La jornada del viernes en el Primavera Sound ha servido para consolidar a Addison Rae como una figura indiscutible del pop contemporáneo, logrando que el público del Parc del Fòrum olvidara rápidamente las inclemencias meteorológicas y los desalojos acontecidos la víspera durante una actuación que ha destacado por su intensidad técnica y visual.. El concierto, que dio comienzo a las nueve de la noche, supuso un despliegue ambicioso donde la artista combinó una puesta en escena repleta de bailarines y animadoras con una estética muy marcada por el uso del color rosa. A lo largo del recital, Rae no solo interpretó éxitos como Diet Pepsi y Fame is a Gun, sino que protagonizó una evolución constante de vestuario que transitó desde vestidos pomposos hasta una estética más audaz basada en tacones y ropa interior blanca, elementos que reforzaron la naturaleza sugerente de su propuesta. La escenografía, potenciada por una plataforma elevada y barras LED estratégicamente distribuidas, sirvió de marco para que la cantante demostrara una resistencia física notable mientras ejecutaba sus coreografías.. De la viralidad digital al éxito sobre los escenarios. Resulta innegable que la trayectoria de la estadounidense, conocida originalmente en TikTok, ha alcanzado una madurez profesional que trasciende la pantalla de los teléfonos móviles. Los asistentes han respondido con fervor a temas como Money is Everything o New York, validando su posición en la industria musical actual. El momento de mayor clímax durante la noche aconteció cuando la artista presentó su remezcla de Von Dutch, canción original de Charli XCX, momento en el que decidió descender del escenario para interactuar directamente con sus seguidores de las primeras filas. Esta cercanía culminó con una petición expresa de la cantante para que sus fans gritasen con toda la fuerza de sus pulmones, generando un estruendo que recorrió la totalidad del recinto y certificó su capacidad para comandar grandes masas, finalizando entre una lluvia de confeti rojo que subrayó la magnitud del evento.. El contraste melancólico y la diversidad de géneros en el Fòrum. Mientras la energía de Rae dominaba gran parte de la conversación, otros artistas aportaron la necesaria diversidad sonora al festival. Los veteranos del shoegaze, ofrecieron un contrapunto atmosférico con una interpretación magistral basada en la distorsión, los graves reverberados y la voz casi espectral de Rachel Goswell, quien destacó por un estilismo cuidado mientras la banda desgranaba temas como When the Sun Hits. Muchos asistentes, de una edad media superior, cerraron los ojos para dejarse envolver por una propuesta que definía el atardecer barcelonés.. Por su parte, la cantautora Ethel Cain ofreció una propuesta más introspectiva que oscilaba entre el folk y el rock, articulando un discurso sobre la nostalgia y la identidad estadounidense con piezas como American Teenager. La oferta musical se completó con la presencia de talentos emergentes como Ralphie Choo, que representó el pulso de la música urbana experimental nacional, además de otras propuestas internacionales como el indie-rock de NewDad o el noise de Merzbow, que han permitido que el Primavera Sound mantenga su carácter ecléctico y cosmopolita durante esta exitosa jornada de viernes.
La artista estadounidense ha logrado eclipsar los inconvenientes climáticos del jueves con una actuación cargada de sensualidad, energía y coreografías que han confirmado su imparable salto desde las redes sociales hasta los escenarios más relevantes del mundo, logrando una conexión total con los asistentes que han abarrotado el recinto barcelonés
La jornada del viernes en el Primavera Sound ha servido para consolidar a Addison Rae como una figura indiscutible del pop contemporáneo, logrando que el público del Parc del Fòrum olvidara rápidamente las inclemencias meteorológicas y los desalojos acontecidos la víspera durante una actuación que ha destacado por su intensidad técnica y visual.. El concierto, que dio comienzo a las nueve de la noche, supuso un despliegue ambicioso donde la artista combinó una puesta en escena repleta de bailarines y animadoras con una estética muy marcada por el uso del color rosa. A lo largo del recital, Rae no solo interpretó éxitos como Diet Pepsi y Fame is a Gun, sino que protagonizó una evolución constante de vestuario que transitó desde vestidos pomposos hasta una estética más audaz basada en tacones y ropa interior blanca, elementos que reforzaron la naturaleza sugerente de su propuesta. La escenografía, potenciada por una plataforma elevada y barras LED estratégicamente distribuidas, sirvió de marco para que la cantante demostrara una resistencia física notable mientras ejecutaba sus coreografías.. De la viralidad digital al éxito sobre los escenarios. Resulta innegable que la trayectoria de la estadounidense, conocida originalmente en TikTok, ha alcanzado una madurez profesional que trasciende la pantalla de los teléfonos móviles. Los asistentes han respondido con fervor a temas como Money is Everything o New York, validando su posición en la industria musical actual. El momento de mayor clímax durante la noche aconteció cuando la artista presentó su remezcla de Von Dutch, canción original de Charli XCX, momento en el que decidió descender del escenario para interactuar directamente con sus seguidores de las primeras filas. Esta cercanía culminó con una petición expresa de la cantante para que sus fans gritasen con toda la fuerza de sus pulmones, generando un estruendo que recorrió la totalidad del recinto y certificó su capacidad para comandar grandes masas, finalizando entre una lluvia de confeti rojo que subrayó la magnitud del evento.. El contraste melancólico y la diversidad de géneros en el Fòrum. Mientras la energía de Rae dominaba gran parte de la conversación, otros artistas aportaron la necesaria diversidad sonora al festival. Los veteranos del shoegaze, ofrecieron un contrapunto atmosférico con una interpretación magistral basada en la distorsión, los graves reverberados y la voz casi espectral de Rachel Goswell, quien destacó por un estilismo cuidado mientras la banda desgranaba temas como When the Sun Hits. Muchos asistentes, de una edad media superior, cerraron los ojos para dejarse envolver por una propuesta que definía el atardecer barcelonés.. Por su parte, la cantautora Ethel Cain ofreció una propuesta más introspectiva que oscilaba entre el folk y el rock, articulando un discurso sobre la nostalgia y la identidad estadounidense con piezas como American Teenager. La oferta musical se completó con la presencia de talentos emergentes como Ralphie Choo, que representó el pulso de la música urbana experimental nacional, además de otras propuestas internacionales como el indie-rock de NewDad o el noise de Merzbow, que han permitido que el Primavera Sound mantenga su carácter ecléctico y cosmopolita durante esta exitosa jornada de viernes.
Noticias de cultura en La Razón
