Tres amigos de toda la vida se reúnen para cenar en el restaurante de uno de ellos, quien es chef y ostenta dos estrellas Michelín. Entre machiruladas, comentarios sobre tal o cual chica guapa y bromas de suegras se ocultan los miedos y rencores de un grupo de hombres que jamás se han visto llorar. Esos son los ingredientes básicos que se han cocinado para la obra Menú cerrado, con guion del dramaturgo catalán Jordi Casanovas, quien antes ya sacudió e indignó a una parte del público masculino por su obra Jauría, donde pone al espectador frente al incómodo espejo de la violación grupal de La Manada.. Seguir leyendo
Tres amigos de toda la vida se reúnen para cenar en el restaurante de uno de ellos, quien es chef y ostenta dos estrellas Michelín. Entre machiruladas, comentarios sobre tal o cual chica guapa y bromas de suegras se ocultan los miedos y rencores de un grupo de hombres que jamás se han visto llorar. Esos son los ingredientes básicos que se han cocinado para la obra Menú cerrado, con guion del dramaturgo catalán Jordi Casanovas, quien antes ya sacudió e indignó a una parte del público masculino por su obra Jauría, donde pone al espectador frente al incómodo espejo de la violación grupal de La Manada. Seguir leyendo
Se estrena en Madrid ‘Menú cerrado’, nuevo texto de Jordi Casanovas, el autor que sacudió al público masculino con ‘Jauría’
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Luis von Putlitz
Madrid –
Tres amigos de toda la vida se reúnen para cenar en el restaurante de uno de ellos, quien es chef y ostenta dos estrellas Michelín. Entre machiruladas, comentarios sobre tal o cual chica guapa y bromas de suegras se ocultan los miedos y rencores de un grupo de hombres que jamás se han visto llorar. Esos son los ingredientes básicos que se han cocinado para la obra Menú cerrado, con guion del dramaturgo catalán Jordi Casanovas, quien antes ya sacudió e indignó a una parte del público masculino por su obra Jauría, donde pone al espectador frente al incómodo espejo de la violación grupal de La Manada.
El guion de Casanovas está sazonado con varias especias: el actor devenido en productor Jesús Cisneros, la dirección de Carlos Aladro y el trabajo en escena de Carlos Santos (ganador de un Goya en 2017 por El hombre de las mil caras), Raúl Fernández de Pablo (reconocido por su personaje en la serie El Internado) y Nacho López, quien ha tenido una dilatada trayectoria desde muy joven (en la serie juvenil Al salir de clase) y más recientemente ha destacado con la serie Machos alfa. A partir del 6 de noviembre, el público madrileño podrá degustar Menú cerrado en el teatro Infanta Isabel de Madrid.
Durante la presentación de la obra este miércoles, en la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid, el elenco advirtió de que el público, si bien irá a ver una comedia, deberá tener la mente abierta para hallar otras cosas. Como en los menús de los restaurantes más experimentales, donde el comensal entra en el juego de lo inesperado. Carlos Aladro, el director, ha sido muy puntual a la hora de agradecer tanto el material del que parte como el trabajo de sus actores protagonistas. Entre otras cosas, ha señalado que Menú cerrado pone en la mesa la masculinidad en clave de humor: “La obra lo que busca es poner encima de la mesa esta amistad entre hombres, hombres criados en el heteropatriarcado convencional, y cómo hay muchas cosas que no se saben decir o no se saben compartir. Es una comedia en la que el sentido del humor está explorado desde la verosimilitud creíble de tres hombres de 50 años, y busca exponer esa dificultad que ellos tienen, esa complejidad para acceder a su vulnerabilidad, esa falta de revisión”.

La dinámica de los actores fuera de escena es un anticipo de lo que se verá en la obra. Pese a que nunca habían trabajado codo a codo hasta que les llamaron para Menú cerrado, se ríen y lo que uno ha dicho otro lo pilla al vuelo. Nacho López aborda la pátina de machismo (los manidos chistes sobre la orientación sexual o las interminables charlas sobre fútbol) bajo la que se ocultan la intimidad y los sentimientos de los hombres. Como la fina capa de una crème brûlée que cede ante el primer golpe de cuchara. Sin embargo, afirma que la intención de la obra es sobre todo entretener: “Nosotros no intentamos aleccionar a nadie. Intentamos contar una historia de tres tipos que pueden ser reales, que cualquiera puede ver y puede identificarse en alguno de los personajes”. Raúl Fernández agrega al respecto: “El teatro en general es un espejo donde reflejarnos y que además nos da un espacio donde se pueden expresar muchas cosas que en la sociedad no te atreves a decir”.
Sentarse a la mesa es un ritual que, entre otras cosas, abre el cauce de la convivencia social. Aunque también se perpetúen los secretos y las verdades a medias que enmarañan la vida. Los alimentos que se sirven en Menú cerrado logran lo opuesto: a partir de sabores y texturas, cascar la nuez en la que esos tres amigos guardan sus emociones más profundas. Carlos Santos señala que, al leer el guion, pensó que Menú cerrado es la obra de teatro en la que siempre quiso trabajar y destacó la sutileza para unir la sátira con la reflexión: “Es un texto que va mucho más allá de lo que puede parecer en apariencia. Creo que alcanza cotas de inteligencia, de sutilidad, de invitar al espectador más que a encontrar respuestas, a hacerse preguntas”.
Ya el inicio de la función anticipa el tono de juego y a la vez un elemento metatextual, pues uno de los personajes ha ido al teatro a verJauría, en un guiño a las reacciones reales de indignación y estupor que mostraron varios espectadores hombres ante dicha obra. Al respecto, el director Aladro comenta: “El mismo autor [Casanovas], de una manera muy inteligente, le dice a ese espectador que no está tan habituado al teatro: ‘Sí, venir al teatro es un coñazo, pero danos una oportunidad’. Y creo que eso puesto en boca de alguno de los personajes hace que, desde el minuto uno, el espectador sea cómplice”.
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