La Comisión Europea prepara un paquete de ayuda financiera para ayudar a los agricultores a contrarrestar la subida de precios de los fertilizantes, alimentada por la crisis energética derivada de la crisis en Oriente Próximo (por el estrecho de Ormuz transitaba casi un tercio de las materias primas necesarias para fabricar fertilizantes). Esta nueva crisis se suma a una anterior: la fuerte dependencia de las importaciones de abonos de países como Rusia o Bielorrusia, que ya provocó una gran volatilidad en 2022 de la que la UE nunca se ha recuperado del todo. El Ejecutivo comunitario ha lanzado un plan de acción que incluye, como medida inmediata, un incremento “sustancial” de la reserva agrícola, el fondo de emergencia actualmente dotado con 450 millones de euros anuales integrado en la Política Agrícola Común (PAC). Junto a esa medida plantea otras “estructurales” para que la UE no vuelva a ser tan vulnerable en este campo debido a factores geopolíticos exógenos.. Seguir leyendo
La Comisión Europea quiere incrementar el fondo de emergencia agrícola como parte de un plan para paliar la crisis energética y su impacto en la agricultura
La Comisión Europea prepara un paquete de ayuda financiera para ayudar a los agricultores a contrarrestar la subida de precios de los fertilizantes, alimentada por la crisis energética derivada de la crisis en Oriente Próximo (por el estrecho de Ormuz transitaba casi un tercio de las materias primas necesarias para fabricar fertilizantes). Esta nueva crisis se suma a una anterior: la fuerte dependencia de las importaciones de abonos de países como Rusia o Bielorrusia, que ya provocó una gran volatilidad en 2022 de la que la UE nunca se ha recuperado del todo. El Ejecutivo comunitario ha lanzado un plan de acción que incluye, como medida inmediata, un incremento “sustancial” de la reserva agrícola, el fondo de emergencia actualmente dotado con 450 millones de euros anuales integrado en la Política Agrícola Común (PAC). Junto a esa medida plantea otras “estructurales” para que la UE no vuelva a ser tan vulnerable en este campo debido a factores geopolíticos exógenos.. Aunque Bruselas no ha concretado aún la cifra extra para reforzar la reserva agrícola, que sirve para financiar medidas excepcionales de apoyo a los agricultores frente a emergencias como perturbaciones del mercado, crisis de precios, catástrofes climáticas o problemas sanitarios, fuentes comunitarias apuntan a unos 500 millones de euros para 2026 y 2027. La ventaja de esta herramienta es que es “muy flexible” y puede movilizarse también muy rápidamente, señalan las fuentes.. Bruselas es enfática: “En la UE, la seguridad alimentaria no corre peligro, el mercado europeo sigue abastecido para esta temporada”, ha asegurado el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, al presentar este martes el plan ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo. Pero aunque hasta ahora la producción ha demostrado ser muy resistente, “nunca se puede dar por sentado” un revés, apuntan las fuentes. Y los fertilizantes son una parte importante de los costes de los agricultores que producen cereales u hortalizas, entre otros: de media, recuerda la Comisión, estos productos representan entre el 7% y el 8% de los costes totales, aunque en algunos casos puede llegar al 16%.. A Bruselas le preocupa que, por la subida de precios, los agricultores usen menos fertilizantes, con el consiguiente riesgo para la calidad y el rendimiento; también que siembren menos, lo que podría tener impacto en la producción y la seguridad alimentaria global. Unas decisiones que se empezarán a tomar pronto, con la llegada del verano: de ahí la importancia, subraya Bruselas, de lanzar ya este plan pese a que no planee por ahora una amenaza inmediata. Se trata de dar la certeza a los agricultores de que podrán contar con fertilizantes “asequibles” la próxima temporada y no tengan que plantearse por tanto una reducción de la producción o medidas que puedan afectar a la fertilidad del suelo a largo plazo.. Muestra de la urgencia que la Comisión le da a esta y las otras medidas inmediatas propuestas es la promesa de presentarlas formalmente “rápidamente, antes del verano”, subrayan las fuentes comunitarias.. “Con este plan de acción, estamos presentando medidas inmediatas que ayuden a los agricultores, incluida la movilización de los recursos disponibles de la política de cohesión, al tiempo que establecemos acciones a medio y largo plazo para reforzar la resiliencia del sector, reducir las dependencias externas y hacer que la agricultura europea sea más sólida y competitiva”, ha señalado el vicepresidente de la Comisión para Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto.. En el marco de las medidas inmediatas, la Comisión también propone un paquete legislativo que modifique el reglamento de la PAC para dar más flexibilidad a los países. Este paquete establece un nuevo mecanismo de liquidez de carácter temporal para los Estados miembros, que podrían reprogramar sus planes estratégicos nacionales y utilizar esos fondos para ofrecer a los agricultores en activo una compensación parcial, al menos por los costes adicionales de fertilizantes derivados de la crisis de Oriente Próximo. También prevé una “mayor flexibilidad” para realizar pagos por adelantado, además de “incentivos más fuertes” para impulsar prácticas agrícolas más eficientes con una reducción u optimización del uso de fertilizantes o el paso a fertilizantes de origen biológico, entre otros.. En el nuevo plan de acción, que busca complementar otro lanzado ya en 2022 tras la crisis provocada por la invasión rusa de Ucrania, la Comisión quiere lanzar, entre otras medidas inmediatas, una “alianza en la cadena de valor” de fertilizantes en la UE con los productores, agricultores y los Estados para “garantizar la estabilidad y previsibilidad” del suministro y facilitar la cooperación a lo largo de toda la cadena de valor. También abrirá la mano para que las fábricas de fertilizantes puedan estar exentas durante más tiempo para emitir CO2, siempre que inviertan a fondo (y lo demuestren) en fertilizantes sostenibles, otro de los objetivos a impulsar por Bruselas.. Pero la Comisión quiere evitar también que una nueva crisis geopolítica vuelva a perturbar el precario equilibrio de precios y producción. De ahí que insista en que, más allá de pasos rápidos, se planifique a la par a más largo plazo, como aumentar la producción de fertilizantes en la UE.. Entre 2020 y 2025, el precio de los fertilizantes ha subido un 60%, según estimaciones de la Comisión. Un aumento al que ha contribuido no solo la guerra de Rusia contra Ucrania (Moscú, junto a Minsk, es uno de los grandes proveedores de esos productos), sino también la subida de precio de la energía: el gas es una materia prima fundamental para varios tipos de fertilizantes y también para su transporte. Ahora, el cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado otro serio problema: hasta el 30% de las materias primas para fertilizantes (desde fósforo a nitrato) transitaba por esa vía.. Todo esto muestra que se trata de un problema recurrente, lo que reclama, más allá de propuestas rápidas, algunas medidas “estructurales” que refuercen, a más largo plazo, la autonomía estratégica europea “reforzando la producción interna, diversificando el suministro y asegurando una gestión sostenible de los nutrientes, además de acelerando la transición a la descarbonización” del sector, señala la comunicación presentada este martes en Estrasburgo.. Entre las medidas futuras la Comisión dice que estudiará “la posibilidad de constituir reservas y otras opciones para garantizar el suministro de fertilizantes e insumos clave”. Esto, adelanta, podría incluir reservas estacionales o mínimas y, “cuando proceda”, la compra conjunta u otros instrumentos destinados a “aumentar la resiliencia ante perturbaciones externas y mitigar la volatilidad de los precios”.
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