La geopolítica se sigue agitando a nivel global, pero abre nuevas oportunidades para la industria europea de la defensa. Las crecientes discrepancias en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sumadas a la amenaza de una agresión rusa más allá de Ucrania, han catapultado el gasto total de los Estados miembros de la Unión Europea en este sector hasta los 343.000 millones de euros en 2024, según el Consejo Europeo. En este contexto, desde Bruselas se propone mejorar la integración y la competitividad de este segmento, consolidando un “mercado único de la defensa”, una iniciativa que busca eliminar las barreras nacionales y estructurales a la inversión en este ámbito estratégico. Sin embargo, los expertos alertan de que la fragmentación y la falta de financiación siguen alejando a la UE de la autonomía.. Seguir leyendo
Las discrepancias con Estados Unidos alientan al Viejo Continente a renovar su área de defensa con distintas iniciativas comunitarias para eliminar las barreras. Sin embargo, factores como la fragmentación o la falta de financiamiento complican que las empresas de la región crezcan tanto como sus competidores
La geopolítica se sigue agitando a nivel global, pero abre nuevas oportunidades para la industria europea de la defensa. Las crecientes discrepancias en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sumadas a la amenaza de una agresión rusa más allá de Ucrania, han catapultado el gasto total de los Estados miembros de la Unión Europea en este sector hasta los 343.000 millones de euros en 2024, según el Consejo Europeo. En este contexto, desde Bruselas se propone mejorar la integración y la competitividad de este segmento, consolidando un “mercado único de la defensa”, una iniciativa que busca eliminar las barreras nacionales y estructurales a la inversión en este ámbito estratégico. Sin embargo, los expertos alertan de que la fragmentación y la falta de financiación siguen alejando a la UE de la autonomía.. Desde la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, el sector defensa ha recuperado un fuerte impulso y ahora es un tema ineludible en la UE. “Los miembros de la OTAN se comprometieron a finales de junio a un aumento histórico de sus presupuestos militares, con el objetivo de alcanzar el 3,5% del PIB, y hasta el 5% si se incluyen los gastos relacionados con la seguridad en general, en comparación con el 2% actual. Estos compromisos están impulsando mecánicamente un aumento significativo de la cartera de pedidos en todo el sector industrial de la defensa y refuerzan las perspectivas de un crecimiento sostenido a medio plazo de la actividad en este sector”, explica a CincoDías Jean-Louis Delhay, director de inversiones de Crédit Mutuel Asset Management.. Más aún, la inestabilidad geopolítica reciente, propiciada por las impredecibles políticas del presidente estadounidense, Donald Trump, ha fortalecido el argumento de un rearme comunitario que permita a los Veintisiete una defensa regional más allá de la OTAN. “Los grandes países europeos y la Comisión Europea ven claramente que, o apoyan la autonomía estratégica, o van a depender siempre de la industria extranjera, ya sea la estadounidense, como han hecho durante estas últimas cuatro o cinco décadas, o de países emergentes asiáticos como los coreanos, indios o turcos”, sentencia Félix Arteaga, investigador principal para seguridad y defensa del Real Instituto Elcano.. En esta línea, el argumento de Bruselas para consolidar la integración del mercado de la defensa es claro. “Al aunar la demanda y estandarizar los equipos, se fortalecerían las cadenas de suministro, se impulsaría la innovación mediante I+D conjunta y se permitiría a Europa aumentar la producción más rápidamente en una crisis, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de proveedores externos”, apunta un documento oficial del Parlamento Europeo.. Obstáculos. A pesar de los esfuerzos de los Veintisiete, distintos inconvenientes se presentan para consolidar la integración. En opinión de Arteaga, existen tres factores principales que bloquean el desarrollo del sector: la fragmentación, la financiación y innovación. Respecto al primer factor, Arteaga argumenta que la fragmentación del mercado europeo dificulta las economías de escala. Por otro lado, las diferencias en las normas nacionales, los controles de exportación y los procesos de certificación constituyen otro obstáculo importante, que incrementa los costes de cumplimiento para la industria y limita la cooperación transfronteriza. De manera similar, la legislación sobre contratación pública de defensa es un ámbito muy complejo, y los contratos de defensa están sujetos a una amplia gama de regímenes nacionales de contratación en los Estados miembros de la UE.. “Los costes unitarios son más elevados que en países extracomunitarios y eso hace que el precio para los presupuestos nacionales de los que depende sea muy elevado. Hace poco tenían el apoyo de la tecnología de última generación y de un precio razonable. Ahora esto está en cuestión porque aparecen nuevos competidores en el