Detrás de uno de los productos del mar más consumidos en los lineales de supermercados hay cada vez más ciencia, datos y algoritmos. Nueva Pescanova ha iniciado este mes la validación de una nueva herramienta basada en inteligencia artificial (IA) destinada a optimizar la producción de surimi, un alimento presente en millones de hogares y que ahora entra de lleno en la era de la analítica avanzada.. Los primeros prototipos de esta solución tecnológica comienzan a probarse en la planta gallega a lo largo de enero, dentro de un proyecto de investigación y desarrollo que busca mejorar la eficiencia industrial y la calidad final de distintos productos del mar.. El sistema es capaz de analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones ocultos en los procesos productivos y generar modelos estadísticos que anticipan rendimientos, tiempos y necesidades de producción, facilitando así la toma de decisiones estratégicas basadas en datos fiables.. ¿Qué es exactamente el surimi?. El surimi es un producto elaborado a partir de pescado blanco —habitualmente especies como abadejo, merluza o similar— que se limpia, se pica finamente y se lava varias veces para eliminar grasas e impurezas.. A esa pasta proteica se le añaden después otros ingredientes, como agua, almidón, clara de huevo o aromas, para darle textura, sabor y estabilidad. El resultado es una masa moldeable que se utiliza para fabricar productos muy conocidos, como los palitos de cangrejo, las delicias marinas o sucedáneos de marisco.. Aunque a menudo se percibe como un producto “artificial”, el surimi es, en esencia, proteína de pescado concentrada, con un perfil nutricional controlado y una enorme versatilidad culinaria. Precisamente por esa complejidad del proceso —en el que influyen la materia prima, las proporciones y las condiciones de fabricación— la aplicación de inteligencia artificial supone un salto cualitativo.. IA para ajustar cada detalle del proceso. En la línea de investigación más avanzada del proyecto, centrada en el surimi, la herramienta de IA permite predecir la combinación óptima de materias primas para obtener los mejores rendimientos en fábrica, optimizar costes y garantizar al mismo tiempo que el producto final cumpla con los estándares de calidad exigidos en cuanto a textura, sabor y valor nutricional.. La tecnología no solo busca producir más y mejor, sino hacerlo de forma más sostenible. Anticipar resultados y ajustar procesos reduce mermas, evita reprocesados innecesarios y contribuye a minimizar el desperdicio alimentario, uno de los grandes retos actuales de la industria agroalimentaria.. Más allá del surimi: seguridad y vida útil. El proyecto incorpora además una segunda línea de trabajo orientada al desarrollo de algoritmos avanzados para predecir la vida útil de productos como el langostino cocido. El objetivo es reforzar el control de calidad, mejorar la seguridad alimentaria y ajustar con mayor precisión las fechas de consumo preferente, reduciendo pérdidas a lo largo de la cadena de valor.. Esta iniciativa de innovación se enmarca en el programa IG408M – IA 360, impulsado por el Igape, y cuenta con financiación de los fondos Next Generation EU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España. Un ejemplo más de cómo la industria alimentaria gallega incorpora tecnología de vanguardia para transformar productos cotidianos que, sin hacer ruido, están presentes cada día en la mesa de millones de consumidores.
Una herramienta predictiva permite optimizar textura, sabor y valor nutricional de este popular derivado del pescado y reducir desperdicios en fábrica
Detrás de uno de los productos del mar más consumidos en los lineales de supermercados hay cada vez más ciencia, datos y algoritmos. Nueva Pescanova ha iniciado este mes la validación de una nueva herramienta basada en inteligencia artificial (IA) destinada a optimizar la producción de surimi, un alimento presente en millones de hogares y que ahora entra de lleno en la era de la analítica avanzada.. Los primeros prototipos de esta solución tecnológica comienzan a probarse en la planta gallega a lo largo de enero, dentro de un proyecto de investigación y desarrollo que busca mejorar la eficiencia industrial y la calidad final de distintos productos del mar.. El sistema es capaz de analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones ocultos en los procesos productivos y generar modelos estadísticos que anticipan rendimientos, tiempos y necesidades de producción, facilitando así la toma de decisiones estratégicas basadas en datos fiables.. ¿Qué es exactamente el surimi?. El surimi es un producto elaborado a partir de pescado blanco —habitualmente especies como abadejo, merluza o similar— que se limpia, se pica finamente y se lava varias veces para eliminar grasas e impurezas.. A esa pasta proteica se le añaden después otros ingredientes, como agua, almidón, clara de huevo o aromas, para darle textura, sabor y estabilidad. El resultado es una masa moldeable que se utiliza para fabricar productos muy conocidos, como los palitos de cangrejo, las delicias marinas o sucedáneos de marisco.. Aunque a menudo se percibe como un producto “artificial”, el surimi es, en esencia, proteína de pescado concentrada, con un perfil nutricional controlado y una enorme versatilidad culinaria. Precisamente por esa complejidad del proceso —en el que influyen la materia prima, las proporciones y las condiciones de fabricación— la aplicación de inteligencia artificial supone un salto cualitativo.. IA para ajustar cada detalle del proceso. En la línea de investigación más avanzada del proyecto, centrada en el surimi, la herramienta de IA permite predecir la combinación óptima de materias primas para obtener los mejores rendimientos en fábrica, optimizar costes y garantizar al mismo tiempo que el producto final cumpla con los estándares de calidad exigidos en cuanto a textura, sabor y valor nutricional.. La tecnología no solo busca producir más y mejor, sino hacerlo de forma más sostenible. Anticipar resultados y ajustar procesos reduce mermas, evita reprocesados innecesarios y contribuye a minimizar el desperdicio alimentario, uno de los grandes retos actuales de la industria agroalimentaria.. Más allá del surimi: seguridad y vida útil. El proyecto incorpora además una segunda línea de trabajo orientada al desarrollo de algoritmos avanzados para predecir la vida útil de productos como el langostino cocido. El objetivo es reforzar el control de calidad, mejorar la seguridad alimentaria y ajustar con mayor precisión las fechas de consumo preferente, reduciendo pérdidas a lo largo de la cadena de valor.. Esta iniciativa de innovación se enmarca en el programa IG408M – IA 360, impulsado por el Igape, y cuenta con financiación de los fondos Next Generation EU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España. Un ejemplo más de cómo la industria alimentaria gallega incorpora tecnología de vanguardia para transformar productos cotidianos que, sin hacer ruido, están presentes cada día en la mesa de millones de consumidores.
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