Nadie quiere en su barco a un mal remero o a un timonel que se pierde. Eso lo entendió desde el principio Andreu Buenafuente, que ha construido su carrera sobre el talento propio, y a la vez, cimentándola trabajando codo a codo con sus equipos, como él hace ver.. Ahora cada semana se pone al frente de Futuro Imperfecto, en La 1 (jueves a las 23 h. 1.043.000 espectadores y 11,7% de cuota en la primera temporada), en el que arranca cada noche con un monólogo a modo de repaso de la actualidad, entre otras secciones de comedia.. A Buenafuente le gusta pintar, sobre el papel, pero también en esos monólogos en los que la realidad tiene los matices del humor, el color de la ironía y la intensidad de un silencio en el lugar adecuado.. Aunque haya quien lo dude, el humorista asegura repartir a unos y otros, «hincándole el diente de la comedia» a todo lo que pasa y buscando un equilibrio entre los temas que le preocupan y aquellos que tienen más gancho para hacer un chiste. El problema, dice, nunca fueron los humoristas.
Entrevista a Andreu Buenafuente: “Yo sigo con lo mío y si un día no me contratan, pues me iré a otro sitio o a mi casa»
20MINUTOS.ES – Televisión
GAZA. Ejecuciones sumarias en la Franja: así es ‘Radea’, la unidad de Hamás que da caza a colaboradores de Israel. LOUVRE. Los peritos judiciales creen que un secuestro de arte estaría detrás del robo de las joyas del Louvre. Andreu Buenafuente en ‘Futuro Imperfecto’RTVE. WhatsApp. Facebook. Linkedin. Telegram. Beloud. Copiar URL. El presentador presenta cada jueves en La 1 ‘Futuro Imperfecto’, un programa de humor que abre con un monólogo en el que tiene chistes para todos.. Nadie quiere en su barco a un mal remero o a un timonel que se pierde. Eso lo entendió desde el principio Andreu Buenafuente, que ha construido su carrera sobre el talento propio, y a la vez, cimentándola trabajando codo a codo con sus equipos, como él hace ver.. Ahora cada semana se pone al frente de Futuro Imperfecto, en La 1 (jueves a las 23 h. 1.043.000 espectadores y 11,7% de cuota en la primera temporada), en el que arranca cada noche con un monólogo a modo de repaso de la actualidad, entre otras secciones de comedia.. A Buenafuente le gusta pintar, sobre el papel, pero también en esos monólogos en los que la realidad tiene los matices del humor, el color de la ironía y la intensidad de un silencio en el lugar adecuado.. Aunque haya quien lo dude, el humorista asegura repartir a unos y otros, «hincándole el diente de la comedia» a todo lo que pasa y buscando un equilibrio entre los temas que le preocupan y aquellos que tienen más gancho para hacer un chiste. El problema, dice, nunca fueron los humoristas.. ¿Cómo es su proceso para crear uno de los monólogos del programa?. Bueno, es cada vez más elaborado. Es un género que no por haberlo hecho tantos años no deja de sorprenderme el trabajo que lleva cuando entras a analizarlo ya en sus entrañas. En este caso es el trabajo casi de una redacción, de nueve o diez guionistas que trabajamos continuamente. Yo digo es casi como un semanario, porque recoge lo que ha pasado toda la semana, lo que nos interesa destacar y vemos cómo lo llevamos a la comedia, a nuestra comedia. Es muy colaborativo y hay reuniones periódicas.. ¿Qué cosas hay que tener en cuenta?. Creo que el guionista de monólogo le interesa, por una parte, saber qué ha pasado y cómo lo va a contar y quién lo va a contar, en este caso un servidor. Siempre digo que los guionistas tienen esa condena: de todo lo que escriben, a ver cómo lo va a soltar a Andreu. Y ahí estamos, es un trabajo en dos direcciones. Yo en esta época me implico más que nunca, quizá por ser un semanal, lo que me lo permite. El diario no me lo permitía, pero me gusta también escribir textos o