Marc Giró ha terminado Late Xou sin la pompa de la despedida. Ha bastado un discreto «Hasta la próxima» enseñando a cámara la edición en catalán de La libertad de ser libres (1967), de Hannah Arendt. Una declaración de intenciones y emociones.. Las dos últimas entregas llevaban semanas grabadas y han sido emitidas cuando ya se había hecho público su regreso a Atresmedia. Giró estaba en TVE desde 2023, con un programa de premisa que no engañaba: calcaba la dinámica de los late shows norteamericanos. Telón central, monólogo inicial, entrevista rápida desde un escritorio con sofacito… Así el comunicador puede tener bien sujeto el guion bajo sus ojos y, a la vez, esconder elementos debajo de la mesa. Mientras el espectador puede observar al invitado de cuerpo entero. Piernas incluidas. Lo subrayaba el propio Giró cuando se instaló en TVE: «Para qué cambiar lo que está bien pensado». Luego él mismo ya ha puesto su carácter al formato. Con su velocidad verborreica y su mirada queer eixample de Barcelona, donde el planeta también se contempla desde otro enfoque. Lo que llaman periferias siempre enriquecen a las teles generalistas, tan centradas en la actualidad en Madrid. A diferencia de antaño, cuando la producción nacional de Televisión Españla se equilibraba entre los centros de Prado del Rey y Sant Cugat del Vallés.. Pero la historia de Late Xou en TVE tampoco ha sido una línea recta. Pocos lo recuerdan: el formato nació en desconexión en catalá desde el prime time dominical de La 1. No cuajó, aunque después se mantuvo en emisión a través de RTVE Play, ya para todo el país. Lo hizo tras unos ajustes, como quitar al skyline del fondo su Sagrada Familia, su Dragon Khan de Port Aventura… Lo que hizo perder cierta identidad a la escenografía. Si pones el manido recurso de un ventanal con vistas a una ciudad, favorece un universo propio.. Convertirlo en una producción por y para RTVE Play era desaprovechar un formato como Late Xou, así que se encontró un hueco en La 2, donde fue ganando visibilidad hasta ser probado en La 1 después de La Revuelta. Dos programas de entrevista y comedia altamente compatibles. Cada uno a su estilo. Las presentaciones iniciales de Marc Giró, de hecho, se mojan más en temas políticos y sociales. Lo que despertaba el aplauso de sectores de izquierdas. Y el odio de la ultraderecha.. Sin embargo, el programa ha sufrido vaivenes de programación. Incluso paralizándose su temporada de cuajo. Ha sido un espacio ‘Guadiana’, que ha ido despegándose de la rutina del espectador. También de la actualidad. La pasada semana acudieron de invitadas Sonia y Selena. Ellas, que llevan dos meses separadas, aparecieron juntas. Evidenciando la desincronía del show con el momento en el que se emite.. Ahora, Marc Giró intenta otra estabilidad en los engranajes de Atresmedia, grupo que conoce bien. Los contagiados por la simplificación de la polarización critican desde las redes sociales su decisión de irse de la cadena pública. Aunque lo cierto es que las grandes audiencias están más ajenas a estos debates tan reduccionistas, que buscan presentadores militantes en vez de creativos libres. Porque la tele no debe ser un sacerdocio. Y el futuro de Marc Giró en TVE era más incierto que en Atresmedia. De hecho, La 1 no sufrirá su marcha, pues su rendimiento en cuota de pantalla y espectadores tampoco era decisivo para el canal. Y, en cambio, La Sexta sí iba demandando un revulsivo en su imagen de influencia social con un fichaje como el de Marc: comprometido, irónico, soberano, arrebatador. Incluso transmitiendo la sensación de ser incontrolable. En los medios de comunicación, a veces, es necesario apostar por autores que entran a alborotar las cadenas como forma de revolucionar la percepción pública de la emisora. Lo consiguen mejor aquellos que no temen nada a los cambios. Total, para sufrir en el oficio de la tele no es ni siquiera necesario cambiar de canal.
El futuro de Marc Giró.
