Tras abrirles un expediente judicial, la justicia iraní detuvo el sábado pasado a los dos principales organizadores de un maratón celebrado el viernes en la isla de Kish, en el sur del país, en el que participaron mujeres sin el velo islámico. Para la Fiscalía regional, la presencia de corredoras sin el hiyab constituye una vulneración de leyes y principios religiosos de la República Islámica, que trata en vano de poner coto a la libertad de unas mujeres que renuncian, cada vez en mayor número, al uso del velo en público.. El fiscal de Kish, Ali Salemizadeh, afirmó en la misma noche del viernes en que se celebró la competición deportiva que, pese a las advertencias previas, los organizadores de la carrera “no respetaron las leyes y principios religiosos, sociales y profesionales” en la celebración de la carrera, en referencia a la participación de mujeres sin el velo islámico, según recogió la agencia Tasnim.. A juicio del fiscal, ello “dañó la moral pública”, por lo que anunció una respuesta “firme, disuasoria y sin indulgencia”. Salemizadeh aseguró además que el Poder Judicial actuará contra cualquier “negligencia o falta de atención a las normas”. “Una de las personas detenidas es un funcionario de la zona franca de Kish y el otro trabaja en la empresa privada que organizó la competencia”, precisó la Fiscalía.. El maratón, celebrado el viernes, incluyó pruebas de 5, 15 y 42 kilómetros y reunió a más de 5.200 atletas en las categorías masculina y femenina. El revuelo nacional comenzó tras la circulación de las imágenes de la competición en redes sociales. Agencias como Mehr y Tasnim calificaron la prueba de “amenaza cultural” y denunciaron la “presencia sin velo” de corredoras, y pidieron medidas estrictas para evitar la repetición de episodios similares.. En un mensaje en X, el periodista Amir Taher Hosseinkhan hizo hincapié en que las mujeres celebraron su competición a las cinco y media de la madrugada y los hombres lo hicieron tres horas más tarde, y entre ellos medió una separación y un control estricto. “Entonces, ¿por qué siguen insistiendo en crear una falsa narrativa?”, se preguntaba el informador iraní en declaraciones recogidas por el digital opositor Iran International.. Así las cosas, el martes de esta semana, 155 parlamentarios del ala dura -de un total de 290- remitieron una carta al presidente del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni-Ejei para pedir una aplicación “más estricta y decidida” de las leyes sobre el uso obligatorio del veloislámico ante el aumento de mujeres sin hiyab en la sociedad.. Dos días después, el jefe de la justicia iraní declaró que la situación actual sobre el hiyab “no debe continuar” y señaló que los organismos de inteligencia han sido encargados de identificar a las corrientes organizadas que “promueven la indecencia y la falta de uso del velo”, y la Policía de enfrentar los “delitos flagrantes”. “En algunos casos, la infracción es evidente: la persona aparece semidesnuda o desnuda. En tales casos se actuará legalmente”, indicó.. En este sentido, el pasado mes de diciembre el Parlamento aprobó una ley sobre la castidad y el hiyab que pretendía imponer severas penas -multas de alta cuantía, la retirada de servicios públicos y, en caso de reincidencia, cárcel- a las mujeres que no respeten el código islámico de vestimenta.. Sin embargo, desde hace aproximadamente tres años, los transcurridos desde la muerte bajo custodia policial en Teherán de la estudiante kurda Mahsa Amini en septiembre de 2022 -tras haber sido arrestada por no llevar bien puesto el velo-, cada vez son más mujeres las que desafían a los sectores más inmovilistas y conservadores del régimen.. El fallecimiento de la joven desató meses de protestas en el país al grito de “mujer, vida, libertad”, que fueron mucho más allá de una reclamación sobre la libertad indumentaria y llegaron a pedir el fin de la República Islámica. La represión en forma de detenciones, intervenciones policiales contra los manifestantes y ejecuciones -se contabiliza un total de 500 muertos- por parte de las autoridades islámicas fue debilitando poco a poco el movimiento hasta que el régimen logró apagarlo.. Lo cierto es que en las calles de las principales ciudades se aprecia una clara relajación de las estrictas normas de vestimenta femenina después de que el Gobierno del presidente reformista Masud Pezeshkian haya dejado de aplicar la mano dura contra las mujeres que no usan el velo. El Consejo de Seguridad iraní, presidido por el propio Pezeshkian, ya frenó la aplicación de la ley sobre castidad y hiyab aprobada en diciembre al considerar que provocaría “conflictos innecesarios” en la dividida sociedad iraní.
