Cádiz ya dio el primer paso hace años al rebautizar el estadio Ramón de Carranza como Nuevo Mirandilla para cumplir con la normativa de Memoria Democrática. Ahora, más pronto que tarde, el conocido popularmente como puente Carranza seguirá el mismo camino y pasará a denominarse oficialmente puente Rafael Alberti, según ha impulsado Sumar y ejecutará el Ministerio de Transportes.. La infraestructura, inaugurada en 1969 y primera en cruzar la bahía para dotar a la ciudad de un segundo acceso —hoy ya son tres—, fue bautizada en su día con el nombre de José León de Carranza, alcalde de Cádiz durante buena parte del franquismo, entre 1948 y 1969. Precisamente este vínculo con la dictadura es el argumento esgrimido para el cambio, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática.. La vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso y diputada de Sumar por Cádiz, Esther Gil de Reboleño, ha asegurado que el cambio de nombre está cerrado y que “próximamente” habrá noticias al respecto. “Está todo acordado y sólo se está a la espera de su publicación en el BOE”, ha señalado.. El actual alcalde de Cádiz, Bruno García, ha mostrado su conformidad con la decisión adoptada por Transportes. A su juicio, Rafael Alberti “representa de forma adecuada tanto a la ciudad de Cádiz como a la provincia”, una condición que, según el regidor, se cumple plenamente en el caso del poeta portuense, figura de prestigio internacional en el ámbito literario y artístico.. No obstante, el nombre de Alberti no está exento de polémica. Su militancia comunista, asumida y defendida públicamente hasta el final de su vida, es utilizada por algunos sectores como argumento crítico frente a la nueva denominación, en un contexto político ya de por sí polarizado.. En este escenario, Vox ha decidido mover ficha. El grupo parlamentario en Andalucía ha registrado una proposición no de ley (PNL) para promover la declaración del puente original de 1969 como Bien de Interés Cultural (BIC), una maniobra con la que pretende blindar su nombre y evitar el cambio. El portavoz parlamentario de la formación, Manuel Gavira, ha defendido que se trata de “una de las infraestructuras más relevantes de la ingeniería civil del siglo XX”, además de un “pilar fundamental para la movilidad de la Bahía de Cádiz y un referente en la memoria urbana y funcional de la ciudad”.. Gavira sostiene que el cambio de denominación “no parte de la ciudadanía ni cuenta con un proceso participativo”, y lo atribuye a “una visión ideológica que amenaza con eliminar un símbolo profundamente arraigado en Cádiz por puro sectarismo”, sin mencionar expresamente al poeta.. Mientras tanto, el Ministerio de Transportes guarda silencio. Este periódico se ha puesto en contacto con el departamento que dirige Óscar Puente, sin que por el momento exista confirmación oficial sobre el calendario o los detalles finales del cambio.. Quien sí se ha pronunciado en contra es María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, que ha expresado su rechazo a que el nombre del poeta sea utilizado como elemento de confrontación. “No me parece honesto utilizar el apellido de Alberti, un comunista comprometido hasta el lúcido final de sus días, como arma arrojadiza para dividir a los gaditanos. No fue esa la actitud del Alberti conciliador que conocí”, ha señalado.. Más allá del debate institucional y político, la discusión parece ajena al pulso cotidiano de la ciudad. En Cádiz, donde las costumbres pesan tanto como la historia, muchos vecinos siguen hablando del estadio Carranza y quedando “en la plaza de toros”, pese a que esta desapareció en 1976. No en vano, el puente de la Constitución de 1812 continúa siendo, para la mayoría, simplemente “el segundo puente o el puente nuevo”.
El Ministerio de Transportes tiene ya acordado el cambio de denominación de la infraestructura inaugurada en 1969, a la espera de su publicación en el BOE, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática.
Cádiz ya dio el primer paso hace años al rebautizar el estadio Ramón de Carranza como Nuevo Mirandilla para cumplir con la normativa de Memoria Democrática. Ahora, más pronto que tarde, el conocido popularmente como puente Carranza seguirá el mismo camino y pasará a denominarse oficialmente puente Rafael Alberti, según ha impulsado Sumar y ejecutará el Ministerio de Transportes.. La infraestructura, inaugurada en 1969 y primera en cruzar la bahía para dotar a la ciudad de un segundo acceso —hoy ya son tres—, fue bautizada en su día con el nombre de José León de Carranza, alcalde de Cádiz durante buena parte del franquismo, entre 1948 y 1969. Precisamente este vínculo con la dictadura es el argumento esgrimido para el cambio, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática.. La vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso y diputada de Sumar por Cádiz, Esther Gil de Reboleño, ha asegurado que el cambio de nombre está cerrado y que “próximamente” habrá noticias al respecto. “Está todo acordado y sólo se está a la espera de su publicación en el BOE”, ha señalado.. El actual alcalde de Cádiz, Bruno García, ha mostrado su conformidad con la decisión adoptada por Transportes. A su juicio, Rafael Alberti “representa de forma adecuada tanto a la ciudad de Cádiz como a la provincia”, una condición que, según el regidor, se cumple plenamente en el caso del poeta portuense, figura de prestigio internacional en el ámbito literario y artístico.. No obstante, el nombre de Alberti no está exento de polémica. Su militancia comunista, asumida y defendida públicamente hasta el final de su vida, es utilizada por algunos sectores como argumento crítico frente a la nueva denominación, en un contexto político ya de por sí polarizado.. En este escenario, Vox ha decidido mover ficha. El grupo parlamentario en Andalucía ha registrado una proposición no de ley (PNL) para promover la declaración del puente original de 1969 como Bien de Interés Cultural (BIC), una maniobra con la que pretende blindar su nombre y evitar el cambio. El portavoz parlamentario de la formación, Manuel Gavira, ha defendido que se trata de “una de las infraestructuras más relevantes de la ingeniería civil del siglo XX”, además de un “pilar fundamental para la movilidad de la Bahía de Cádiz y un referente en la memoria urbana y funcional de la ciudad”.. Gavira sostiene que el cambio de denominación “no parte de la ciudadanía ni cuenta con un proceso participativo”, y lo atribuye a “una visión ideológica que amenaza con eliminar un símbolo profundamente arraigado en Cádiz por puro sectarismo”, sin mencionar expresamente al poeta.. Mientras tanto, el Ministerio de Transportes guarda silencio. Este periódico se ha puesto en contacto con el departamento que dirige Óscar Puente, sin que por el momento exista confirmación oficial sobre el calendario o los detalles finales del cambio.. Quien sí se ha pronunciado en contra es María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, que ha expresado su rechazo a que el nombre del poeta sea utilizado como elemento de confrontación. “No me parece honesto utilizar el apellido de Alberti, un comunista comprometido hasta el lúcido final de sus días, como arma arrojadiza para dividir a los gaditanos. No fue esa la actitud del Alberti conciliador que conocí”, ha señalado.. Más allá del debate institucional y político, la discusión parece ajena al pulso cotidiano de la ciudad. En Cádiz, donde las costumbres pesan tanto como la historia, muchos vecinos siguen hablando del estadio Carranza y quedando “en la plaza de toros”, pese a que esta desapareció en 1976. No en vano, el puente de la Constitución de 1812 continúa siendo, para la mayoría, simplemente “el segundo puente o el puente nuevo”.
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