La naturaleza es sorprendente y alberga seres capaces de adaptarse a terrenos incluso escatológicos. Hablamos concretamente del pez perla y su rara habilidad para esconderse en el orificio anal de un pepino de mar. De primeras, esto parece más un hecho cómico que ciencia, pero lo cierto es que solo se puede llegar a entender si comprendes que es un pez tan pequeño, tan delgado y, en definitiva, tan vulnerable actuando por pura supervivencia ante los peligros que alberga el océano.. Así es la supervivencia del pez perla. Los peces perla son parte de la familia de los Carapidae, peces por lo general muy pequeños y delgados que carecen de escamas y que, pese a que el océano es su hogar, cada día libran una batalla para sobrevivir a otros peces y animales marinos más grandes. Hay diversidad de especies con diferentes colores y su aspecto es similar al de una anguila, pudiendo llegar a medir hasta 50 centímetros. Pero, ¿por qué el nombre de perla?. Lo cierto es que, así como su instinto de supervivencia les ha llevado a convertir el ano de un pepino de mar en su hogar, también lo han intentado con otros animales marinos con menos suerte. Algunos ejemplares ven como una idea buena utilizar las ostras como lugar de escondite, sin pensar que es la trampa perfecta, ya que una vez entran, quedan atrapados y mueren dentro del molusco.. Los pepinos de mar, su hogar más seguro. Ahora bien, con el pepino de mar, el pez perla ha logrado encontrar un espacio seguro donde vivir e incluso alimentarse. Y no ha sido fácil, ya que estos animales marinos son conocidos por liberar toxinas precisamente por su ano. Sin embargo, el pez logra cubrirse de una generosa mucosa que le permite sobrevivir dentro del orificio y posiblemente, sea esta lubricación la que le permita deslizarse y entrar fácilmente, aunque no sea necesario.. Y, es que, los pepinos de mar tienen la particularidad de que es un equinodermo que también respira repetidamente por su orificio anal, por lo que es un orificio en constante apertura. Es así como los peces perlas se convierten en parásitos que habitan dentro y habiendo especies, incluso, que se alimentan de los tejidos del propio pepino de mar. Aun así, estos cuentan con la suerte de que pueden regenerar partes que han perdido su organismo. Sin duda, se dan todos los factores para que pez perla y pepino de mar sean el binomio perfecto.
Pequeño, muy delgado y sin escamas… estas son las tres características que hacen al pez perla un ser muy vulnerable en el océano que
La naturaleza es sorprendente y alberga seres capaces de adaptarse a terrenos incluso escatológicos. Hablamos concretamente del pez perla y su rara habilidad para esconderse en el orificio anal de un pepino de mar. De primeras, esto parece más un hecho cómico que ciencia, pero lo cierto es que solo se puede llegar a entender si comprendes que es un pez tan pequeño, tan delgado y, en definitiva, tan vulnerable actuando por pura supervivencia ante los peligros que alberga el océano.. Así es la supervivencia del pez perla. Los peces perla son parte de la familia de los Carapidae, peces por lo general muy pequeños y delgados que carecen de escamas y que, pese a que el océano es su hogar, cada día libran una batalla para sobrevivir a otros peces y animales marinos más grandes. Hay diversidad de especies con diferentes colores y su aspecto es similar al de una anguila, pudiendo llegar a medir hasta 50 centímetros. Pero, ¿por qué el nombre de perla?. Lo cierto es que, así como su instinto de supervivencia les ha llevado a convertir el ano de un pepino de mar en su hogar, también lo han intentado con otros animales marinos con menos suerte. Algunos ejemplares ven como una idea buena utilizar las ostras como lugar de escondite, sin pensar que es la trampa perfecta, ya que una vez entran, quedan atrapados y mueren dentro del molusco.. Los pepinos de mar, su hogar más seguro. Ahora bien, con el pepino de mar, el pez perla ha logrado encontrar un espacio seguro donde vivir e incluso alimentarse. Y no ha sido fácil, ya que estos animales marinos son conocidos por liberar toxinas precisamente por su ano. Sin embargo, el pez logra cubrirse de una generosa mucosa que le permite sobrevivir dentro del orificio y posiblemente, sea esta lubricación la que le permita deslizarse y entrar fácilmente, aunque no sea necesario.. Y, es que, los pepinos de mar tienen la particularidad de que es un equinodermo que también respira repetidamente por su orificio anal, por lo que es un orificio en constante apertura. Es así como los peces perlas se convierten en parásitos que habitan dentro y habiendo especies, incluso, que se alimentan de los tejidos del propio pepino de mar. Aun así, estos cuentan con la suerte de que pueden regenerar partes que han perdido su organismo. Sin duda, se dan todos los factores para que pez perla y pepino de mar sean el binomio perfecto.