dar el último retoque. Y bueno, es un trabajo y además complicado, porque el mundo está como está y como ya decíamos al inicio de temporada, buscar el punto de la comedia en estas aguas tan turbulentas es bastante difícil.. ¿Se quedaría sin trabajo si el mundo no estuviera como está? ¿Si todo fuera racional, bonito o lógico?. Por suerte o por desgracia, no sé muy bien, llevo tantos años -y lo digo no con vanidad, sino por biográfico, desde el 95 soltando monólogos- que tú imagínate, he visto todos los colores, no he visto las bonanzas, las crisis, las burbujas. Es verdad que no vi venir o no supe prever, como todos, esta deriva más bipolar y enconada que vive el mundo actual, con amenazas y con guerras vivas, con conflictos. Y a esto de verdad que no creía que llegaríamos, pero así es la vida y hay que intentar buscar la comedia.. ¿Le cuesta más eso según se hace mayor, es más descreído o desencantado?. No, porque este es mi oficio y no cuesta más ni cuesta menos. Lo que sí pasa es que te vuelves un poquito más estilista, por así decirlo. Has contado ya un montón de cosas, pero hay unos territorios de comedia comunes. Hay un costumbrismo que es universal y eterno. Cuando yo no esté, habrá gente hablando en monólogos de su relación de pareja y de Dios y del dentista. Y habrá otros conflictos y otro mundo que habrá que contar. Por lo tanto, la edad te da quizá un poquito más de experiencia por fuerza, y a lo mejor te permite afrontar con más serenidad las cosas.. ¿En qué nota esa serenidad?. Es muy bonito y quiero decirlo, que lo noto en la complicidad con la que salgo al escenario. Antes salía intentando construir un personaje, el monologuista, y ahora en esta etapa sobre todo, es muy bonito ver cómo, por ejemplo, como antes de empezar la gente te está diciendo un montón de cosas, te está diciendo ‘mira, llevo toda la vida viéndote’. Y claro, eso ya no es como empezar de cero, sino empezar desde cinco, que es muy, muy emocionante, muy bonito.. Hablábamos antes de la elección de temas. ¿Los temas de los que habla son los que le preocupan o son los que dan juego?. La verdad, es una mezcla. Yo estoy en el mundo, soy un ciudadano como cualquier otro y con un cierto espíritu crítico y también de indignación y de todos los colores. Por lo tanto, son los temas que me preocupan y de entre los que me preocupan, ahí viene un trabajo nunca valorado, de equilibrios, de matices, de ángulos. Eso lo da el guionista. Yo ya desde hace años soy muy insistente con eso. Esto lo hacemos un equipo. Tendría que ser un supergenio un tipo viene de su casa, se planta ante 700 personas y lo saca todo hilado. No, aquí hay un trabajo de muchos equilibrios. Ahora mismo [pocas horas antes de grabar] estaba yo retocando una frase de un párrafo. O sea, estamos a ese nivel.. En sus monólogos habla mucho de política, de sucesos, de cosas que han ocurrido. ¿El humor tiene también que ser riguroso con los hechos sobre los que bromea?. Bueno, ese es un tema complicado, porque el humor también es subjetivo. Desde el momento en que tú dices ‘Miren, yo pienso esto de las cosas’, esa es la subjetividad. Se trata de llevar tu subjetividad, inherente, necesaria, inevitable, a un territorio de sentido común, diciendo ‘esta mi voz’. Yo siempre digo esta ‘es mi opinión, nuestra opinión, la de mi equipo’. No quiero sentar cátedra ni digo ‘esta es la verdad’. Es es mi versión de lo que pasa, que muchas veces coincide.. No se trata de tener razón, ¿no?. Por ejemplo, lo más bonito que me pasa, de las cosas más bonitas, es cuando al día siguiente del programa en la calle te viene una señora mayor y te dice ‘muy bien, muy bien, muy bien, has dicho algo que yo también pienso’. Entonces dices ‘joder, qué bonito’. Ese es el objetivo. Pero claro, también