El último fin de semana de marzo trae consigo una costumbre que divide opiniones: dormir una hora menos para dar paso al horario de verano. Esta noche todos los relojes en España pasarán de las 02:00 a las 03:00 horas. Para muchos significa tardes más largas y terrazas llenas antes de tiempo; para otros, varios días de cansancio y desajuste del sueño.. El cambio horario forma parte del paisaje cotidiano desde hace décadas. Sin embargo, lo que antes parecía una norma universal comienza a convertirse en una excepción en buena parte del planeta. Cada año aumenta el número de países que optan por mantener un único horario durante todo el año, abandonando la alternancia estacional.. Países que ya dijeron adiós al cambio de hora. Uno de los casos más conocidos es Islandia, que eliminó el horario de verano hace décadas. Su posición cercana al Círculo Polar Ártico hace que las variaciones de luz sean extremas: veranos con claridad casi permanente e inviernos dominados por largas noches. Ajustar el reloj apenas ofrecía beneficios prácticos.. Otros países europeos y euroasiáticos también han optado por un horario fijo. Rusia, Turquía y Bielorrusia abandonaron el sistema tras años de debate político y social. Sus gobiernos defendieron que la estabilidad horaria favorece la salud pública y simplifica la actividad económica.. Más recientemente, Groenlandia decidió mantener el mismo horario durante todo el año desde 2023, con excepciones puntuales ligadas a instalaciones militares extranjeras.. Fuera de Europa, la lista es extensa. Grandes países como China, India o Japón nunca utilizan el horario de verano o lo abandonaron hace décadas. En América Latina también han seguido ese camino naciones como Brasil, que lo eliminó en 2019 tras concluir que el ahorro energético era mínimo.. Algunos países han optado por soluciones intermedias. Marruecos mantiene de forma permanente el horario adelantado, pero lo suspende temporalmente durante el mes de Ramadán para adaptar los horarios sociales y religiosos. Esta flexibilidad refleja que el debate no gira solo en torno a la luz solar, sino también a cuestiones culturales, económicas y sociales.. Mientras tanto, Ucrania ha estudiado eliminar el cambio horario. Su parlamento aprobó una ley para establecer un horario fijo, aunque todavía no ha entrado en vigor al faltar la firma presidencial.. La Unión Europea sigue sin consenso. Dentro de la Unión Europea, la discusión permanece abierta desde hace años. En 2019, el Parlamento Europeo votó a favor de poner fin al cambio de hora estacional tras una consulta pública con millones de participantes.. El problema nunca ha sido decidir si eliminarlo, sino cómo hacerlo. Los Estados miembros no logran acordar qué horario debería mantenerse: el de invierno o el de verano. La falta de consenso ha congelado la reforma, de modo que, al menos por ahora, países como España seguirán adelantando y retrasando el reloj dos veces al año.. ¿Por qué se creó el horario de verano?. La idea nació con un objetivo práctico: ahorrar energía aprovechando mejor la luz natural. Durante el siglo XX, especialmente tras las crisis energéticas, numerosos gobiernos adoptaron el sistema pensando que reduciría el consumo eléctrico.. Hoy, ese argumento se cuestiona cada vez más. Investigaciones citadas por la Comisión Europea indican que el ahorro energético real es limitado en las sociedades actuales, donde el consumo ya no depende únicamente de la iluminación.. Al mismo tiempo, organismos médicos y expertos en cronobiología advierten de posibles efectos negativos: alteraciones del sueño, aumento temporal del estrés o menor rendimiento durante los días posteriores al cambio horario.. El mapa global muestra una tendencia clara: más de la mitad de los países ya no modifican sus relojes estacionalmente. Desde Argentina hasta Corea del Sur, pasando por Ghana o Perú, la estabilidad horaria gana terreno.. El cambio de hora persiste sobre todo en Europa y Norteamérica, donde continúa siendo una tradición institucional difícil de desmontar.. Cada primavera y otoño, millones de personas vuelven a preguntarse si realmente merece la pena ajustar el reloj. Ahora en verano, a más de uno le da una alegría que solo así se justifica que en fin de semana se duerma (o se salga) una hora menos. Mientras algunos gobiernos siguen estudiando el impacto económico y sanitario, otros ya han tomado una decisión definitiva: dejar que el tiempo avance sin mover las agujas.
