La Comisión Europea pidió este lunes explicaciones formales al Gobierno de Hungría tras la publicación de informaciones que apuntan a una posible filtración sistemática de datos confidenciales de la Unión Europea hacia Rusia. Las acusaciones sitúan en el centro de la polémica al ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, a raíz de un reportaje publicado el sábado por el diario estadounidense «The Washington Post». Según esta investigación, Szijjártó habría aprovechado los descansos de las reuniones ministeriales de la UE en Bruselas para informar a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, mediante llamadas telefónicas directas, en las que además discutía posibles «soluciones» a los temas tratados.. Un funcionario de seguridad europeo citado por el periódico reveló la gravedad de las informaciones: que durante años, en casi todas las reuniones de la UE, «Moscú ha estado presente detrás de la mesa». Este vínculo se refleja en el elevado número de visitas oficiales -16 en total- de Szijjártó a Moscú desde el inicio de la guerra de agresión rusa en Ucrania en febrero de 2022. Ante este escenario, la portavoz de Asuntos Exteriores de la Comisión, Anitta Hipper, señaló que las informaciones son «sumamente preocupantes». «Una relación de confianza entre los Estados miembros y entre estos y las instituciones es fundamental para el funcionamiento de la UE. Esperamos que el Gobierno húngaro proporcione aclaraciones», advirtió.. En paralelo, el Consejo de la UE ha iniciado una evaluación preliminar para determinar si se produjo alguna infracción de las normas de confidencialidad, aunque por ahora evita pronunciarse sobre posibles sanciones o restricciones de acceso a documentos sensibles.. Desde Budapest, la reacción ha sido de rechazo frontal, calificando las acusaciones de «noticias falsas» y «teorías conspirativas». El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ordenó la apertura de diligencias sobre lo que denominó «intervenciones telefónicas». El propio Szijjártó denunció que se trata de una campaña de desprestigio con motivaciones políticas en plena recta final hacia las elecciones legislativas del 12 de abril, en las que el partido de Orban se enfrenta a una oposición en auge. Por primera vez en 16 años, las encuestas sitúan a Orban por debajo de su rival, el emergente Péter Magyar.. Un posible caso de traición. El líder opositor ha prometido investigar los hechos si llega al poder, sugiriendo que, de confirmarse, podrían constituir un «caso de traición». Se espera que el desenlace de estos comicios redefina, no solo el rumbo político interno de Hungría, sino también su relación con la Unión.. Hungría ya cuenta con antecedentes recientes de espionaje en el seno de la UE. Una investigación reciente implicó al comisario húngaro, Olivér Várhelyi, en una red de filtración de datos para el Ejecutivo de Orban. La trama buscaba conocer de primera mano los detalles y el progreso de los expedientes institucionales que afectan directamente a la administración húngara.. La desconfianza hacia Budapest no es nueva, pero ha alcanzado un punto de no retorno. El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que las acusaciones «no deberían sorprender a nadie» y aseguró que desde hace tiempo existían sospechas sobre la conducta de Budapest. «Esa es una de las razones por las que solo tomo la palabra cuando es estrictamente necesario y digo lo justo y necesario», escribió Tusk en su cuenta de la red social X.. El eje Moscú-Budapest. Hungría se mantiene como uno de los pocos países de la UE en conservar relaciones fluidas con Moscú, incluyendo contactos frecuentes al más alto nivel y la continuidad en la importación de energía rusa. De hecho, Orban reiteró su veto al vigésimo paquete de sanciones a Rusia y al préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada la pasada semana en Bruselas.. En este clima de máxima tensión, Budapest se convirtió este lunes en el epicentro de la ultraderecha internacional con la celebración de la «Primera Gran Asamblea de Patriotas», evento que ha servido como cierre estratégico a la Conferencia de Acción Política Conservadora del pasado fin de semana. Figuras destacadas como Santiago Abascal, Marine Le Pen, Matteo Salvini o Geert Wilders se dieron cita para arropar a Orban en el momento más crítico de su mandato, buscando proyectar una imagen de unidad frente a la tormenta política provocada por las revelaciones de las filtraciones.. Este respaldo europeo se vio reforzado por un mensaje en vídeo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien expresó su «apoyo total e incondicional» al primer ministro húngaro y le deseó una victoria por amplia mayoría en las elecciones de abril.
