todo caso, dejó claro que el Consistorio defenderá los intereses de la ciudad “en la instancia que corresponda”.. Antes de visitar la Reserva Biológica Urbana ‘El Tomillo’, Jesús Julio Carnero señaló que, una vez recibida la notificación, será el momento de analizarla por que reiteró que no ha habido ningún incumplimiento para denunciar el convenio de integración ferroviaria en Valladolid.. A partir de ahora, el equipo de Gobierno municipal tiene dos plazos. Por un lado, un mes para presentar un recurso ante el presidente de Adif para que reconsidere su postura. Por otros, dos meses para acudir al juzgado contencioso-administrativo para que los tribunales diriman el conflicto, informa Ical.. El Tomillo. La reserva biológica El Tomillo en Valladolid, que ocupa una zona de 9,3 hectáreas entre la VA-20 y el barrio Santos Pilarica, ha logrado transformar un espacio degradado por el abandono y los escombros en un entorno natural gracia a la plantación de 350 árboles, 1.400 arbustos y 2.000 plantas aromáticas, además de haber construido dos charcas para anfibios, una pradera naturalizada y un aula verde para educación ambiental. Una actuación que ha sido posible tras la inversión de 482.285 euros, financiados por los fondos europeos Next Generation.. Pese a que el nuevo espacio natural está abierto desde marzo pasado, el alcalde Jesús Julio Carnero, visitó El Tomillo, del que dijo es un “ejemplo” de cómo Valladolid avanza hacia una ciudad más sostenible, con más biodiversidad y con espacios que mejoran la calidad de vida de los vecinos. Además, resaltó la importancia del proyecto como modelo de regeneración ambiental. “Aquí donde antes había deterioro y vertidos, hoy tenemos un parque vivo, útil y lleno de valor ecológico”, apuntó.. La reserva incluye un bosque de ribera, un bosque mediterráneo, macizos de arbustos y plantas aromáticas, una microreserva de mariposas y polinizadores, dos charcas de anfibios, bebederos de fauna y una amplia pradera naturalizada de más de 11.700 metros cuadrados. Además, el espacio incorpora un aula verde destinada a actividades de educación ambiental y una red de paseos de uso accesible.. El diseño del parque ha contado con la colaboración de la Asociación para la Conservación y el Estudio de la Naturaleza de Valladolid (Acenva), así como con las asociaciones vecinales Belén, Pilarica y Santos Pilarica, que han impulsado la recuperación del entorno. El alcalde quiso reconocer expresamente esta implicación puesto que “este proyecto demuestra que cuando instituciones y vecinos trabajan juntos, la ciudad gana. Valladolid se construye también desde la participación y el compromiso vecinal”. Eso sí, una representación de las asociaciones preguntó a Carnero cuál había sido el presupuesto final de la transformación del espacio, al echar en falta algunas de las actuaciones que se habían prometido o la escasa plantación de plantas de tomillo frente a otras especies. Además, solicitaron que se lleve a cabo un mantenimiento adecuado de la reserva biológica para evitar un deterioro de una zona alejada del centro, con la reunión de jóvenes para hacer botellones. “Queremos un parque para que los vallisoletanos disfruten, con familias paseando con sus hijos para ver las plantas y las aves”, apuntó una portavoz del Barrio Belén, Mari Caballero.
El alcalde asegura que el Ayuntamiento defenderá los intereses de la ciudad “en la instancia que corresponda”
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, confirmó que el Ayuntamiento recibió este martes 9 de diciembre el escrito de notificación del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) con la resolución del convenio de integración ferroviaria, tal y como había anunciado hace unas semanas el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, en la última reunión del Consejo de Administración Valladolid Alta Velocidad.. Se trata del paso definitivo para paralizar todas las operaciones urbanísticas y la transferencia de los suelos ferroviarios liberados que Carnero calificó de “incomprensible” e “injusto”. No en vano, lamentó el “abandono” de Adif y Renfe a Valladolid tras lograr “todos los beneficios” que buscaba con la transformación ferroviaria, después de que la ciudad haya dado “absolutamente todo”. En todo caso, dejó claro que el Consistorio defenderá los intereses de la ciudad “en la instancia que corresponda”.. Antes de visitar la Reserva Biológica Urbana ‘El Tomillo’, Jesús Julio Carnero señaló que, una vez recibida la notificación, será el momento de analizarla por que reiteró que no ha habido ningún incumplimiento para denunciar el convenio de integración ferroviaria en Valladolid.. A partir de ahora, el equipo de Gobierno municipal tiene dos plazos. Por un lado, un mes para presentar un recurso ante el presidente de Adif para que reconsidere su postura. Por otros, dos meses para acudir al juzgado contencioso-administrativo para que los tribunales diriman el conflicto, informa Ical.. La reserva biológica El Tomillo en Valladolid, que ocupa una zona de 9,3 hectáreas entre la VA-20 y el barrio Santos Pilarica, ha logrado transformar un espacio degradado por el abandono y los escombros en un entorno natural gracia a la plantación de 350 árboles, 1.400 arbustos y 2.000 plantas aromáticas, además de haber construido dos charcas para anfibios, una pradera naturalizada y un aula verde para educación ambiental. Una actuación que ha sido posible tras la inversión de 482.285 euros, financiados por los fondos europeos Next Generation.. Pese a que el nuevo espacio natural está abierto desde marzo pasado, el alcalde Jesús Julio Carnero, visitó El Tomillo, del que dijo es un “ejemplo” de cómo Valladolid avanza hacia una ciudad más sostenible, con más biodiversidad y con espacios que mejoran la calidad de vida de los vecinos. Además, resaltó la importancia del proyecto como modelo de regeneración ambiental. “Aquí donde antes había deterioro y vertidos, hoy tenemos un parque vivo, útil y lleno de valor ecológico”, apuntó.. La reserva incluye un bosque de ribera, un bosque mediterráneo, macizos de arbustos y plantas aromáticas, una microreserva de mariposas y polinizadores, dos charcas de anfibios, bebederos de fauna y una amplia pradera naturalizada de más de 11.700 metros cuadrados. Además, el espacio incorpora un aula verde destinada a actividades de educación ambiental y una red de paseos de uso accesible.. El diseño del parque ha contado con la colaboración de la Asociación para la Conservación y el Estudio de la Naturaleza de Valladolid (Acenva), así como con las asociaciones vecinales Belén, Pilarica y Santos Pilarica, que han impulsado la recuperación del entorno. El alcalde quiso reconocer expresamente esta implicación puesto que “este proyecto demuestra que cuando instituciones y vecinos trabajan juntos, la ciudad gana. Valladolid se construye también desde la participación y el compromiso vecinal”. Eso sí, una representación de las asociaciones preguntó a Carnero cuál había sido el presupuesto final de la transformación del espacio, al echar en falta algunas de las actuaciones que se habían prometido o la escasa plantación de plantas de tomillo frente a otras especies. Además, solicitaron que se lleve a cabo un mantenimiento adecuado de la reserva biológica para evitar un deterioro de una zona alejada del centro, con la reunión de jóvenes para hacer botellones. “Queremos un parque para que los vallisoletanos disfruten, con familias paseando con sus hijos para ver las plantas y las aves”, apuntó una portavoz del Barrio Belén, Mari Caballero.
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