Fede Valverde ya está en casa después de tener que pasar por el médico de la Ciudad Deportiva de Valdebebas tras su nueva bronca con su compañero Tchouameni. Ambos llegaron enfadados al entrenamiento después de la pelea de ayer, sin haberse perdonado ni, por lo visto, calmado. No se calma nadie en el vestuario blanco, que va de sobresalto en sobresalto, con los jugadores enfadados o disgustados, fuera de lugar y sin ningún título que llevarse a la boca.. Lo que empezó como una fría convivencia entre los dos centrocampistas se convirtió en un altercado físico dentro del vestuario de Valdebebas, y varios compañeros tuvieron que intervenir para separarlos antes de que la situación fuera a más. La bronca fue lo bastante seria como para que la cúpula del club tomara cartas en el asunto de inmediato, convocando una reunión en el vestuario para intentar apagar el fuego mientras el ambiente seguía caldeado.. La caída de Fede Valverde. Valverde necesitó atención médica, aunque la herida no vino de ningún golpe entre los dos futbolistas. Durante la discusión con Tchouameni en el interior del vestuario, el uruguayo se escurrió y, en ese desequilibrio, se golpeó contra una mesa central del recinto, y fue ese impacto el que provocó la lesión. Se quedó conmocionado Álvaro Arbeloa le acompañó al centro médico Blua Sanitas para que le pusieran puntos y de ahí, Valverde y un médico fueron al hospital para descartar cualquier problema serio, y una vez confirmado que todo estaba bien, Valverde regresó a su domicilio sin problemas. El club respiró al conocer que el golpe no tenía mayor trascendencia física, pero el problema real sigue en pie porque lo que ha quedado dañado no es el cuerpo del jugador, sino el ambiente de un vestuario que lleva semanas funcionando al límite. La directiva del Real Madrid está preocupada, y con razón, porque este episodio es otro capítulo de una espiral que no para de crecer.. Una caldera de frustración. Arbeloa está en el ojo del huracán porque gestionar este vestuario se ha convertido en una tarea que desborda a cualquiera. El técnico madridista lleva semanas intentando mantener la unidad en un grupo que ha dado señales de fractura por varios frentes, y este enfrentamiento entre Valverde y Tchouameni es la expresión más visible de una tensión que lleva tiempo acumulándose. El equipo no ha ganado nada esta temporada, y ese vacío de títulos pesa, genera frustración y termina saliendo por algún lado.. Valverde y Tchouameni no son dos jugadores que se caigan mal desde siempre (tampoco son amigosI pero la presión y los malos resultados hacen mella en las relaciones dentro de cualquier grupo, y en el Real Madrid esta temporada esa presión ha sido constante. El vestuario blanco, sobre todo en este fin de temporada, ha ido de sobresalto en sobresalto, con tensiones que afloraban en pequeñas dosis y que ahora han explotado de una manera que ya no puede ocultarse ni minimizarse.. El Real Madrid tiene por delante los últimos partidos, sobre todo el Clásico del domingo, de una temporada que ya no tiene vuelta atrás en lo deportivo, y ahora tendrá que gestionarlos con un vestuario que necesita urgentemente bajar la temperatura. La reunión convocada tras el altercado es un primer paso, pero los problemas de fondo seguirán ahí mientras el equipo no encuentre estabilidad y los jugadores no recuperen la sensación y las ganas.
Los dos futbolistas todavía tenían pendiente lo que había sucedido entre ellos el miércoles y hoy han vuelto a discutir
Fede Valverde ya está en casa después de tener que pasar por el médico de la Ciudad Deportiva de Valdebebastras su nueva bronca con su compañero Tchouameni. Ambos llegaron enfadados al entrenamiento después de la pelea de ayer, sin haberse perdonado ni, por lo visto, calmado. No se calma nadie en el vestuario blanco, que va de sobresalto en sobresalto, con los jugadores enfadados o disgustados, fuera de lugar y sin ningún título que llevarse a la boca.. Lo que empezó como una fría convivencia entre los dos centrocampistas se convirtió en un altercado físico dentro del vestuario de Valdebebas, y varios compañeros tuvieron que intervenir para separarlos antes de que la situación fuera a más. La bronca fue lo bastante seria como para que la cúpula del club tomara cartas en el asunto de inmediato, convocando una reunión en el vestuario para intentar apagar el fuego mientras el ambiente seguía caldeado.. La caída de Fede Valverde. Valverde necesitó atención médica, aunque la herida no vino de ningún golpe entre los dos futbolistas. Durante la discusión con Tchouameni en el interior del vestuario, el uruguayo se escurrió y, en ese desequilibrio, se golpeó contra una mesa central del recinto, y fue ese impacto el que provocó la lesión. Álvaro Arbeloa le acompañó al centro médico Blua Sanitas para que le hicieran las pruebas necesarias y descartaran cualquier problema serio, y una vez confirmado que todo estaba bien, Valverde regresó a su domicilio sin problemas. El club respiró al conocer que el golpe no tenía mayor trascendencia física, pero el problema real sigue en pie porque lo que ha quedado dañado no es el cuerpo del jugador, sino el ambiente de un vestuario que lleva semanas funcionando al límite. La directiva del Real Madrid está preocupada, y con razón, porque este episodio es otro capítulo de una espiral que no para de crecer.. Una caldera de frustración. Arbeloa está en el ojo del huracán porque gestionar este vestuario se ha convertido en una tarea que desborda a cualquiera. El técnico madridista lleva semanas intentando mantener la unidad en un grupo que ha dado señales de fractura por varios frentes, y este enfrentamiento entre Valverde y Tchouameni es la expresión más visible de una tensión que lleva tiempo acumulándose. El equipo no ha ganado nada esta temporada, y ese vacío de títulos pesa, genera frustración y termina saliendo por algún lado.. Valverde y Tchouameni no son dos jugadores que se caigan mal desde siempre (tampoco son amigosI pero la presión y los malos resultados hacen mella en las relaciones dentro de cualquier grupo, y en el Real Madrid esta temporada esa presión ha sido constante. El vestuario blanco, sobre todo en este fin de temporada, ha ido de sobresalto en sobresalto, con tensiones que afloraban en pequeñas dosis y que ahora han explotado de una manera que ya no puede ocultarse ni minimizarse.. El Real Madrid tiene por delante los últimos partidos, sobre todo el Clásico del domingo, de una temporada que ya no tiene vuelta atrás en lo deportivo, y ahora tendrá que gestionarlos con un vestuario que necesita urgentemente bajar la temperatura. La reunión convocada tras el altercado es un primer paso, pero los problemas de fondo seguirán ahí mientras el equipo no encuentre estabilidad y los jugadores no recuperen la sensación y las ganas.
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