Mientras millones de europeos ajustan sus relojes una vez más, cada vez más países del mundo han decidido dejar atrás definitivamente el cambio de hora
El último fin de semana de marzo trae consigo una costumbre que divide opiniones: dormir una hora menos para dar paso al horario de verano. Esta noche todos los relojes en España pasarán de las 02:00 a las 03:00 horas. Para muchos significa tardes más largas y terrazas llenas antes de tiempo; para otros, varios días de cansancio y desajuste del sueño.. El cambio horario forma parte del paisaje cotidiano desde hace décadas. Sin embargo, lo que antes parecía una norma universal comienza a convertirse en una excepción en buena parte del planeta. Cada año aumenta el número de países que optan por mantener un único horario durante todo el año, abandonando la alternancia estacional.. Países que ya dijeron adiós al cambio de hora. Uno de los casos más conocidos es Islandia, que eliminó el horario de verano hace décadas. Su posición cercana al Círculo Polar Ártico hace que las variaciones de luz sean extremas: veranos con claridad casi permanente e inviernos dominados por largas noches. Ajustar el reloj apenas ofrecía beneficios prácticos.. Otros países europeos y euroasiáticos también han optado por un horario fijo. Rusia, Turquía y Bielorrusia abandonaron el sistema tras años de debate político y social. Sus gobiernos defendieron que la estabilidad horaria favorece la salud pública y simplifica la actividad económica.. Más recientemente, Groenlandia decidió mantener el mismo horario durante todo el año desde 2023, con excepciones puntuales ligadas a instalaciones militares extranjeras.. Fuera de Europa, la lista es extensa. Grandes países como China, India o Japón nunca utilizan el horario de verano o lo abandonaron hace décadas. En América Latina también han seguido ese camino naciones como Brasil, que lo eliminó en 2019 tras concluir que el ahorro energético era mínimo.. Algunos países han optado por soluciones intermedias. Marruecos mantiene de forma permanente el horario adelantado, pero lo suspende temporalmente durante el mes de Ramadán para adaptar los horarios sociales y religiosos. Esta flexibilidad refleja que el debate no gira solo en torno a la luz solar, sino también a cuestiones culturales, económicas y sociales.. Mientras tanto, Ucrania ha estudiado eliminar el cambio horario. Su parlamento aprobó una ley para establecer un horario fijo, aunque todavía no ha entrado en vigor al faltar la firma presidencial.. La Unión Europea sigue sin consenso. Dentro de la Unión Europea, la discusión permanece abierta desde hace años. En 2019, el Parlamento Europeo votó a favor de poner fin al cambio de hora estacional tras una consulta pública con millones de participantes.. El problema nunca ha sido decidir si eliminarlo, sino cómo hacerlo. Los Estados miembros no logran acordar qué horario debería mantenerse: el de invierno o el de verano. La falta de consenso ha congelado la reforma, de modo que, al menos por ahora, países como España seguirán adelantando y retrasando el reloj dos veces al año.. ¿Por qué se creó el horario de verano?. La idea nació con un objetivo práctico: ahorrar energía aprovechando mejor la luz natural. Durante el siglo XX, especialmente tras las crisis energéticas, numerosos gobiernos adoptaron el sistema pensando que reduciría el consumo eléctrico.. Hoy, ese argumento se cuestiona cada vez más. Investigaciones citadas por la Comisión Europea indican que el ahorro energético real es limitado en las sociedades actuales, donde el consumo ya no depende únicamente de la iluminación.. Al mismo tiempo, organismos médicos y expertos en cronobiología advierten de posibles efectos negativos: alteraciones del sueño, aumento temporal del estrés o menor rendimiento durante los días posteriores al cambio horario.. El mapa global muestra una tendencia clara: más de la mitad de los países ya no modifican sus relojes estacionalmente. Desde Argentina hasta Corea del Sur, pasando por Ghana o Perú, la estabilidad horaria gana terreno.. El cambio de hora persiste sobre todo en Europa y Norteamérica, donde continúa siendo una tradición institucional difícil de desmontar.. Cada primavera y otoño, millones de personas vuelven a preguntarse si realmente merece la pena ajustar el reloj. Ahora en verano, a más de uno le da una alegría que solo así se justifica que en fin de semana se duerma (o se salga) una hora menos. Mientras algunos gobiernos siguen estudiando el impacto económico y sanitario, otros ya han tomado una decisión definitiva: dejar que el tiempo avance sin mover las agujas.
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