Una botella de whisky, una nave industrial abandonada y una agresión mortal con un hacha. Así terminó el 31 de diciembre de 2023 la vida de un hombre de 39 años en Rábade (Lugo). Casi tres años después, el autor del crimen ha reconocido los hechos ante la Audiencia Provincial de Lugo y ha aceptado una pena de 11 años de prisión por un delito de homicidio.. La vista celebrada este lunes ha servido para formalizar el acuerdo de conformidad alcanzado entre la Fiscalía, la acusación particular, la defensa y el procesado, un hombre de nacionalidad portuguesa nacido en 1966 que llevaba en prisión provisional desde enero de 2024.. Durante su intervención ante el tribunal, el acusado ha aprovechado su turno de palabra para pedir perdón por lo sucedido y asegurar que hará «todo lo posible» por abonar las indemnizaciones acordadas para los familiares del fallecido.. Nochevieja que terminó en tragedia. Los hechos se remontan al último día de 2023, cuando el acusado y la víctima coincidieron en el bar Morsa de Rábade. Ambos abandonaron el establecimiento para comprar una botella de whisky en Mercacontrol y posteriormente se dirigieron a una nave abandonada de los antiguos Laboratorios Nupel, situada en la segunda fase del polígono industrial de la localidad.. El procesado utilizaba aquel inmueble como domicilio. Fue allí donde, en un momento que no ha podido determinarse con exactitud, atacó repetidamente a su acompañante con un hacha, golpeándolo en la cabeza y otras partes del cuerpo.. La violencia de la agresión provocó a la víctima un traumatismo craneal de extrema gravedad que acabó causándole la muerte. El informe médico también recoge fracturas y heridas en las manos y en la muñeca derechas, compatibles con lesiones de defensa, lo que indica que el fallecido pudo intentar protegerse de los golpes.. Tras comprobar que el hombre había muerto, el agresor trasladó el cuerpo hasta una alcantarilla situada en el exterior de la nave, donde permaneció oculto hasta que fue descubierto nueve días después del crimen.. El acusado ingresó en prisión provisional el 11 de enero de 2024 y permaneció privado de libertad durante la instrucción de la causa. La medida fue prorrogada mediante una resolución judicial dictada en diciembre de 2025.. La embriaguez, atenuante del homicidio. El acuerdo alcanzado entre las partes califica los hechos como un delito de homicidio y contempla la circunstancia atenuante de embriaguez. Según el escrito conjunto, el acusado se encontraba bajo los efectos del alcohol cuando cometió la agresión, una situación que afectaba a sus capacidades intelectivas y volitivas.. Esta circunstancia ha sido tenida en cuenta para fijar la pena de 11 años de prisión, que el procesado ha aceptado al reconocer su responsabilidad. El pacto también incluye la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y el pago de las costas procesales.. En cuanto a la responsabilidad civil, la principal indemnización, de 80.000 euros, corresponde a la hija de la víctima, que tenía apenas 14 años cuando perdió a su padre.. El acuerdo establece igualmente una compensación de 4.695,11 euros para la madre adoptiva del fallecido, que asumió los gastos del entierro, y otros 2.402,39 euros para su madre biológica, que sufragó diferentes gastos funerarios y relacionados con el nicho.. En total, las indemnizaciones ascienden a 87.097,50 euros, una cantidad que el acusado se ha comprometido a intentar satisfacer, según ha manifestado ante el tribunal durante la vista celebrada este lunes.
Reconoce los hechos y pide perdón a la familia de la víctima, a la que se compromete a indemnizar
Una botella de whisky, una nave industrial abandonada y una agresión mortal con un hacha. Así terminó el 31 de diciembre de 2023 la vida de un hombre de 39 años en Rábade (Lugo). Casi tres años después, el autor del crimen ha reconocido los hechos ante la Audiencia Provincial de Lugo y ha aceptado una pena de 11 años de prisión por un delito de homicidio.. La vista celebrada este lunes ha servido para formalizar el acuerdo de conformidad alcanzado entre la Fiscalía, la acusación particular, la defensa y el procesado, un hombre de nacionalidad portuguesa nacido en 1966 que llevaba en prisión provisional desde enero de 2024.. Durante su intervención ante el tribunal, el acusado ha aprovechado su turno de palabra para pedir perdón por lo sucedido y asegurar que hará «todo lo posible» por abonar las indemnizaciones acordadas para los familiares del fallecido.. Nochevieja que terminó en tragedia. Los hechos se remontan al último día de 2023, cuando el acusado y la víctima coincidieron en el bar Morsa de Rábade. Ambos abandonaron el establecimiento para comprar una botella de whisky en Mercacontrol y posteriormente se dirigieron a una nave abandonada de los antiguos Laboratorios Nupel, situada en la segunda fase del polígono industrial de la localidad.. El procesado utilizaba aquel inmueble como domicilio. Fue allí donde, en un momento que no ha podido determinarse con exactitud, atacó repetidamente a su acompañante con un hacha, golpeándolo en la cabeza y otras partes del cuerpo.. La violencia de la agresión provocó a la víctima un traumatismo craneal de extrema gravedad que acabó causándole la muerte. El informe médico también recoge fracturas y heridas en las manos y en la muñeca derechas, compatibles con lesiones de defensa, lo que indica que el fallecido pudo intentar protegerse de los golpes.. Tras comprobar que el hombre había muerto, el agresor trasladó el cuerpo hasta una alcantarilla situada en el exterior de la nave, donde permaneció oculto hasta que fue descubierto nueve días después del crimen.. El acusado ingresó en prisión provisional el 11 de enero de 2024 y permaneció privado de libertad durante la instrucción de la causa. La medida fue prorrogada mediante una resolución judicial dictada en diciembre de 2025.. La embriaguez, atenuante del homicidio. El acuerdo alcanzado entre las partes califica los hechos como un delito de homicidio y contempla la circunstancia atenuante de embriaguez. Según el escrito conjunto, el acusado se encontraba bajo los efectos del alcohol cuando cometió la agresión, una situación que afectaba a sus capacidades intelectivas y volitivas.. Esta circunstancia ha sido tenida en cuenta para fijar la pena de 11 años de prisión, que el procesado ha aceptado al reconocer su responsabilidad. El pacto también incluye la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y el pago de las costas procesales.. En cuanto a la responsabilidad civil, la principal indemnización, de 80.000 euros, corresponde a la hija de la víctima, que tenía apenas 14 años cuando perdió a su padre.. El acuerdo establece igualmente una compensación de 4.695,11 euros para la madre adoptiva del fallecido, que asumió los gastos del entierro, y otros 2.402,39 euros para su madre biológica, que sufragó diferentes gastos funerarios y relacionados con el nicho.. En total, las indemnizaciones ascienden a 87.097,50 euros, una cantidad que el acusado se ha comprometido a intentar satisfacer, según ha manifestado ante el tribunal durante la vista celebrada este lunes.
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