Tras abrirles un expediente judicial, la justicia iraní detuvo el sábado pasado a los dos principales organizadores de un maratón celebrado el viernes en la isla de Kish, en el sur del país, en el que participaron mujeres sin el velo islámico. Para la Fiscalía regional, la presencia de corredoras sin el hiyab constituye una vulneración de leyes y principios religiosos de la República Islámica, que trata en vano de poner coto a la libertad de unas mujeres que renuncian, cada vez en mayor número, al uso del velo en público.. El fiscal de Kish, Ali Salemizadeh, afirmó en la misma noche del viernes en que se celebró la competición deportiva que, pese a las advertencias previas, los organizadores de la carrera “no respetaron las leyes y principios religiosos, sociales y profesionales” en la celebración de la carrera, en referencia a la participación de mujeres sin el velo islámico, según recogió la agencia Tasnim.. A juicio del fiscal, ello “dañó la moral pública”, por lo que anunció una respuesta “firme, disuasoria y sin indulgencia”. Salemizadeh aseguró además que el Poder Judicial actuará contra cualquier “negligencia o falta de atención a las normas”. “Una de las personas detenidas es un funcionario de la zona franca de Kish y el otro trabaja en la empresa privada que organizó la competencia”, precisó la Fiscalía.. El maratón, celebrado el viernes, incluyó pruebas de 5, 15 y 42 kilómetros y reunió a más de 5.200 atletas en las categorías masculina y femenina. El revuelo nacional comenzó tras la circulación de las imágenes de la competición en redes sociales. Agencias como Mehr y Tasnim calificaron la prueba de “amenaza cultural” y denunciaron la “presencia sin velo” de corredoras, y pidieron medidas estrictas para evitar la repetición de episodios similares.. En un mensaje en X, el periodista Amir Taher Hosseinkhan hizo hincapié en que las mujeres celebraron su competición a las cinco y media de la madrugada y los hombres lo hicieron tres horas más tarde, y entre ellos medió una separación y un control estricto. “Entonces, ¿por qué siguen insistiendo en crear una falsa narrativa?”, se preguntaba el informador iraní en declaraciones recogidas por el digital opositor Iran International.. Así las cosas, el martes de esta semana, 155 parlamentarios del ala dura -de un total de 290- remitieron una carta al presidente del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni-Ejei para pedir una aplicación “más estricta y decidida” de las leyes sobre el uso obligatorio del velo islámico ante el aumento de mujeres sin hiyab en la sociedad.. Dos días después, el jefe de la justicia iraní declaró que la situación actual sobre el hiyab “no debe continuar” y señaló que los organismos de inteligencia han sido encargados de identificar a las corrientes organizadas que “promueven la indecencia y la falta de uso del velo”, y la Policía de enfrentar los “delitos flagrantes”. “En algunos casos, la infracción es evidente: la persona aparece semidesnuda o desnuda. En tales casos se actuará legalmente”, indicó.. En este sentido, el pasado mes de diciembre el Parlamento aprobó una ley sobre la castidad y el hiyab que pretendía imponer severas penas -multas de alta cuantía, la retirada de servicios públicos y, en caso de reincidencia, cárcel- a las mujeres que no respeten el código islámico de vestimenta.. Sin embargo, desde hace aproximadamente tres años, los transcurridos desde la muerte bajo custodia policial en Teherán de la estudiante kurda Mahsa Amini en septiembre de 2022 -tras haber sido arrestada por no llevar bien puesto el velo-, cada vez son más mujeres las que desafían a los sectores más inmovilistas y conservadores del régimen.. El fallecimiento de la joven desató meses de protestas en el país al grito de “mujer, vida, libertad”, que fueron mucho más allá de una reclamación sobre la libertad indumentaria y llegaron a pedir el fin de la República Islámica. La represión en forma de detenciones, intervenciones policiales contra los manifestantes y ejecuciones -se contabiliza un total de 500 muertos- por parte de las autoridades islámicas fue debilitando poco a poco el movimiento hasta que el régimen logró apagarlo.. Lo cierto es que en las calles de las principales ciudades se aprecia una clara relajación de las estrictas normas de vestimenta femenina después de que el Gobierno del presidente reformista Masud Pezeshkian haya dejado de aplicar la mano dura contra las mujeres que no usan el velo. El Consejo de Seguridad iraní, presidido por el propio Pezeshkian, ya frenó la aplicación de la ley sobre castidad y hiyab aprobada en diciembre al considerar que provocaría “conflictos innecesarios” en la dividida sociedad iraní.
La Fiscalía acusa a los promotores de la competición, celebrada en la isla de Kish, de “dañar la moral pública”
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