sé que yo no puedo gustar a todo el mundo y que hay gente que está convencida de que estoy equivocado. Oye, pues ahí cada cual.. En este país tenemos tantos escándalos en el PP, como en el PSOE. ¿Se obliga de alguna forma a equilibrar cuánto tiempo habla de uno o de otro?. No es que me obligue, pero sí creo que desde una tele pública, y al menos esta es mi visión, que no quiero hablar en nombre de la tele pública, sí que tienes que que ser lo más panorámico posible. Evidentemente, cada uno tiene muy en el fondo sus ideales y sus principios de la vida. En ningún momento se dice ‘oye, vamos a cargar más hacia aquí que hacia allí’. De verdad. Y seguramente no me va a creer mucha gente esto de que no existe una carga intencionada. Vamos a describir lo que pasa.. ¿Alguna prueba?. Te diré como anécdota que hubo un programa que coincidió con los escándalos últimos del PSOE de corrupción y nosotros hicimos un bloque dedicado a eso. Y sorprendió. Sorprendió a los que a lo mejor no han entendido lo que estamos haciendo. Hubo incluso un público a veces de izquierdas, que decía ‘¿hombre, pero esto cómo puede ser, con la que está cayendo al otro lado? Yo no dije nada, pero pensé ‘esto es lo que está pasando, ¿no?’. Bueno, pues esto que es tan normal desde la calentura militante, se puede malinterpretar nuestra verdad. A todo lo que pase hay que hincarle el diente de la comedia.. El otro día Mariscal Zabala, de Vox le citó en la comisión de control a RTVE como un futurible despedido si ellos llegan a gobernar y dijo que entrarían en la tele pública con lanzallamas o motosierra. ¿Usted prefiere motosierra o lanzallamas?. Es que ya no quiero ni hablar de eso. De verdad que yo creo que hay declaraciones que se explican por sí solas, se definen por sí solas y yo estoy en otra cosa. No quiero entrar. Dije en el primer programa, que para mí fue muy especial, una declaración de intenciones, que no al exabrupto. No, porque el exabrupto es como la espuma tóxica de todo lo que pasa. Ya están pasando cosas suficientemente graves como para prestar atención o contestar a exabruptos. Yo sigo con lo mío y si un día no me contratan, pues me iré a otro sitio. Yo qué sé. Ya veremos. O me iré a casa, que ya empiezo a ser mayor.. ¿Es posible que sea porque no los más críticos no ven los programas que critican?. Por supuesto, esto es muy interesante… el otro día hice una pequeña broma en el que le agradecía a los espectadores por vernos y también a los de Instagram, que nos ven en Reels. Y yo le decía ‘el programa es más largo, ¿eh?’ Esto esconde una cierta frustración por mi parte de decir ‘oiga que la tele hay que verla’. Tampoco hay que magnificarla, ni colocarla en un pedestal. Pero una tele es un arte vivo, del día, y de una duración determinada y acaba el programa y si tienes el sentido común un poco trabajado, tienes una perspectiva. Pero el story y el reel, esta cultura actual de los 20 segundos… aunque yo creo que hay muchos programas que son mejores por stories, ya recortados, como en las películas en las que el trailer es mejor (risas). Espero que en nuestro caso no, pero soy un romántico y me gusta el desarrollo del guion. Esa hora y cuarto que si la ves te da una perspectiva general.. ¿La audiencia legitima un programa?. Yo no hablaría de legitimar, lo que permite es que la empresa justifique tu existencia, o no, en un código que todos hemos aceptado. Este es un temazo que un día me gustaría que algún medio contara a fondo cómo se mide en España la audiencia, qué significa… Pero no entraremos ahí. Yo creo que lo que lo que mide un programa son tus principios, tu compromiso con tu profesión. Y ahí cada uno… Yo tampoco sé si los demasiado buenos, pero son los míos. Tú puedes tener muchísimos espectadores y estar dando