Toledo es una de las ciudades con más encanto de España, y su historia ratifica el poderío de un lugar que durante siglos fue capital de España, así como su importancia en algunos de los hechos más importantes del país como la Reconquista. Prueba de ello es el legado cultural que rodea no solo a la ciudad, sino también a sus alrededores. Como Santa María de Melque, un enclave en el municipio de San Martín de Montalbán que alberga el conjunto monástico más antiguo que se conserva en toda la Península Ibérica.. Está situado a tan solo cinco kilómetros de la localidad y unos cuarenta kilómetros de la ciudad de Toledo. Un lugar de importante valor histórico y cuyo origen se encuentra en una antigua villa romana. Todo este complejo se asienta sobre una finca rectangular de veinticinco hectáreas y además, ha sido reconocido doblemente como Bien de Interés Cultural: su iglesia, por un lado, en categoría de monumento; y por otro, el entorno como Sitio Histórico.. Construido entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, el monasterio fue ocupado por una comunidad de monjes que logró mantener el culto cristiano incluso tras la invasión musulmana en la península. Sin embargo, durante los conflictos provocados por la llegada del islam provocaron la transformación del edificio en una fortificación, de ahí que haya una torre islámica levantada sobre el crucero de la iglesia.. Su localización, conservación y divulgación de los pocos vestigios arqueológicos del Reino visigodo que han llegado hasta nosotros es fundamental para la reconstrucción de nuestro pasado y el del origen de Europa, así como se trata del más antiguo no solo de España, sino de toda la Península Ibérica. Por otro lado, su ubicación aislada induce a pensar que pudiera tratarse de un lugar de formación espiritual templaria.. Según diversos estudios, durante una parte de la Edad Media fue ocupada por la Orden del Temple e integrada en la Encomienda de Montalbán, con el trascurso de los siglos pierde su población, quedando como ermita rural.. Así es el conjunto monástico de Santa María de Melque, el más antiguo de la Península Ibérica. Los restos de los muros que se conocen del monasterio definen el trazado de una edificación con dos plataformas, situadas a distinta altura en cuyo centro se encontraría la Iglesia de Santa María de Melque. Así, constaría de un gran número de edificaciones, de las que se conservan las que están unidas al templo.. El monasterio se completaba con una cerca monástica que trazaba un rectángulo de unos 650 metros por 400 metros, adaptándose al terreno. La tipología de edificio conventual, de origen Bizantina y rodeando la iglesia, que se encuentra en el centro del claustro principal y exenta de todas las edificaciones y que hasta hace poco era totalmente desconocida en España.. Por otro lado, el castillo de San Martín de Montalbán tuvo su origen en época musulmana, y tras a conquista cristiana fue cuando se localizó una bailía templaria, un establecimiento donde se formaban sus capellanes. Perteneció al temple hasta su disolución en 1308, cuando a partir fue entregado D. Alonso Fernández Coronel para luego ser confiscado por Pedro I y cedido a su hija Beatriz en 1353. En los últimos siglos medievales, pasó por vaivenes políticos.
A tan solo unos kilómetros de la capital, es de los pocos vestigios arqueológicos del Reino visigodo que se conservan
Toledo es una de las ciudades con más encanto de España, y su historia ratifica el poderío de un lugar que durante siglos fue capital de España, así como su importancia en algunos de los hechos más importantes del país como la Reconquista. Prueba de ello es el legado cultural que rodea no solo a la ciudad, sino también a sus alrededores. Como Santa María de Melque, un enclave en el municipio de San Martín de Montalbán que alberga el conjunto monástico más antiguo que se conserva en toda la Península Ibérica.. Está situado a tan solo cinco kilómetros de la localidad y unos cuarenta kilómetros de la ciudad de Toledo. Un lugar de importante valor histórico y cuyo origen se encuentra en una antigua villa romana. Todo este complejo se asienta sobre una finca rectangular de veinticinco hectáreas y además, ha sido reconocido doblemente como Bien de Interés Cultural: su iglesia, por un lado, en categoría de monumento; y por otro, el entorno como Sitio Histórico.. Construido entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, el monasterio fue ocupado por una comunidad de monjes que logró mantener el culto cristiano incluso tras la invasión musulmana en la península. Sin embargo, durante los conflictos provocados por la llegada del islam provocaron la transformación del edificio en una fortificación, de ahí que haya una torre islámica levantada sobre el crucero de la iglesia.. Su localización, conservación y divulgación de los pocos vestigios arqueológicos del Reino visigodo que han llegado hasta nosotros es fundamental para la reconstrucción de nuestro pasado y el del origen de Europa, así como se trata del más antiguo no solo de España, sino de toda la Península Ibérica. Por otro lado, su ubicación aislada induce a pensar que pudiera tratarse de un lugar de formación espiritual templaria.. Según diversos estudios, durante una parte de la Edad Media fue ocupada por la Orden del Temple e integrada en la Encomienda de Montalbán, con el trascurso de los siglos pierde su población, quedando como ermita rural.. Los restos de los muros que se conocen del monasterio definen el trazado de una edificación con dos plataformas, situadas a distinta altura en cuyo centro se encontraría la Iglesia de Santa María de Melque. Así, constaría de un gran número de edificaciones, de las que se conservan las que están unidas al templo.. El monasterio se completaba con una cerca monástica que trazaba un rectángulo de unos 650 metros por 400 metros, adaptándose al terreno. La tipología de edificio conventual, de origen Bizantina y rodeando la iglesia, que se encuentra en el centro del claustro principal y exenta de todas las edificaciones y que hasta hace poco era totalmente desconocida en España.. Por otro lado, el castillo de San Martín de Montalbán tuvo su origen en época musulmana, y tras a conquista cristiana fue cuando se localizó una bailía templaria, un establecimiento donde se formaban sus capellanes. Perteneció al temple hasta su disolución en 1308, cuando a partir fue entregado D. Alonso Fernández Coronel para luego ser confiscado por Pedro I y cedido a su hija Beatriz en 1353. En los últimos siglos medievales, pasó por vaivenes políticos.
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