No ganó el Real Madrid al Manchester City (1-2), pero la derrota dejó una imagen distinta a la de los últimos encuentros. Aunque el resultado no acompañó y el marcador sirve de poco consuelo si no cambia el próximo encuentro en Vitoria, la actuación ofreció señales de vida: media hora inicial de buen nivel, una presión más alta a ratos, continuidad en la actitud y un tramo final en el que el equipo mantuvo opciones de empatar hasta el último minuto. A diferencia de otras noches recientes, el Madrid compitió desde el primer instante y sostuvo esa energía durante todo el encuentro. Sería un primer paso, el fútbol tendría que ser el segundo.. Las posibilidades, intactas. La derrota no altera la situación clasificatoria: el equipo sigue dentro de los ocho primeros puestos de la fase regular europea. Si gana sus dos partidos restantes, Mónaco y Benfica, evitará un play off que sí tuvo que disputar la temporada pasada. Es decir, numéricamente, la derrota cambió pocas cosas.. Pôr eso Xabi Alonso y sus jugadores quisieron mirar más allá del resultado. Todos eran conscientes de que una derrota con otro marcador más abultado o una imagen diferente, la de un equipo entregado o sin ganas, hubiese provocado movimientos importantes en el equipo. Ahora, la actitud ha ampliado el margen de actuación del entrenador vasco. Sigue con el futuro marcado, pero mientras hay vida… “Creo que el problema ahora mismo es cómo controlamos los partidos, cuando sufrimos siempre concedemos. Tenemos todo lo que necesitamos para darle la vuelta, quizás nos hace falta un poco de suerte, pero tengo completa fe en esta temporada”, decía Jude Bellingham después del encuentro. El inglés, uno de los más marcados por los rumores sobre las relación entre el entrenador y la plantilla se agarró a la intensidad para pensar en un futuro distinta: “No se ha acabado todavía porque hayamos tenido algunos partidos malos. Vamos a darlo todo por darle la vuelta”.. Derrota, pero menos. El entrenador madridista llegaba a este partido en un contexto negativo, forzado a gestionar una racha de dos victorias en ocho encuentros, los pitos del Bernabéu, cada vez con la diana más clara y la acumulación de rumores sobre su manejo del la plantilla. La visita del City, en ese clima, tenía más carga emocional que deportiva, pues lo que se jugaba no era una clasificación, sino un futuro. La respuesta colectiva dio oxígeno. No resolvió dudas futbolísticas, pero sí paró, de momento, los rumores crecientes que rodeaban al vestuario. El Madrid entró fuerte, presionó arriba y encontró una estructura reconocible, veloz en las contras.. La secuencia que cambió el resultado, el 1-1 tras un mal despeje y el penalti inmediato que dio el segundo al City, mostró las costuras de un equipo emocionalmente frágil, que tiene muchos deberes aún por hacer. Otras noches, sin embargo esa doble sacudida había derivado en un desplome anímico. Courtois hizo dos paradas para aguantar antes del descanso y más tarde, en la segunda mitad, el equipo respondió: avanzó líneas, mantuvo la tensión sin balón y generó situaciones que mantuvieron vivo el partido hasta el final. No fue suficiente, pero la lectura es que el equipo cambia cuando el esfuerzo es compartido.. Xabi Alonso quiso subrayarlo tras el encuentro. Admitió el golpe, pero se centró en la respuesta: un equipo “con concentración y ritmo”, que “no perdió la cara al partido” y que “se vació”. La idea es simple, aunque no se ha conseguido desarrollar en la mayoría de los partidos disputados hasta ahora: si la intensidad es el punto de partida, el juego podrá llegar después. Si no está ese suelo, lo demás es imposible.. Cambio en el carácter. Por lo visto en el campo y en las declaraciones, los jugadores también son conscientes de que la temporada se les puede escapar si no logran transformar esta actitud en algo constante, que se vea también en los días que no apetece, los partidos de LaLiga en campos incómodos, contra rivales con menos nombre. Vitoria espera este domingo, después la Copa en Talavera y acabó el año recibiendo al Sevilla. El choque contra City ofrece una nueva perspectiva: cuando el equipo aprieta desde el primer minuto, al menos compite. Y cuando compite, las opciones aumentan. Puede que sea un punto de inflexión. El Madrii encontró un patrón mínimo: intensidad, compromiso y un vestuario que, al menos durante una noche, se volvió reconocible. Y todo eso pese a las bajas en defensa, que, evidentemente son un lastre. Lo que ocurra el domingo en Vitoria marcará si lo mostrado ante el City fue el comienzo de algo nuevo o solo un destello. Si, en definitiva, la vida de Xabi Alonso puede alargarse o vuelve a estar acosado por el adiós.
