Se define como «burnout docente» o Síndrome del Profesor Quemado al agotamiento físico y emocional crónico causado por el estrés laboral en la educación, caracterizado por el citado agotamiento emocional, despersonalización (actitud cínica hacia el trabajo y alumnos) y baja realización personal, afectando el rendimiento, la motivación y la calidad educativa, y que se agrava por la sobrecarga de trabajo, falta de apoyo y demandas del sistema. Este síndrome se manifiesta con falta de energía, irritabilidad, aislamiento y desmotivación, y requiere soluciones estructurales y personales como establecer límites, apoyo psicológico y un mejor reconocimiento laboral. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) alertó del «preocupante deterioro» de la convivencia escolar y de que la conflictividad en las aulas se ha convertido en uno de los principales factores de «desgaste» del profesorado y de «merma directa» de la calidad educativa. El sindicato ha revelado que el 82% del profesorado andaluz considera que la autoridad docente ha empeorado en los últimos tiempos.. La cifra se extrae de un estudio realizado por el sector de Educación de CSIF Andalucía y que se presentó para hacer balance de 2025 en la educación pública andaluza. La central sindical reclamó a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional que «refuerce» la protección a los profesionales e impulse «medidas más contundentes».. La organización señaló que, «si bien se han conseguido avances importantes gracias a la presión sindical y la negociación con las administraciones, aún persisten problemas muy graves que menoscaban las condiciones laborales de los profesionales y la atención en los centros». «La convivencia escolar se está deteriorando y no podemos normalizarlo. Necesitamos acciones urgentes, recursos y un respaldo claro a los docentes con el blindaje de su autoridad. Y eso está en manos de la Administración», señaló la presidenta de CSIF Educación Andalucía, Elena García.. El 71,5% del profesorado describe el clima en su centro con episodios ocasionales de conflictividad o directamente conflictivo o muy conflictivo, siendo las situaciones más frecuentes las faltas de respeto por parte del alumnado, las falta de respecto o conflictos con las familias y el acoso entre alumnos, expuso el sindicato.. En este sentido, CSIF subrayó la brecha existente entre etapas educativas: el 78,3% del profesorado en Secundaria afirma sufrir faltas de respeto del alumnado (y el 78,3% por parte de las familias), frente al 56% en Primaria (el 43,9% por las familias).. En lo relativo a la conflictividad entre estudiantes, el profesorado de Secundaria declara enfrentarse a situaciones de acoso escolar entre alumnado en un 30%, frente al 19% en Educación Primaria. La organización alertó, además, de «un fuerte déficit» de reconocimiento y apoyo institucional. Así, el 88% del profesorado se siente poco o nada reconocido socialmente y el 69,4% afirma que no se siente respaldado por la Administración en el desempeño de su labor.. CSIF exigió más profesionales de orientación, especialistas en convivencia, refuerzo de plantillas, mayor apoyo jurídico al profesorado y un marco normativo que refuerce de forma efectiva la autoridad docente. En este punto, la central sindical criticó la «parálisis» del decreto que desarrolla la Ley de autoridad del profesorado. «El borrador ha sido tratado en Mesa Sectorial y en el Consejo Escolar de Andalucía, pero ha pasado el tiempo y el decreto sigue sin aprobarse. Llevamos más de un año esperando. No necesitamos anuncios, sino normas vigentes, recursos y una protección efectiva acompañada de mensajes claros a la sociedad», criticó García.
CSIF-Andalucía reclama medidas «urgentes»: el 82% de los docentes cree que su autoridad ha empeorado
Se define como «burnout docente» o Síndrome del Profesor Quemado al agotamiento físico y emocional crónico causado por el estrés laboral en la educación, caracterizado por el citado agotamiento emocional, despersonalización (actitud cínica hacia el trabajo y alumnos) y baja realización personal, afectando el rendimiento, la motivación y la calidad educativa, y que se agrava por la sobrecarga de trabajo, falta de apoyo y demandas del sistema. Este síndrome se manifiesta con falta de energía, irritabilidad, aislamiento y desmotivación, y requiere soluciones estructurales y personales como establecer límites, apoyo psicológico y un mejor reconocimiento laboral. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) alertó del «preocupante deterioro» de la convivencia escolar y de que la conflictividad en las aulas se ha convertido en uno de los principales factores de «desgaste» del profesorado y de «merma directa» de la calidad educativa. El sindicato ha revelado que el 82% del profesorado andaluz considera que la autoridad docente ha empeorado en los últimos tiempos.. La cifra se extrae de un estudio realizado por el sector de Educación de CSIF Andalucía y que se presentó para hacer balance de 2025 en la educación pública andaluza. La central sindical reclamó a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional que «refuerce» la protección a los profesionales e impulse «medidas más contundentes».. La organización señaló que, «si bien se han conseguido avances importantes gracias a la presión sindical y la negociación con las administraciones, aún persisten problemas muy graves que menoscaban las condiciones laborales de los profesionales y la atención en los centros». «La convivencia escolar se está deteriorando y no podemos normalizarlo. Necesitamos acciones urgentes, recursos y un respaldo claro a los docentes con el blindaje de su autoridad. Y eso está en manos de la Administración», señaló la presidenta de CSIF Educación Andalucía, Elena García.. El 71,5% del profesorado describe el clima en su centro con episodios ocasionales de conflictividad o directamente conflictivo o muy conflictivo, siendo las situaciones más frecuentes las faltas de respeto por parte del alumnado, las falta de respecto o conflictos con las familias y el acoso entre alumnos, expuso el sindicato.. En este sentido, CSIF subrayó la brecha existente entre etapas educativas: el 78,3% del profesorado en Secundaria afirma sufrir faltas de respeto del alumnado (y el 78,3% por parte de las familias), frente al 56% en Primaria (el 43,9% por las familias).. En lo relativo a la conflictividad entre estudiantes, el profesorado de Secundaria declara enfrentarse a situaciones de acoso escolar entre alumnado en un 30%, frente al 19% en Educación Primaria. La organización alertó, además, de «un fuerte déficit» de reconocimiento y apoyo institucional. Así, el 88% del profesorado se siente poco o nada reconocido socialmente y el 69,4% afirma que no se siente respaldado por la Administración en el desempeño de su labor.. CSIF exigió más profesionales de orientación, especialistas en convivencia, refuerzo de plantillas, mayor apoyo jurídico al profesorado y un marco normativo que refuerce de forma efectiva la autoridad docente. En este punto, la central sindical criticó la «parálisis» del decreto que desarrolla la Ley de autoridad del profesorado. «El borrador ha sido tratado en Mesa Sectorial y en el Consejo Escolar de Andalucía, pero ha pasado el tiempo y el decreto sigue sin aprobarse. Llevamos más de un año esperando. No necesitamos anuncios, sino normas vigentes, recursos y una protección efectiva acompañada de mensajes claros a la sociedad», criticó García.
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