mercado que ofrecen precios mucho más bajos y calidad igual o superior”, responde el experto de Elcano a este diario.. Antonio Castelo, analista de iBroker, concuerda con este análisis. “La fragmentación es, probablemente, el mayor impuesto invisible sobre el gasto de defensa europeo. No solo reduce eficiencia, sino que limita claramente la competitividad frente a Estados Unidos y algunos actores asiáticos. En términos prácticos, hablamos de demasiados programas y estándares distintos para un volumen de gasto que, agregado, no es pequeño”, observa el analista.. Estudios de la propia UE muestran que la industria europea opera con una estructura muy fragmentada, con inversión y compras cooperativas aún limitadas, regulaciones divergentes y una fuerte preferencia nacional en los contratos públicos. “Eso se traduce en duplicación de sistemas, redundancias y pérdida de economías de escala, lo que encarece cada sistema y ralentiza la renovación de capacidades. Podría estimarse que un mercado realmente integrado podría aumentar la producción industrial de defensa en torno a un 20% o 22%, lo que equivale a decenas de miles de millones adicionales de valor generado con el mismo esfuerzo de gasto”, argumenta Castelo.. Otro problema estructural, según Arteaga, es la financiación. “A diferencia de Estados Unidos, donde la financiación se consigue en Bolsa, las dificultades que tiene la Unión Europea para sacar a cotizar estas compañías hace que dependan del presupuesto nacional o del recurso a los bancos. Hasta ahora no se ha prestado atención, salvo a algunas grandes empresas, porque no es un sector cuyo porcentaje de beneficios sea lo suficientemente elevado. Son productos o inversiones a largo plazo, con muy bajos porcentajes de beneficios y, por tanto, se han mantenido al margen”, advierte el investigador.. De acuerdo al especialista del Real Instituto Elcano, las variables anteriores han confluido para ocasionar un tercer problema estructural, que es el déficit de financiación y la consecuente falta innovación. “La inversión en tecnología se ha reducido hasta el punto de que toda la industria está en condiciones precarias de competitividad de cara al futuro. La aceleración tecnológica ha pillado a la industria europea en una situación de desinversión y de restricción de inversiones tanto pública como privada”, lamenta Arteaga, apelando a la brecha que existe actualmente con las compañías estadounidenses, que superan por mucho la inversión de la UE en I+D.. En perspectiva la distancia es evidente, ya que el mercado global está dominado por empresas no europeas. En 2024, solo 19 de las 100 principales firmas de defensa del mundo tenían su sede en la UE, marcado contraste con las 48 compañías con sede en Estados Unidos. Lockheed Martin, el contratista de defensa más rentable del mundo, generó ingresos en defensa por 71.000 millones de dólares, casi igualando la facturación de toda la industria de defensa con sede en la UE en 2022, en base a cifras del Parlamento Europeo.. Ahora o nunca. A pesar de lo anterior, los expertos consultados coinciden en que la coyuntura global abre una oportunidad para que Europa crezca. “El sector europeo de defensa llega a 2026 en un punto de inflexión histórico, hemos pasado del dividendo de la paz a un ciclo de rearme estructural”, expresa el analista de iBroker. “El compromiso político es claro. Todos los miembros de la OTAN ya han alcanzado el objetivo del 2% del PIB y se ha fijado una nueva referencia del 3,5% para 2035, lo que implica una senda de gasto al alza durante al menos una década”, agrega Castelo.. Los recientes comentarios de Donald Trump y miembros de su gobierno sobre una posible anexión ilegítima de Groenlandia, sumados a la latente amenaza rusa para los países de Europa del Este, han incrementado la presión. De hecho, la Comisión ya ha adoptado medidas significativas para mejorar el acceso a la financiación de las firmas de defensa, incluidas las start-ups y las pymes. Un elemento central de estos esfuerzos es el Mecanismo de Capital de Defensa, un fondo de fondos cofinanciado por la CE que se espera que canalice más de 500 millones de euros en acciones hacia las empresas de defensa de la UE en 2026.. Asimismo, los cambios propuestos en el llamado Plan Ómnibus de Preparación para la Defensa, presentado en junio de 2025, permitirán a InvestEU (el programa de la Unión Europea que busca impulsar y movilizar la inversión pública y privada) incrementar su apoyo financiero al sector de la defensa. Esta medida tiene como objetivo eliminar los cuellos de botella procesales y facilitar hasta 800.000 millones de euros en inversiones en defensa en el marco del plan Rearm Europe/Readiness 2030, combinando normas de contratación simplificadas, transferencias intracomunitarias simplificadas e instrumentos financieros revisados.. “El objetivo declarado de Bruselas es que el esfuerzo de defensa se traduzca en tejido industrial, empleo y autonomía estratégica, no solo en más gasto disperso por país. Si estas herramientas se aplican con ambición, podríamos ver más cooperación