20MINUTOS.ES – Televisión
Marc Giró ha terminado Late Xou sin la pompa de la despedida. Ha bastado un discreto «Hasta la próxima» enseñando a cámara la edición en catalán de La libertad de ser libres (1967), de Hannah Arendt. Una declaración de intenciones y emociones.. Las dos últimas entregas llevaban semanas grabadas y han sido emitidas cuando ya se había hecho público su regreso a Atresmedia. Giró estaba en TVE desde 2023, con un programa de premisa que no engañaba: calcaba la dinámica de los late shows norteamericanos. Telón central, monólogo inicial, entrevista rápida desde un escritorio con sofacito… Así el comunicador puede tener bien sujeto el guion bajo sus ojos y, a la vez, esconder elementos debajo de la mesa. Mientras el espectador puede observar al invitado de cuerpo entero. Piernas incluidas. Lo subrayaba el propio Giró cuando se instaló en TVE: «Para qué cambiar lo que está bien pensado». Luego él mismo ya ha puesto su carácter al formato. Con su velocidad verborreica y su mirada queer eixample de Barcelona, donde el planeta también se contempla desde otro enfoque. Lo que llaman periferias siempre enriquecen a las teles generalistas, tan centradas en la actualidad en Madrid. A diferencia de antaño, cuando la producción nacional de Televisión Españla se equilibraba entre los centros de Prado del Rey y Sant Cugat del Vallés.. Pero la historia de Late Xou en TVE tampoco ha sido una línea recta. Pocos lo recuerdan: el formato nació en desconexión en catalá desde el prime time dominical de La 1. No cuajó, aunque después se mantuvo en emisión a través de RTVE Play, ya para todo el país. Lo hizo tras unos ajustes, como quitar al skyline del fondo su Sagrada Familia, su Dragon Khan de Port Aventura… Lo que hizo perder cierta identidad a la escenografía. Si pones el manido recurso de un ventanal con vistas a una ciudad, favorece un universo propio.. Convertirlo en una producción por y para RTVE Play era desaprovechar un formato como Late Xou, así que se encontró un hueco en La 2, donde fue ganando visibilidad hasta ser probado en La 1 después de La Revuelta. Dos programas de entrevista y comedia altamente compatibles. Cada uno a su estilo. Las presentaciones iniciales de Marc Giró, de hecho, se mojan más en temas políticos y sociales. Lo que despertaba el aplauso de sectores de izquierdas. Y el odio de la ultraderecha.. Sin embargo, el programa ha sufrido vaivenes de programación. Incluso paralizándose su temporada de cuajo. Ha sido un espacio ‘Guadiana’, que ha ido despegándose de la rutina del espectador. También de la actualidad. La pasada semana acudieron de invitadas Sonia y Selena. Ellas, que llevan dos meses separadas, aparecieron juntas. Evidenciando la desincronía del show con el momento en el que se emite.. Ahora, Marc Giró intenta otra estabilidad en los engranajes de Atresmedia, grupo que conoce bien. Los contagiados por la simplificación de la polarización critican desde las redes sociales su decisión de irse de la cadena pública. Aunque lo cierto es que las grandes audiencias están más ajenas a estos debates tan reduccionistas, que buscan presentadores militantes en vez de creativos libres. Porque la tele no debe ser un sacerdocio. Y el futuro de Marc Giró en TVE era más incierto que en Atresmedia. De hecho,La 1 no sufrirá su marcha, pues su rendimiento en cuota de pantalla y espectadores tampoco era decisivo para el canal. Y, en cambio, La Sexta sí iba demandando un revulsivo en su imagen de influencia social con un fichaje como el de Marc: comprometido, irónico, soberano, arrebatador. Incluso transmitiendo la sensación de ser incontrolable. En los medios de comunicación, a veces, es necesario apostar por autores que entran a alborotar las cadenas como forma de revolucionar la percepción pública de la emisora. Lo consiguen mejor aquellos que no temen nada a los cambios. Total, para sufrir en el oficio de la tele no es ni siquiera necesario cambiar de canal.
