La operación, cerrada en 2026 tras una negociación que rebajó el precio de los 398.000 euros iniciales hasta los 370.000 (sin incluir gastos notariales), incluye dos viviendas: una de 70 metros cuadrados que ya utiliza como residencia principal y otra de 130 metros cuadrados con cuatro dormitorios. Para financiar la adquisición, Alice combinó un préstamo bancario de 300.000 euros, sus ahorros personales y la ayuda familiar, pero esas fuentes resultaron insuficientes para afrontar también la renovación de los inmuebles. Una financiación colectiva con 48 particulares al 4 % La compradora, natural de Lille, recurrió entonces a un mecanismo de préstamo entre particulares que le permitió reunir 215.000 euros adicionales. Firmó contratos a cinco años con un interés del 4 % y logró atraer a 48 personas, de las que, según explicó en declaraciones recogidas por Le Figaro, conocía previamente al 70 %. “El 30 % restante me descubrió a través de LinkedIn e Instagram”, explicó. Con ese capital completó las obras necesarias y empezó a diseñar un modelo de negocio con varias líneas de ingresos. La primera fase, ya en marcha desde abril de 2026, ha generado una facturación que la propietaria espera cerrar en torno a 40.000 euros al final del primer año, gracias sobre todo al alquiler de la casa grande como espacio de “coliving” y a las dos cabañas flotantes instaladas sobre el agua, comercializadas a través de Airbnb. Del hangar a las tiny houses: un centro de trabajo y hospedaje en el campo El plan a medio plazo es más ambicioso y diversificado. Alice prevé transformar el hangar agrícola de la parcela en un recinto para grupos: “La idea es acoger sesiones de coworking por el día o equipos de empresa en seminario. Habrá una sala de formación, un gimnasio y, posiblemente, dormitorios para aumentar la capacidad”, detalló, según recoge el medio francés. El proyecto ya cuenta con un principio de acuerdo urbanístico del ayuntamiento. Además, quiere instalar tres tiny houses para alquiler estacional. Con todas las infraestructuras a pleno rendimiento, estima alcanzar en 2028 una cifra de negocio anual de 140.000 euros, desglosados en 30.000 por las cabañas flotantes, 35.000 por el coliving, 30.000 por el hangar reconvertido y 45.000 por las minicasas. La iniciativa nace de una experiencia personal: “La primera parada que hice con mi furgoneta fue junto a un lago. Me sentí en paz y pensé que, para mi equilibrio, tener algo así cerca de casa sería ideal”, recoge Le Figaro. Esa calma no implica aislamiento. “Soy muy extrovertida; la gente cree que para estar rodeado de personas hay que vivir en la ciudad, pero yo quería demostrar que se puede crear un lugar de verdadera sociabilidad en plena naturaleza”, afirmó.
Alice ha convertido una finca con lago en el suroeste de Francia en un proyecto de coliving, cabañas flotantes y futuras tiny houses con el que aspira a ingresar 140.000 euros anuales sin renunciar a la vida social
La operación, cerrada en 2026 tras una negociación que rebajó el precio de los 398.000 euros iniciales hasta los 370.000 (sin incluir gastos notariales), incluye dos viviendas: una de 70 metros cuadrados que ya utiliza como residencia principal y otra de 130 metros cuadrados con cuatro dormitorios.Para financiar la adquisición, Alice combinó un préstamo bancario de 300.000 euros, sus ahorros personales y la ayuda familiar, pero esas fuentes resultaron insuficientes para afrontar también la renovación de los inmuebles.Una financiación colectiva con 48 particulares al 4 %La compradora, natural de Lille, recurrió entonces a un mecanismo de préstamo entre particulares que le permitió reunir 215.000 euros adicionales. Firmó contratos a cinco años con un interés del 4 % y logró atraer a 48 personas, de las que, según explicó en declaraciones recogidas por Le Figaro, conocía previamente al 70 %. “El 30 % restante me descubrió a través de LinkedIn e Instagram”, explicó. Con ese capital completó las obras necesarias y empezó a diseñar un modelo de negocio con varias líneas de ingresos.La primera fase, ya en marcha desde abril de 2026, ha generado una facturación que la propietaria espera cerrar en torno a 40.000 euros al final del primer año, gracias sobre todo al alquiler de la casa grande como espacio de “coliving” y a las dos cabañas flotantes instaladas sobre el agua, comercializadas a través de Airbnb.Del hangar a las tiny houses: un centro de trabajo y hospedaje en el campoEl plan a medio plazo es más ambicioso y diversificado. Alice prevé transformar el hangar agrícola de la parcela en un recinto para grupos: “La idea es acoger sesiones de coworking por el día o equipos de empresa en seminario. Habrá una sala de formación, un gimnasio y, posiblemente, dormitorios para aumentar la capacidad”, detalló, según recoge el medio francés.El proyecto ya cuenta con un principio de acuerdo urbanístico del ayuntamiento. Además, quiere instalar tres tiny houses para alquiler estacional. Con todas las infraestructuras a pleno rendimiento, estima alcanzar en 2028 una cifra de negocio anual de 140.000 euros, desglosados en 30.000 por las cabañas flotantes, 35.000 por el coliving, 30.000 por el hangar reconvertido y 45.000 por las minicasas.La iniciativa nace de una experiencia personal: “La primera parada que hice con mi furgoneta fue junto a un lago. Me sentí en paz y pensé que, para mi equilibrio, tener algo así cerca de casa sería ideal”, recoge Le Figaro. Esa calma no implica aislamiento.“Soy muy extrovertida; la gente cree que para estar rodeado de personas hay que vivir en la ciudad, pero yo quería demostrar que se puede crear un lugar de verdadera sociabilidad en plena naturaleza”, afirmó.
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