transfronteriza, cierta consolidación y un uso más intensivo de estándares comunes, algo clave para que el sector gane escala”, subraya Castelo.. En diciembre, el Consejo de Europa también aprobó el Programa de la Industria Europea de Defensa (EDIP, por sus siglas en inglés), considerado “la piedra angular” de la UE para reforzar la defensa. “Fortalecerá la capacidad de los Estados miembros para afrontar las amenazas actuales y futuras, mejorará la competitividad y garantizará la disponibilidad y el suministro oportunos de productos de defensa en toda la Unión”, indica un documento oficial del Consejo.. En concreto, el EDIP proporciona 1.500 millones de euros en subvenciones para el periodo 2025-2027, con los que se financiarán distintos tipos de iniciativas. Según un documento oficial, se apoyarán acciones de contratación pública conjunta llevadas a cabo por al menos tres países; acciones de refuerzo industrial, consistentes en actividades para elevar la capacidad de producción de productos críticos de defensa; el lanzamiento de los Proyectos Europeos de Defensa de Interés Común (PECI), y “acciones de apoyo”, como actividades para aumentar la interoperabilidad y la intercambiabilidad o para facilitar el acceso al mercado a pymes, compañías de mediana capitalización y empresas emergentes.. “Este instrumento establece el primer marco jurídico a largo plazo con un presupuesto específico para fortalecer la Base Tecnológica e Industrial de Defensa Europea, asegurar las cadenas de suministro y mejorar la cooperación industrial. Partiendo de las medidas de emergencia promulgadas desde 2022, el EDIP va más allá: su objetivo es que el gasto en defensa sea mayor, más común y más europeo, reforzando la preferencia europea, la gestión conjunta de las compras y la resiliencia industrial”, indica un análisis reciente de la firma de abogados CMS.. Una alternativa que dependería menos de los Gobiernos y del ejecutivo comunitario puede surgir desde el sector privado. Por ejemplo, la fusión reciente que Airbus, Thales y Leonardo emprendieron en el ámbito espacial puede tomarse como referente para superar la fragmentación. “Las tres grandes europeas han fusionado sus capacidades, si ese ejemplo cunde y salta a ámbitos como el terrestre o el naval o el mar, veremos un cambio significativo”, pondera Arteaga.. Dicho esto, el experto recuerda que, mientras que los competidores estadounidenses sigan siendo una alternativa fiable, la integración europea, sigue pareciendo un objetivo lejano. “Los Estados miembros son muy reacios a compartir o a fusionar sus industrias, es porque no ven claro cuál es el proyecto final de esa Unión Europea; si se va a ocupar efectivamente o no de desarrollar una defensa colectiva. La mayoría de los países confiaban en la OTAN pero, si deja de existir en algún momento, a lo mejor sería el momento para tratar de buscar alguna alternativa construida por los aliados europeos. Sin embargo, mientras eso no pase y se pueda seguir en la Alianza, los Estados miembros siguen pegados, no a esa inercia, y no buscan alternativas”, reflexiona Arteaga.. Innovación. Cabe resaltar que la innovación es uno de los factores determinantes. El campo de la defensa se está transformando rápidamente y los líderes europeos están especialmente enfocados en potenciar a las start-ups del sector. Como dato, se fundaron más de 230 empresas emergentes de tecnología de defensa en Europa desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, y la inversión privada en empresas emergentes de defensa alcanzó un máximo histórico en 2024, según la CE.. “En el ámbito de la defensa, la evolución hacia la llamada guerra colaborativa, es decir, pequeños objetos baratos [drones] conectados entre sí para infligir daños a objetos grandes y costosos [aviones, barcos], requiere inversiones masivas en inteligencia artificial, tecnología espacial, ordenadores cuánticos y ciberseguridad. Estas inversiones tendrán múltiples aplicaciones civiles que generarán valor”, asegura Thomas Friedberger, deputy CEO y co-CIO de Tikehau Capital a CincoDías.. Así, desde Bruselas buscan aprender de la experiencia de Ucrania y potenciar el sector a través de las pymes “El desarrollo y la adopción de innovación disruptiva deben dejar de ser una política superficial. Deben convertirse en instrumentos para impulsar la agilidad, la velocidad y la escalabilidad que Europa necesita en la industria de defensa”, reza una publicación de la Comisión Europea.. En consecuencia, otro objetivo imperativo del mercado integrado es crear las condiciones para el rápido surgimiento de actores innovadores. “Europa necesita un ecosistema industrial de defensa transformado que reúna a los líderes consolidados de la industria, a los nuevos actores de la defensa y a la comunidad tecnológica en general. Este ecosistema transformado debería ser capaz de desplegar plenamente su fortaleza industrial y su capacidad de innovación, y ofrecer capacidades de defensa con una velocidad, una escala y una eficiencia inigualables”, señalan desde Bruselas.
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