El Atlético cerró la temporada con un bochorno en Villarreal, la mayor goleada recibida en Liga en toda la era Simeone, que se dice pronto. 4-0 al descanso deja claras las pocas ganas de los rojiblancos por acabar terceros en la competición, puesto que lo tenían a tiro de empate y hubiera supuesto una inyección de siete millones para las arcas del club, y la posibilidad de que el entrenador volviera a sacar pecho por quedar tercero, aunque fuera a 25 puntos del campeón.. Al final ni dinero, ni discurso, en un año donde te has jugado el tercer puesto y el título de campeón de Copa con dos equipos con un presupuesto infinitamente menor que el rojiblanco y en ninguno de los enfrentamientos has estado a la altura. Igual esa falta de exigencia es la razón por la que Julián Álvarez se quiere ir. Por eso o porque su «feeling» con Simeone no es el mayor posible, pero en un verano que, como suele ser costumbre, parece dramático aunque luego nunca lo sea, el club debería hacer lo posible por convencer al argentino y evitar tener que sustituir a los dos mejores jugadores de la plantilla al mismo tiempo.. El Atleti corre demasiado riesgo si pierde de una tacada a Griezmann y a la «Araña» en un verano que se avecina como el primer gran examen para Mateu Alemany, con la propiedad ya del club en manos del fondo de inversión Apollo y que definirá las intenciones que tengan de cara al futuro, y hasta dónde se estará dispuesto a llevar al club, aunque para ello, igual de importante que los fichajes es subir el nivel de exigencia en el mensaje y desterrar el conformismo. El melón de Julián precede al de Oblak, que también dejó la puerta abierta a salir. Una puerta que se cierra para Koke. Parece que el capitán, que ha rendido muy bien este curso, va a seguir en el club de su vida. Buena noticia.
Los rojiblancos cierran la Liga con un bochorno en Villarreal y deben hacer lo posible por convencer a Julián Álvarez y evitar tener que sustituir a los dos mejores jugadores de la plantilla al mismo tiempo
El Atlético cerró la temporada con un bochorno en Villarreal, la mayor goleada recibida en Liga en toda la era Simeone, que se dice pronto. 4-0 al descanso deja claras las pocas ganas de los rojiblancos por acabar terceros en la competición, puesto que lo tenían a tiro de empate y hubiera supuesto una inyección de siete millones para las arcas del club, y la posibilidad de que el entrenador volviera a sacar pecho por quedar tercero, aunque fuera a 25 puntos del campeón.. Al final ni dinero, ni discurso, en un año donde te has jugado el tercer puesto y el título de campeón de Copa con dos equipos con un presupuesto infinitamente menor que el rojiblanco y en ninguno de los enfrentamientos has estado a la altura. Igual esa falta de exigencia es la razón por la que Julián Álvarez se quiere ir. Por eso o porque su «feeling» con Simeone no es el mayor posible, pero en un verano que, como suele ser costumbre, parece dramático aunque luego nunca lo sea, el club debería hacer lo posible por convencer al argentino y evitar tener que sustituir a los dos mejores jugadores de la plantilla al mismo tiempo.. El Atleti corre demasiado riesgo si pierde de una tacada a Griezmann y a la «Araña» en un verano que se avecina como el primer gran examen para Mateu Alemany, con la propiedad ya del club en manos del fondo de inversión Apollo y que definirá las intenciones que tengan de cara al futuro, y hasta dónde se estará dispuesto a llevar al club, aunque para ello, igual de importante que los fichajes es subir el nivel de exigencia en el mensaje y desterrar el conformismo. El melón de Julián precede al de Oblak, que también dejó la puerta abierta a salir. Una puerta que se cierra para Koke. Parece que el capitán, que ha rendido muy bien este curso, va a seguir en el club de su vida. Buena noticia.
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