La derrota contra el Manchester City dejó una buena noticia: el equipo de Xabi Alonso puede competir si los jugadores piensan en el colectivo
No ganó el Real Madrid al Manchester City (1-2), pero la derrota dejó una imagen distinta a la de los últimos encuentros. Aunque el resultado no acompañó y el marcador sirve de poco consuelo si no cambia el próximo encuentro en Vitoria, la actuación ofreció señales de vida: media hora inicial de buen nivel, una presión más alta a ratos, continuidad en la actitud y un tramo final en el que el equipo mantuvo opciones de empatar hasta el último minuto. A diferencia de otras noches recientes, el Madrid compitió desde el primer instante y sostuvo esa energía durante todo el encuentro. Sería un primer paso, el fútbol tendría que ser el segundo.. Las posibilidades, intactas. La derrota no altera la situación clasificatoria: el equipo sigue dentro de los ocho primeros puestos de la fase regular europea. Si gana sus dos partidos restantes, Mónaco y Benfica, evitará un play off que sí tuvo que disputar la temporada pasada. Es decir, numéricamente, la derrota cambió pocas cosas.. Pôr eso Xabi Alonso y sus jugadores quisieron mirar más allá del resultado. Todos eran conscientes de que una derrota con otro marcador más abultado o una imagen diferente, la de un equipo entregado o sin ganas, hubiese provocado movimientos importantes en el equipo. Ahora, la actitud ha ampliado el margen de actuación del entrenador vasco. Sigue con el futuro marcado, pero mientras hay vida… “Creo que el problema ahora mismo es cómo controlamos los partidos, cuando sufrimos siempre concedemos. Tenemos todo lo que necesitamos para darle la vuelta, quizás nos hace falta un poco de suerte, pero tengo completa fe en esta temporada”, decía Jude Bellingham después del encuentro. El inglés, uno de los más marcados por los rumores sobre las relación entre el entrenador y la plantilla se agarró a la intensidad para pensar en un futuro distinta: “No se ha acabado todavía porque hayamos tenido algunos partidos malos. Vamos a darlo todo por darle la vuelta”.. Derrota, pero menos. El entrenador madridista llegaba a este partido en un contexto negativo, forzado a gestionar una racha de dos victorias en ocho encuentros, los pitos del Bernabéu, cada vez con la diana más clara y la acumulación de rumores sobre su manejo del la plantilla. La visita del City, en ese clima, tenía más carga emocional que deportiva, pues lo que se jugaba no era una clasificación, sino un futuro. La respuesta colectiva dio oxígeno. No resolvió dudas futbolísticas, pero sí paró, de momento, los rumores crecientes que rodeaban al vestuario. El Madrid entró fuerte, presionó arriba y encontró una estructura reconocible, veloz en las contras.. La secuencia que cambió el resultado, el 1-1 tras un mal despeje y el penalti inmediato que dio el segundo al City, mostró las costuras de un equipo emocionalmente frágil, que tiene muchos deberes aún por hacer. Otras noches, sin embargo esa doble sacudida había derivado en un desplome anímico. Courtois hizo dos paradas para aguantar antes del descanso y más tarde, en la segunda mitad, el equipo respondió: avanzó líneas, mantuvo la tensión sin balón y generó situaciones que mantuvieron vivo el partido hasta el final. No fue suficiente, pero la lectura es que el equipo cambia cuando el esfuerzo es compartido.. Xabi Alonso quiso subrayarlo tras el encuentro. Admitió el golpe, pero se centró en la respuesta: un equipo “con concentración y ritmo”, que “no perdió la cara al partido” y que “se vació”. La idea es simple, aunque no se ha conseguido desarrollar en la mayoría de los partidos disputados hasta ahora: si la intensidad es el punto de partida, el juego podrá llegar después. Si no está ese suelo, lo demás es imposible.. Cambio en el carácter. Por lo visto en el campo y en las declaraciones, los jugadores también son conscientes de que la temporada se les puede escapar si no logran transformar esta actitud en algo constante, que se vea también en los días que no apetece, los partidos de LaLiga en campos incómodos, contra rivales con menos nombre. Vitoria espera este domingo, después la Copa en Talavera y acabó el año recibiendo al Sevilla. El choque contra City ofrece una nueva perspectiva: cuando el equipo aprieta desde el primer minuto, al menos compite. Y cuando compite, las opciones aumentan. Puede que sea un punto de inflexión. El Madrii encontró un patrón mínimo: intensidad, compromiso y un vestuario que, al menos durante una noche, se volvió reconocible. Y todo eso pese a las bajas en defensa, que, evidentemente son un lastre. Lo que ocurra el domingo en Vitoria marcará si lo mostrado ante el City fue el comienzo de algo nuevo o solo un destello. Si, en definitiva, la vida de Xabi Alonso puede alargarse o vuelve a estar acosado por el adiós.
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