La Comisión Europea pidió este lunes explicaciones formales al Gobierno de Hungría tras la publicación de informaciones que apuntan a una posible filtración sistemática de datos confidenciales de la Unión Europea hacia Rusia. Las acusaciones sitúan en el centro de la polémica al ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, a raíz de un reportaje publicado el sábado por el diario estadounidense «The Washington Post». Según esta investigación, Szijjártó habría aprovechado los descansos de las reuniones ministeriales de la UE en Bruselas para informar a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, mediante llamadas telefónicas directas, en las que además discutía posibles «soluciones» a los temas tratados.. Un funcionario de seguridad europeo citado por el periódico reveló la gravedad de las informaciones: que durante años, en casi todas las reuniones de la UE, «Moscú ha estado presente detrás de la mesa». Este vínculo se refleja en el elevado número de visitas oficiales -16 en total- de Szijjártó a Moscú desde el inicio de la guerra de agresión rusa en Ucrania en febrero de 2022. Ante este escenario, la portavoz de Asuntos Exteriores de la Comisión, Anitta Hipper, señaló que las informaciones son «sumamente preocupantes». «Una relación de confianza entre los Estados miembros y entre estos y las instituciones es fundamental para el funcionamiento de la UE. Esperamos que el Gobierno húngaro proporcione aclaraciones», advirtió.. En paralelo, el Consejo de la UE ha iniciado una evaluación preliminar para determinar si se produjo alguna infracción de las normas de confidencialidad, aunque por ahora evita pronunciarse sobre posibles sanciones o restricciones de acceso a documentos sensibles.. Desde Budapest, la reacción ha sido de rechazo frontal, calificando las acusaciones de «noticias falsas» y «teorías conspirativas». El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ordenó la apertura de diligencias sobre lo que denominó «intervenciones telefónicas». El propio Szijjártó denunció que se trata de una campaña de desprestigio con motivaciones políticas en plena recta final hacia las elecciones legislativas del 12 de abril, en las que el partido de Orban se enfrenta a una oposición en auge. Por primera vez en 16 años, las encuestas sitúan a Orban por debajo de su rival, el emergente Péter Magyar.. Un posible caso de traición. El líder opositor ha prometido investigar los hechos si llega al poder, sugiriendo que, de confirmarse, podrían constituir un «caso de traición». Se espera que el desenlace de estos comicios redefina, no solo el rumbo político interno de Hungría, sino también su relación con la Unión.. Hungría ya cuenta con antecedentes recientes de espionaje en el seno de la UE. Una investigación reciente implicó al comisario húngaro, Olivér Várhelyi, en una red de filtración de datos para el Ejecutivo de Orban. La trama buscaba conocer de primera mano los detalles y el progreso de los expedientes institucionales que afectan directamente a la administración húngara.. La desconfianza hacia Budapest no es nueva, pero ha alcanzado un punto de no retorno. El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que las acusaciones «no deberían sorprender a nadie» y aseguró que desde hace tiempo existían sospechas sobre la conducta de Budapest. «Esa es una de las razones por las que solo tomo la palabra cuando es estrictamente necesario y digo lo justo y necesario», escribió Tusk en su cuenta de la red social X.. El eje Moscú-Budapest. Hungría se mantiene como uno de los pocos países de la UE en conservar relaciones fluidas con Moscú, incluyendo contactos frecuentes al más alto nivel y la continuidad en la importación de energía rusa. De hecho, Orban reiteró su veto al vigésimo paquete de sanciones a Rusia y al préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada la pasada semana en Bruselas.. En este clima de máxima tensión, Budapest se convirtió este lunes en el epicentro de la ultraderecha internacional con la celebración de la «Primera Gran Asamblea de Patriotas», evento que ha servido como cierre estratégico a la Conferencia de Acción Política Conservadora del pasado fin de semana. Figuras destacadas como Santiago Abascal, Marine Le Pen, Matteo Salvini o Geert Wilders se dieron cita para arropar a Orban en el momento más crítico de su mandato, buscando proyectar una imagen de unidad frente a la tormenta política provocada por las revelaciones de las filtraciones.. Este respaldo europeo se vio reforzado por un mensaje en vídeo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien expresó su «apoyo total e incondicional» al primer ministro húngaro y le deseó una victoria por amplia mayoría en las elecciones de abril.
El ministro de Exteriores húngaro informaba a Lavrov de las reuniones del Consejo, según el «Washington Post»
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