Arqueólogos han descubierto en las aguas del mar Mediterráneo un hecho sin precedentes en la arqueología, al encontrar en los restos de una de las siete maravillas del mundo antiguo que llevaba más de 1.600 años desaparecida, es decir, de la época en la que el Imperio Romano todavía estaba establecido y los romanos permanecían asentados en la Península Ibérica. Se trata de estructuras del Faro de Alejandría.. Un equipo internacional de especialistas localizó enormes bloques arquitectónicos que permanecieron a la estructura original del faro, que durante siglos ha permanecido rodeado de mitos, relatos y ruinas escondidas bajo el mar. Se tratan de piezas que llevaban cientos de años, más de un milenio concretamente, sumergidas en el puerto oriental de Egipto.. Alejandría es la ciudad más occidental del delta del Nilo, y la segunda más importante de Egipto por detrás de El Cairo, su actual capital. Se trata de uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo, fundada por Alejandro Magno en el 331 antes de Cristo.. Debido a su proximidad al mar Mediterráneo, se trata de uno de los lugares con más historia que existen en el mundo, con monumentos y edificios instaurados a lo largo de los siglos como la Biblioteca de Alejandría, establecida para albergar todos los libros jamás escritos y crear el principal centro de conocimiento. Pero su principal atracción fue el Faro de Alejandría, una de las estructuras más altas de su tiempo que guiaba a los barcos.. Hoy en día, el Faro de Alejandría está considerada como una de las siete maravillas del mundo antiguo, al igual que la Gran Pirámide de Guiza (también en Egipto y que es la única que se conserva), los Jardines Colgantes de Babilonia en la actual Irak, el Templo de Artemisa en Éfeso y el Mausoleo de Halicarnaso en Turquía o el Coloso de Rodas y la Estatua de Zeus de Olimpia en Grecia.. Encuentran los restos del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, bajo el mar Mediterráneo. El Faro de Alejandría se mantuvo en pie más de mil años desde su construcción durante el reinado de Ptolomeo II, pero una serie de terremotos que azotaron Egipto provocó su destrucción entre los siglos XIII y XIV. Si bien parte de sus restos fueron reutilizados en la construcción de la ciudadela de Qaitbay, muchos quedaron enterrados bajo el agua, hasta ahora.. Se debe a la nueva recuperación arqueológica dada por investigadores gracias al proyecto PHAROS, una colaboración entre el CNRS de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.. Los arqueólogos lograron extraer veintidós bloques monumentales que pertenecieron a la entrada del faro. Piezas que pesan entre setenta y ochenta toneladas e incluyen jambas, umbrales, dinteles o losas de pavimento que permanecieron sumergidos durante siglos.. Esta recuperación permite avanzar en el estudio arquitectónico de la entrada original, que combinaba técnicas egipcias y griegas, y permitirá a los investigadores y especialistas crear un modelo digital completo del faro a través del escaneo en alta resolución de las piezas extraídas, según explicaron los propios arqueólogos.. El proceso incluye fotogrametría y reconstrucción tridimensional, permitiendo integrar los fragmentos recientemente recuperados con más de un centenar ya analizados en investigaciones previas y buscará obtener un «gemelo digital» que refleje con precisión y exactitud el diseño de la estructura.
Se trata de un hallazgo sin precedentes para la recuperación de piezas y estructuras antiguas e imposibles de encontrar
Arqueólogos han descubierto en las aguas del mar Mediterráneo un hecho sin precedentes en la arqueología, al encontrar en los restos de una de las siete maravillas del mundo antiguo que llevaba más de 1.600 años desaparecida, es decir, de la época en la que el Imperio Romano todavía estaba establecido y los romanos permanecían asentados en la Península Ibérica. Se trata de estructuras del Faro de Alejandría.. Un equipo internacional de especialistas localizó enormes bloques arquitectónicos que permanecieron a la estructura original del faro, que durante siglos ha permanecido rodeado de mitos, relatos y ruinas escondidas bajo el mar. Se tratan de piezas que llevaban cientos de años, más de un milenio concretamente, sumergidas en el puerto oriental de Egipto.. Alejandría es la ciudad más occidental del delta del Nilo, y la segunda más importante de Egipto por detrás de El Cairo, su actual capital. Se trata de uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo, fundada por Alejandro Magno en el 331 antes de Cristo.. Debido a su proximidad al mar Mediterráneo, se trata de uno de los lugares con más historia que existen en el mundo, con monumentos y edificios instaurados a lo largo de los siglos como la Biblioteca de Alejandría, establecida para albergar todos los libros jamás escritos y crear el principal centro de conocimiento. Pero su principal atracción fue el Faro de Alejandría, una de las estructuras más altas de su tiempo que guiaba a los barcos.. Hoy en día, el Faro de Alejandría está considerada como una de las siete maravillas del mundo antiguo, al igual que la Gran Pirámide de Guiza (también en Egipto y que es la única que se conserva), los Jardines Colgantes de Babilonia en la actual Irak, el Templo de Artemisa en Éfeso y el Mausoleo de Halicarnaso en Turquía o el Coloso de Rodas y la Estatua de Zeus de Olimpia en Grecia.. Encuentran los restos del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, bajo el mar Mediterráneo. El Faro de Alejandría se mantuvo en pie más de mil años desde su construcción durante el reinado de Ptolomeo II, pero una serie de terremotos que azotaron Egipto provocó su destrucción entre los siglos XIII y XIV. Si bien parte de sus restos fueron reutilizados en la construcción de la ciudadela de Qaitbay, muchos quedaron enterrados bajo el agua, hasta ahora.. Se debe a la nueva recuperación arqueológica dada por investigadores gracias al proyecto PHAROS, una colaboración entre el CNRS de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.. Los arqueólogos lograron extraer veintidós bloques monumentales que pertenecieron a la entrada del faro. Piezas que pesan entre setenta y ochenta toneladas e incluyen jambas, umbrales, dinteles o losas de pavimento que permanecieron sumergidos durante siglos.. Esta recuperación permite avanzar en el estudio arquitectónico de la entrada original, que combinaba técnicas egipcias y griegas, y permitirá a los investigadores y especialistas crear un modelo digital completo del faro a través del escaneo en alta resolución de las piezas extraídas, según explicaron los propios arqueólogos.. El proceso incluye fotogrametría y reconstrucción tridimensional, permitiendo integrar los fragmentos recientemente recuperados con más de un centenar ya analizados en investigaciones previas y buscará obtener un «gemelo digital» que refleje con precisión y exactitud el diseño de la estructura.
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