Las cifras son asépticas, pero esconden una cruda realidad: 7.226 mujeres fueron atendidas el año pasado en los Centros de Atención a las Víctimas de Violencia de Género de la Región –la denominada red CAVI–, después de sufrir maltrato por parte de sus parejas o sus exparejas. Esto supone un ligero descenso del 2,21% respecto del ejercicio 2024, cuando 7.423 mujeres fueron víctimas de esta lacra.
Son algunos de los datos que hizo públicos este viernes la consejera de Política Social, Familias e Igualdad, Conchita Ruiz, quien destacó que el año ha estado marcado por «la estabilidad», a pesar de que detrás de cada uno de estos episodios de maltrato hay una historia de sufrimiento de una mujer. A veces también de sus familias o de sus hijos, que se convierten en víctimas colaterales de este drama.
El servicio más demandado de esta red CAVI, tal y como apuntó ayer en la rueda de prensa de balance de resultados del 2025 la consejera regional, fue la atención psicológica, que registró un 40% del total de las intervenciones, por encima de otros servicios, como la atención social o la asistencia jurídica.
Muchas de estas mujeres, 3 de cada 5, prefieren la atención presencial, mientras que el resto optan por una voz «amiga» al otro lado del teléfono. De hecho, el dispositivo de atención telefónica urgente para mujeres víctimas de violencia, el 112, según explicó Ruiz, registró en el último año un aumento de un 5,14% de las llamadas. Son 614 llamadas más que en 2024.
Pero dentro de esa «estabilidad» en las cifras, hay datos que preocupan: el número de mujeres menores de edad que solicitaron asistencia psicológica tras ser víctimas de maltrato por parte de sus novios o parejas aumentó un 7,4% en 2025. La consejera de Política Social aseguró que «queremos que todas sepan que existe la red CAVI y el CAIVAX (Centro de Atención Integral a las Víctimas de Abuso Sexual) para atenderlas cuando lo necesiten».
No es una tarea fácil. El departamento que dirige Ruiz tiene la complicada labor de hacer pedagogía e informar a todas las mujeres que potencialmente puedan ser víctimas de casos de maltrato, e informarles de que existe todo un entramado de recursos públicos para atenderlas en este tipo de situaciones. Ruiz apuntó a toda una casuística variada, que disuade a muchas de las víctimas a pedir ayuda. «Puede ser que también exista cierta desconfianza de mujeres que sufren violencia a ponerse a disposición de los profesionales que las atienden», dijo la consejera de Política Social, Familias e Igualdad, quien hizo un llamamiento a esas mujeres, para que sean valientes y acudan a los múltiples recursos que ofrecen las administraciones, para ayudarles a salir de esa situación.
Pulseras antimaltrato
La consejera desveló también que tres mujeres reportaron durante este pasado año 2025 fallos en las pulseras antimaltrato, por lo que la cifra se sitúa en 35, tras el cómputo que hicieron tras el verano, cuando se conoció que el denominado sistema Cometa había presentado anomalías en toda España.
En este sentido, Conchita Ruiz abogó por la «coordinación» y la «cooperación» con las administraciones estatales -la delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior-, «porque, si hay una cooperación en la medida en que ellos nos puedan informar de qué mujeres llevan la pulsera y qué incidencias puede haber con ellas, nosotros podemos poner a disposición de las mujeres los servicios que tenemos en nuestra red de recursos».
Por su parte, la directora general de Mujer y Prevención de la Violencia de Género, Ana Belén Martínez, apuntó algunas de las deficiencias que presentan estos dispositivos y que suponen un claro perjuicio para las mujeres que los utilizan. Martínez explicó que «eso alerta continuamente a la mujer porque, cuando ella llama al sistema Cometa porque suena la alarma, se comprueba que el agresor no está cerca, con lo cual ahí está el fallo».
Unos errores que, en opinión de la consejera de Política Social, requieren una mayor atención del Estado, para no dejar a las víctimas de violencia de género en una situación de vulnerabilidad e indefensión.
Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
Las cifras son asépticas, pero esconden una cruda realidad: 7.226 mujeres fueron atendidas el año pasado en los Centros de Atención a las Víctimas de Violencia de Género de la Región –la denominada red CAVI–, después de sufrir maltrato por parte de sus parejas o sus exparejas. Esto supone un ligero descenso del 2,21% respecto del ejercicio 2024, cuando 7.423 mujeres fueron víctimas de esta lacra.. Son algunos de los datos que hizo públicos este viernes la consejera de Política Social, Familias e Igualdad, Conchita Ruiz, quien destacó que el año ha estado marcado por «la estabilidad», a pesar de que detrás de cada uno de estos episodios de maltrato hay una historia de sufrimiento de una mujer. A veces también de sus familias o de sus hijos, que se convierten en víctimas colaterales de este drama.. El servicio más demandado de esta red CAVI, tal y como apuntó ayer en la rueda de prensa de balance de resultados del 2025 la consejera regional, fue la atención psicológica, que registró un 40% del total de las intervenciones, por encima de otros servicios, como la atención social o la asistencia jurídica.. Muchas de estas mujeres, 3 de cada 5, prefieren la atención presencial, mientras que el resto optan por una voz «amiga» al otro lado del teléfono. De hecho, el dispositivo de atención telefónica urgente para mujeres víctimas de violencia, el 112, según explicó Ruiz, registró en el último año un aumento de un 5,14% de las llamadas. Son 614 llamadas más que en 2024.. Pero dentro de esa «estabilidad» en las cifras, hay datos que preocupan: el número de mujeres menores de edad que solicitaron asistencia psicológica tras ser víctimas de maltrato por parte de sus novios o parejas aumentó un 7,4% en 2025. La consejera de Política Social aseguró que «queremos que todas sepan que existe la red CAVI y el CAIVAX (Centro de Atención Integral a las Víctimas de Abuso Sexual) para atenderlas cuando lo necesiten».. No es una tarea fácil. El departamento que dirige Ruiz tiene la complicada labor de hacer pedagogía e informar a todas las mujeres que potencialmente puedan ser víctimas de casos de maltrato, e informarles de que existe todo un entramado de recursos públicos para atenderlas en este tipo de situaciones. Ruiz apuntó a toda una casuística variada, que disuade a muchas de las víctimas a pedir ayuda. «Puede ser que también exista cierta desconfianza de mujeres que sufren violencia a ponerse a disposición de los profesionales que las atienden», dijo la consejera de Política Social, Familias e Igualdad, quien hizo un llamamiento a esas mujeres, para que sean valientes y acudan a los múltiples recursos que ofrecen las administraciones, para ayudarles a salir de esa situación.. Pulseras antimaltrato. La consejera desveló también que tres mujeres reportaron durante este pasado año 2025 fallos en las pulseras antimaltrato, por lo que la cifra se sitúa en 35, tras el cómputo que hicieron tras el verano, cuando se conoció que el denominado sistema Cometa había presentado anomalías en toda España.. En este sentido, Conchita Ruiz abogó por la «coordinación» y la «cooperación» con las administraciones estatales -la delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior-, «porque, si hay una cooperación en la medida en que ellos nos puedan informar de qué mujeres llevan la pulsera y qué incidencias puede haber con ellas, nosotros podemos poner a disposición de las mujeres los servicios que tenemos en nuestra red de recursos».. Por su parte, la directora general de Mujer y Prevención de la Violencia de Género, Ana Belén Martínez, apuntó algunas de las deficiencias que presentan estos dispositivos y que suponen un claro perjuicio para las mujeres que los utilizan. Martínez explicó que «eso alerta continuamente a la mujer porque, cuando ella llama al sistema Cometa porque suena la alarma, se comprueba que el agresor no está cerca, con lo cual ahí está el fallo».. Unos errores que, en opinión de la consejera de Política Social, requieren una mayor atención del Estado, para no dejar a las víctimas de violencia de género en una situación de vulnerabilidad e indefensión.
Un total de 7.226 mujeres fueron atendidas el año pasado en los Centros de Atención a las Víctimas de Violencia de Género de la Región, un descenso del 2,21% con respecto a 2024
