El atentado contra el Orgullo en Berlín, que las autoridades alemanas han atribuido a un islamista, es un ataque contra la libertad y la tolerancia, y un recordatorio del peligro del fanatismo para la convivencia en los países democráticos. Los hechos ocurrieron pasadas las diez de la noche del sábado en la zona del parque Tiergarten, cuando un vehículo embistió a la multitud que celebraba el llamado Christopher Street Day en la capital alemana. Murió una mujer y 29 personas resultaron heridas. El presunto responsable, identificado como Abdul Ballout, de 21 años, huyó antes de ser localizado y abatido por la policía. Al golpear a uno de los mayores acontecimientos festivos y reivindicativos en Europa de los derechos LGTBIQ+, este acto terrorista apunta contra aquello que representa la fuerza de nuestras sociedades, el núcleo del progreso humano y de las libertades.Seguir leyendo
El ataque contra el Orgullo, atribuido a un islamista, apunta a todo aquello que representa la fuerza de nuestras democracias
EditorialEs responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacionalEl ataque contra el Orgullo, atribuido a un islamista, apunta a todo aquello que representa la fuerza de nuestras democraciasEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Flores en el parque Tiergarten de Berlín, tras el atentado durante el desfile del Orgullo Christopher Street Day. El letrero dice: «¡El amor vence!». Annegret Hilse (REUTERS)El atentado contra el Orgullo en Berlín, que las autoridades alemanas han atribuido a un islamista, es un ataque contra la libertad y la tolerancia, y un recordatorio del peligro del fanatismo para la convivencia en los países democráticos. Los hechos ocurrieron pasadas las diez de la noche del sábado en la zona del parque Tiergarten, cuando un vehículo embistió a la multitud que celebraba el llamado Christopher Street Day en la capital alemana. Murió una mujer y 29 personas resultaron heridas. El presunto responsable, identificado como Abdul Ballout, de 21 años, huyó antes de ser localizado y abatido por la policía. Al golpear a uno de los mayores acontecimientos festivos y reivindicativos en Europa de los derechos LGTBIQ+, este acto terrorista apunta contra aquello que representa la fuerza de nuestras sociedades, el núcleo del progreso humano y de las libertades.Berlín celebra desde hace 48 años el Christopher Street Day y hasta ahora siempre lo había hecho en paz, en un día de afirmación en la calle y a la vez de combate por la igualdad en una ciudad con una larga tradición como espacio de libertad y tolerancia, que se remonta al menos hasta los años 20 del siglo pasado. Los desfiles del Orgullo, festejados en las últimas semanas por ciudades de todo el mundo, conmemoran el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall de la calle Christopher de Nueva York. Una redada policial contra aquel local gay desencadenó una protesta que pronto se convertiría en el símbolo de la lucha por los derechos civiles, un combate todavía inacabado. Lo demuestran las limitaciones legales o la supresión de los derechos LGTBIQ+ en países como Rusia, la estigmatización que ejercen grupúsculos o partidos radicales en Europa o, más grave, la realidad de lugares como Arabia Saudí o Irán, donde la homosexualidad puede conllevar la pena de muerte.Ya es inquietante que en un país de la UE como Rumania haya una ciudad donde esté prohibido el desfile del Orgullo, como sucedió este fin de semana en el municipio de Oradea. Pero más grave resulta que en 2026 participar en esta manifestación en una capital europea pueda pagarse con la vida. Si se confirma el trasfondo islamista del atropello criminal en Berlín, será la constatación de que el peligro de esta ideología violenta no ha desaparecido tras los atentados masivos de las dos primeras décadas del siglo XXI, desde Madrid hasta París. Desde ha
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