Había tardado demasiado tiempo en volver a marcar, pero la espera le mereció la pena. Arda Güler cerró la victoria ante el Elche con un golazo desde más de sesenta metros. Desde su propio campo, demostrando esa calidad en el golpeo que le hace distinto. Vio a Dituro muy adelantado, porque Sarabia le pide a su portero que participe en el juego del equipo, y cuando quiso empezar a correr para atrás ya era tarde. El disparo del turco era perfecto, botó justo antes de la línea y entró. Él levantó los brazos y se fue a celebrarlo con sus compañeros, que hicieron una piña alrededor de él.. Rompe su sequía. Un gesto que demuestra que Arda necesitaba marcar, porque su buena temporada se había quedado un poco estancada, sin dar ese paso adelante que parecía lo lógico. Siempre ha tenido olfato ante la portería contraria, pero lo había perdido. Llevaba tres tantos, que los hizo en el amanecer del curso. Su última diana fue en el Metropolitano, a finales de septiembre, casi hace seis meses, así que era lógico que lo celebrara a lo grande. «Contra Osasuna le dio al larguero y hoy la ha enchufado. Tiene un golpeo maravilloso», decía Brahim sobre la maravilla que acababa de hacer Güler. El turco marcó desde lejísimos y la memoria del madridismo se fue a acciones parecidas que protagonizaron Mikel Lasa, Clarence Seedorf y Santi Aragón. «Es para ponerlo en un marco», decía Arbeloa sobre la acción. «Hoy era importante seguir sumando, había que darle felicidad a la afición», continuaba Brahim, que definitivamente se ha recuperado después del palo del penalti fallado en la final de la Copa de África con Marruecos.. Brahim encuentra su sitio. El mediapunta ha firmado dos grandes actuaciones ante City y Elche. Su rol entre centrocampista y delantero le sienta estupendamente al equipo y es justo lo que quiere de él Arbeloa. «Me pide que participe en la salida de balón, que me gire, que ayude en la posesión de balón, que me mueva entre líneas, que aparezca por todos lados. Y estoy contento con cómo están saliendo las cosas», explicaba Brahim, protagonista últimamente ocupando el lugar de Mbappé. Aunque lo suyo es algo así como tener un centrocampista más en algunos momentos y un atacante extra en otros. Ayer alcanzó los 150 partidos con la camiseta blanca. «Se trata de una cifra increíble con el mejor club del mundo. Es un sueño y quiero seguir», terminaba uno de los protagonistas en los últimos encuentros que tuvo un guiño para los canteranos. «Quiero agradecer a los chavales todo lo que nos están ayudando».
El técnico del Real Madrid alucina con el golpeo del jugador turco, que ha roto su sequía goleadora
Había tardado demasiado tiempo en volver a marcar, pero la espera le mereció la pena. Arda Güler cerró la victoria ante el Elche con un golazo desde más de sesenta metros. Desde su propio campo, demostrando esa calidad en el golpeo que le hace distinto. Vio a Dituro muy adelantado, porque Sarabia le pide a su portero que participe en el juego del equipo, y cuando quiso empezar a correr para atrás ya era tarde. El disparo del turco era perfecto, botó justo antes de la línea y entró. Él levantó los brazos y se fue a celebrarlo con sus compañeros, que hicieron una piña alrededor de él.. Rompe su sequía. Un gesto que demuestra que Arda necesitaba marcar, porque su buena temporada se había quedado un poco estancada, sin dar ese paso adelante que parecía lo lógico. Siempre ha tenido olfato ante la portería contraria, pero lo había perdido. Llevaba tres tantos, que los hizo en el amanecer del curso. Su última diana fue en el Metropolitano, a finales de septiembre, casi hace seis meses, así que era lógico que lo celebrara a lo grande. «Contra Osasuna le dio al larguero y hoy la ha enchufado. Tiene un golpeo maravilloso», decía Brahim sobre la maravilla que acababa de hacer Güler. El turco marcó desde lejísimos y la memoria del madridismo se fue a acciones parecidas que protagonizaron Mikel Lasa, Clarence Seedorf y Santi Aragón. «Es para ponerlo en un marco», decía Arbeloa sobre la acción. «Hoy era importante seguir sumando, había que darle felicidad a la afición», continuaba Brahim, que definitivamente se ha recuperado después del palo del penalti fallado en la final de la Copa de África con Marruecos.. Brahim encuentra su sitio. El mediapunta ha firmado dos grandes actuaciones ante City y Elche. Su rol entre centrocampista y delantero le sienta estupendamente al equipo y es justo lo que quiere de él Arbeloa. «Me pide que participe en la salida de balón, que me gire, que ayude en la posesión de balón, que me mueva entre líneas, que aparezca por todos lados. Y estoy contento con cómo están saliendo las cosas», explicaba Brahim, protagonista últimamente ocupando el lugar de Mbappé. Aunque lo suyo es algo así como tener un centrocampista más en algunos momentos y un atacante extra en otros. Ayer alcanzó los 150 partidos con la camiseta blanca. «Se trata de una cifra increíble con el mejor club del mundo. Es un sueño y quiero seguir», terminaba uno de los protagonistas en los últimos encuentros que tuvo un guiño para los canteranos. «Quiero agradecer a los chavales todo lo que nos están ayudando».
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