contenidos muy cuestionables. Cuidado con eso, que entramos en un territorio perverso. Me acuerdo en los 90 que había algunos programas que no eran precisamente para para enseñar en las escuelas. Y había algunos presentadores y directivos que decían ‘yo no hago lo que quiero, yo hago lo que quiere la gente’, y esa es otra perversión.. ¿Es peligroso, no?. Claro, eso es una trampa. A mí me gusta el profesional que hace lo que se cree. Incluso aunque no me guste y esté en las antípodas de lo que yo pienso, que hay algunos. Pero pienso, ‘joder, estás comprometido contigo mismo. Si tienes más audiencia o menos, esa no es la clave.. ¿El humor es una forma de vivir?. Sí, pero no solo para los humoristas. Hablas con alguien que se aprovecha del humor, que tiene la infinita suerte de que a través de la comedia ha hecho una profesión. Pero soy una parte muy pequeña de una manera de vivir que es quitarle hierro a las cosas. Pero esto es inherente en la condición humana. Siempre un poco amenazada, por ejemplo, estos tiempos actuales donde estamos todos preocupados y con motivo, el humor está ahí, buscando su hueco, diciendo ‘por favor, déjame entrar’. Es muy necesario. No lo descubro yo, esto está estudiadísimo. Y está el humor profesional, de consumo de comedia. Pero a mí casi, fíjate, me interesa más el vital. Ese tipo o esa tipa que llega a una reunión, a una comida un poco sonriente y te gasta una bromita. Eso es, en los días actuales, vitamina para el alma.. ¿El humor está más vigilado o perseguido ahora?. Siempre ha estado vigilado… yo no diría perseguido, pero sí vigilado. No en vano, cuando hacemos humor profesional estamos en empresas editoriales que a veces están incómodas con su propio producto, pero esto siempre fue así. Alguna empresa te decía ‘oye, no me toques esto, bájame allí’. El humor siempre ha vivido un poco en el alambre. Pero yo creo, y ahora va a parecer muy autorreferencial, que un poco somos la prueba de que nosotros no tenemos ninguna amenaza y no está limitado. Aquí salimos. Te aseguro que a mí nadie en Televisión Española y estamos ya en la segunda temporada, me ha dicho nunca nada. Y hombre, no creo que esto siente un paradigma, pero sí es una señal bastante inequívoca de que se puede hacer humor. Tú tira, tú tira y ya está. Porque además, los humoristas no somos el problema, estamos usando la libertad de expresión. Problema es el que comete un delito, el que no lo persigue, el que el que da fake news. Ahí está el problema.. Berto Romero, Jordi Évole, Edu Soto, David Broncano… ha hecho buena cantera, es usted como La masía de la comedia… ¿Uno de tus talentos es reconocer el talento?. Sí, mira, se me da bien. He descubierto que se me da bien porque me gusta y porque he tenido unos conceptos de programa muy corales. Eso es importante porque mi carrera siempre fue con equipos, desde los 90, en la radio. Por narices, si tu querías construir un buen producto, un buen proyecto con mucha gente y te gustaba que la gente fuera buena, pues allí había gente buena. Y esa gente incluso después, tenía recorrido. No creo que yo me merezca aquí una medalla de las Bellas Artes por la búsqueda de talento, pero se han alineado las dos cosas: que a mí me gustaba que y que los necesitaba. Y una cosa que creo que también es importante: a mí me gusta estar rodeado de gente muy buena. Alguien me decía que esto no es muy habitual porque la estrellita no quiere que le hagan sombra. No puedo entenderlo. Es algo que me rompe la cabeza. Tú eres mejor con alguien bueno a tu lado. Eso siempre lo he tenido claro. Y de ahí que decías ‘¡qué tío más bueno o qué tía más buena!’. Y con ellos esto era mejor. Esta es una historia que no ha terminado y que creo que me seguirá siempre.. Buenafuente. Mostrar comentarios
