La tradicional Tomatina ha teñido de rojo una vez más el municipio valenciano de Buñol. En esta ocasión, con 22.000 asistentes que se han lanzado 150 toneladas de tomate maduro.. Como cada último miércoles de agosto, turistas y buñoleros han comenzado a llenar las calles de Buñol desde primera hora de la mañana y, tras el chupinazo, se han empezado a lanzar las toneladas de tomates, que son 30 más que en la edición anterior.. Los camiones cargados con los tomate pera, procedentes de Don Benito (Badajoz), circulaban poco a poco hasta teñir de rojo tanto las aceras como a los asistentes, llegados de múltiples partes del mundo como la India, Canadá, Australia y Gran Bretaña.. Se trata de una fiesta que atrae a público de cualquier rincón del mundo. Todo para 60 minutos de lanzarse tomates, una curiosa tradición que en 2027 cumplirá 80 ediciones.. Los más precavidos se han metido entre la multitud ataviados con gafas de bucear, enfundados en plástico y con el móvil bien protegido para poder inmortalizar el momento.. En el primer camión, encabezando la batalla, han estado la alcaldesa de Buñol, Virginia Sanz, el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, y el conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, que ha puesto la banda sonora a la ocasión con el toque de bocinas, ante un sol que ha comenzado a salir y a caldear el ambiente.. Este año, la edición se ha saldado con cuatro personas atendidas tras el lanzamiento de gas pimienta por parte de alguien no identificado, que les ha provocado molestias leves en los ojos, por lo que han necesitado un lavado ocular y han podido ser dadas de alta in situ, según fuentes de la organización.. Algunos de los combatientes en esta batalla han descrito la sensación que se vive dentro como «una experiencia imperdible» y «espectacular», que a muchos les ha hecho «sentir jóvenes», con expectativas superadas y un efecto casi terapéutico en eso de lanzar «a un rival» un tomate en el cuerpo, una emoción que no se podría entender sin estar allí en vivo y en directo.. Dos horas antes ha sido el turno de los atrevidos que se han animado a escalar el palo jabón, un poste engrasado que se coloca en la plaza del municipio y que marca el inicio de la famosa fiesta -que en 2027 llegará a su octogésima edición-, cuando se consigue el jamón atado en su parte más alta.. También se ha amenizado la espera, como no podía ser de otra manera, con el típico almuerzo en la calle basado en los bollos tradicionales de la zona, tortas saladas con embutidos como longaniza, chorizo y panceta, todo un festín para coger fuerzas para la batalla y tras una larga víspera nocturna.. Con el cartel de todo vendido colgado por tercer año consecutivo, la Tomatina conserva la apariencia de una pelea improvisada que empezó en 1945 entre un grupo de jóvenes pero tiene, en realidad, una organización y precisión matemática: siete camiones, 150 toneladas de tomate -casi siete kilos por persona- y una hora para convertir el centro en una marea roja.
Tras el chupinazo, se han empezado a lanzar las toneladas de tomate, que son 30 más que en la edición anterior
La tradicional Tomatina ha teñido de rojo una vez más el municipio valenciano de Buñol. En esta ocasión, con 22.000 asistentes que se han lanzado 150 toneladas de tomate maduro.. Como cada último miércoles de agosto, turistas y buñoleros han comenzado a llenar las calles de Buñol desde primera hora de la mañana y, tras el chupinazo, se han empezado a lanzar las toneladas de tomates, que son 30 más que en la edición anterior.. Los camiones cargados con los tomate pera, procedentes de Don Benito (Badajoz), circulaban poco a poco hasta teñir de rojo tanto las aceras como a los asistentes, llegados de múltiples partes del mundo como la India, Canadá, Australia y Gran Bretaña.. Se trata de una fiesta que atrae a público de cualquier rincón del mundo. Todo para 60 minutos de lanzarse tomates, una curiosa tradición que en 2027 cumplirá 80 ediciones.. Los más precavidos se han metido entre la multitud ataviados con gafas de bucear, enfundados en plástico y con el móvil bien protegido para poder inmortalizar el momento.. En el primer camión, encabezando la batalla, han estado la alcaldesa de Buñol, Virginia Sanz, el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, y el conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, que ha puesto la banda sonora a la ocasión con el toque de bocinas, ante un sol que ha comenzado a salir y a caldear el ambiente.. Este año, la edición se ha saldado con cuatro personas atendidas tras el lanzamiento de gas pimienta por parte de alguien no identificado, que les ha provocado molestias leves en los ojos, por lo que han necesitado un lavado ocular y han podido ser dadas de alta in situ, según fuentes de la organización.. Algunos de los combatientes en esta batalla han descrito la sensación que se vive dentro como «una experiencia imperdible» y «espectacular», que a muchos les ha hecho «sentir jóvenes», con expectativas superadas y un efecto casi terapéutico en eso de lanzar «a un rival» un tomate en el cuerpo, una emoción que no se podría entender sin estar allí en vivo y en directo.. Dos horas antes ha sido el turno de los atrevidos que se han animado a escalar el palo jabón, un poste engrasado que se coloca en la plaza del municipio y que marca el inicio de la famosa fiesta -que en 2027 llegará a su octogésima edición-, cuando se consigue el jamón atado en su parte más alta.. También se ha amenizado la espera, como no podía ser de otra manera, con el típico almuerzo en la calle basado en los bollos tradicionales de la zona, tortas saladas con embutidos como longaniza, chorizo y panceta, todo un festín para coger fuerzas para la batalla y tras una larga víspera nocturna.. Con el cartel de todo vendido colgado por tercer año consecutivo, la Tomatina conserva la apariencia de una pelea improvisada que empezó en 1945 entre un grupo de jóvenes pero tiene, en realidad, una organización y precisión matemática: siete camiones, 150 toneladas de tomate -casi siete kilos por persona- y una hora para convertir el centro en una marea roja.
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