El joven acusado de acabar con la vida de su padre tras una brutal agresión en Narón (A Coruña) ha aceptado una condena de 20 años de prisión por un delito consumado de asesinato con alevosía y ensañamiento. El acuerdo alcanzado este viernes entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa ha evitado la celebración del juicio con jurado popular en la Audiencia Provincial de A Coruña y permitirá dictar una sentencia firme tras el reconocimiento de los hechos por parte del procesado.. Además de la pena de cárcel, el condenado deberá indemnizar a sus dos hermanos con un total de 250.000 euros por los daños morales derivados del crimen. En concreto, abonará 190.000 euros a su hermana y 60.000 euros a su hermano. La resolución contempla también una medida de diez años de libertad vigilada una vez finalice el cumplimiento de la pena privativa de libertad.. Durante la vista, el Ministerio Público explicó que el acusado había consumido alcohol en las horas previas al crimen en una cantidad que afectaba al control de sus impulsos. Por este motivo, el acuerdo recoge una atenuante analógica de intoxicación etílica, además del agravante de parentesco. La rebaja de la condena fue posible tras admitir el encausado su responsabilidad en los hechos.. El abogado defensor señaló a la salida de la sala que su cliente había confesado el ataque “a traición”, reconociendo tanto la alevosía como el ensañamiento. Según explicó, el pacto alcanzado permite evitar la prisión permanente revisable, que era la pena inicialmente solicitada por la acusación particular en representación de la hermana de la víctima.. La defensa argumentó además que el joven arrastraba desde la infancia una complicada relación con su padre, marcada —según sostuvo— por situaciones de malos tratos y abandono. No obstante, el letrado insistió en que esas circunstancias no justifican lo sucedido y destacó el arrepentimiento mostrado por el acusado, que carecía de antecedentes penales.. Por su parte, el abogado de la acusación particular justificó la aceptación del acuerdo por el reconocimiento de los hechos, el arrepentimiento expresado por el procesado y el incremento de las indemnizaciones previstas. Según indicó, inicialmente se reclamaban 100.000 euros en concepto de responsabilidad civil.. En presencia de su abuela dependiente. Los hechos se remontan a la tarde del 31 de marzo de 2024 en una vivienda de Narón en la que la víctima residía junto a su madre, una mujer dependiente de 89 años. Aunque el acusado no convivía habitualmente con su padre desde que tenía ocho años y residía con su madre, aquel día se encontraba en el domicilio familiar.. De acuerdo con el escrito de la Fiscalía, el ataque comenzó de forma sorpresiva en la habitación del padre, un hombre que sufría diversas patologías y presentaba un estado de salud muy deteriorado. La acusación sostiene que el joven inició una agresión extremadamente violenta que derribó a la víctima al suelo.. Una vez inmovilizado, continuó golpeándolo mediante patadas y pisotones dirigidos principalmente a la cabeza. La agresión se prolongó incluso después de que el hombre perdiera el conocimiento, según recoge el relato de hechos asumido por las partes. El ataque solo terminó cuando agentes policiales lograron reducir al agresor.. La víctima fue trasladada a un centro hospitalario en estado crítico, pero falleció al día siguiente como consecuencia de las graves lesiones sufridas. Más de dos años después de los hechos, el procedimiento ha quedado resuelto mediante conformidad entre las partes.
Reconoce el asesinato con alevosía y ensañamiento, indemnizará a sus hermanos con 250.000 euros y cumplirá además diez años de libertad vigilada
El joven acusado de acabar con la vida de su padre tras una brutal agresión en Narón (A Coruña) ha aceptado una condena de 20 años de prisión por un delito consumado de asesinato con alevosía y ensañamiento. El acuerdo alcanzado este viernes entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa ha evitado la celebración del juicio con jurado popular en la Audiencia Provincial de A Coruña y permitirá dictar una sentencia firme tras el reconocimiento de los hechos por parte del procesado.. Además de la pena de cárcel, el condenado deberá indemnizar a sus dos hermanos con un total de 250.000 euros por los daños morales derivados del crimen. En concreto, abonará 190.000 euros a su hermana y 60.000 euros a su hermano. La resolución contempla también una medida de diez años de libertad vigilada una vez finalice el cumplimiento de la pena privativa de libertad.. Durante la vista, el Ministerio Público explicó que el acusado había consumido alcohol en las horas previas al crimen en una cantidad que afectaba al control de sus impulsos. Por este motivo, el acuerdo recoge una atenuante analógica de intoxicación etílica, además del agravante de parentesco. La rebaja de la condena fue posible tras admitir el encausado su responsabilidad en los hechos.. El abogado defensor señaló a la salida de la sala que su cliente había confesado el ataque “a traición”, reconociendo tanto la alevosía como el ensañamiento. Según explicó, el pacto alcanzado permite evitar la prisión permanente revisable, que era la pena inicialmente solicitada por la acusación particular en representación de la hermana de la víctima.. La defensa argumentó además que el joven arrastraba desde la infancia una complicada relación con su padre, marcada —según sostuvo— por situaciones de malos tratos y abandono. No obstante, el letrado insistió en que esas circunstancias no justifican lo sucedido y destacó el arrepentimiento mostrado por el acusado, que carecía de antecedentes penales.. Por su parte, el abogado de la acusación particular justificó la aceptación del acuerdo por el reconocimiento de los hechos, el arrepentimiento expresado por el procesado y el incremento de las indemnizaciones previstas. Según indicó, inicialmente se reclamaban 100.000 euros en concepto de responsabilidad civil.. Los hechos se remontan a la tarde del 31 de marzo de 2024 en una vivienda de Narón en la que la víctima residía junto a su madre, una mujer dependiente de 89 años. Aunque el acusado no convivía habitualmente con su padre desde que tenía ocho años y residía con su madre, aquel día se encontraba en el domicilio familiar.. De acuerdo con el escrito de la Fiscalía, el ataque comenzó de forma sorpresiva en la habitación del padre, un hombre que sufría diversas patologías y presentaba un estado de salud muy deteriorado. La acusación sostiene que el joven inició una agresión extremadamente violenta que derribó a la víctima al suelo.. Una vez inmovilizado, continuó golpeándolo mediante patadas y pisotones dirigidos principalmente a la cabeza. La agresión se prolongó incluso después de que el hombre perdiera el conocimiento, según recoge el relato de hechos asumido por las partes. El ataque solo terminó cuando agentes policiales lograron reducir al agresor.. La víctima fue trasladada a un centro hospitalario en estado crítico, pero falleció al día siguiente como consecuencia de las graves lesiones sufridas. Más de dos años después de los hechos, el procedimiento ha quedado resuelto mediante conformidad entre las partes.
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