Al sur de la península de Corea, se encuentra la isla de Jeju, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y conocida por su espectacularidad volcánica, sus playas y una cultura donde sobrevive una comunidad muy singular: las haenyeo. Conocidas también como las ‘abuelas del mar’ o buceadoras de Jeju, estas mujeres son el símbolo de esta región por una práctica milenaria que se ha convertido en un modelo social y económico que podría estar en peligro de extinción. Y, es que, las ‘mujeres del mar’ alcanzan la edad de 60 y 70 años, incluso 80, porque las jóvenes prefieren no tomar los grandes riesgos de este duro trabajo.. Las haenyeo se sumergen en el mar a pleno pulmón y sin escafandra para recolectar productos del mar. Su traje de trabajo es un neopreno, unas gafas, herramientas para extraer abulones, caracolas, erizos y otros productos, así como una red para la recolección. Nada más y nada menos, siendo lo más sorprendente la técnica de apnea pura con la que realizan esta tarea, que recibe el nombre de ‘muljil’.. ‘Muljil’: una técnica sobrehumana. Para ser una haenyeo debes tener a la espalda mucho entrenamiento. Aprenden a nadar desde los 8 años para a los 15 ser haenyeo infantiles cuando empiezan a dominar la apnea. Las mujeres del mar se sumergen hasta los 10 y 15 metros de profundidad durante largos periodos de tiempo controlando su respiración.. Así pues, deben tener la experiencia para controlar el tiempo de inmersión, detectar la presión del agua y calcular así la cantidad de oxígeno disponible teniendo en cuenta la distancia que las separa de la superficie. Es tal la exageración física a la que se someten, que muchos consideran esta técnica como sobrehumana, algo que se hace más patente incluso con la llegada del ‘sumbisori’.. ¿Qué es el ‘sumbisori’ de las haenyeo?. El ‘sumbisori’ es uno de los elementos más característicos de esta práctica y es un silbido. Las haenyeo emiten este sonido agudo al salir a la superficie para expulsar el dióxido de carbono retenido durante 1 o 2 minutos para, seguidamente, volver a coger oxígeno y sumergirse. Este método es también un símbolo milenario, una técnica que maximiza su capacidad pulmonar que permite a las mujeres del mar trabajar durante más tiempo sin necesidad de hacer un descanso largo.. Además del control de la respiración, las haenyeo deben tener la capacidad para adaptarse a las temperaturas frías del agua. Y por supuesto, a mantener la calma alrededor de los tantos animales de gran tamaño que se pueden encontrar a su alrededor mientras hacen su trabajo o ante los cambios de marea y corrientes marinas.. Un modelo en el que las mujeres sustentan la carga económica, pero en peligro. Históricamente, la isla de Jeju desarrolló una estructura social atípica debido al peligro del mar, que mermó la población masculina en siglos pasados. Esto obligó a las mujeres a asumir la carga económica de sus familias a través del buceo, a falta de territorio agrícola. Así se formaron las cooperativas de haenyeo, que gestionan los derechos de pesca y la protección del ecosistema marino local.. Esta independencia económica les otorgó un estatus social de autoridad, convirtiendo a Jeju en un enclave reconocido como una región matriarcal. En reconocimiento a su valor antropológico, la UNESCO incluyó la cultura de las haenyeo en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2016.. Sin embargo, el trabajo de las haenyeo podría estar en peligro de extinción, ya que las jóvenes están optando por trabajos en la ciudad para olvidarse así de la dureza del mar. Aunque los conocimientos del ecosistema marino se transmiten de generación en generación, recolectar productos del mar con esta técnica tan exhausta físicamente no está entre las prioridades de las nuevas generaciones.
Tienen entre 60 y 70 años por lo que se las conoce como ‘abuelas del mar’ y luchan cada día por mantener esta milenaria tradición.
Al sur de la península de Corea, se encuentra la isla de Jeju, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y conocida por su espectacularidad volcánica, sus playas y una cultura donde sobrevive una comunidad muy singular: las haenyeo. Conocidas también como las ‘abuelas del mar’ o buceadoras de Jeju, estas mujeres son el símbolo de esta región por una práctica milenaria que se ha convertido en un modelo social y económico que podría estar en peligro de extinción. Y, es que, las ‘mujeres del mar’ alcanzan la edad de 60 y 70 años, incluso 80, porque las jóvenes prefieren no tomar los grandes riesgos de este duro trabajo.. Las haenyeo se sumergen en el mar a pleno pulmón y sin escafandra para recolectar productos del mar. Su traje de trabajo es un neopreno, unas gafas, herramientas para extraer abulones, caracolas, erizos y otros productos, así como una red para la recolección. Nada más y nada menos, siendo lo más sorprendente la técnica de apnea pura con la que realizan esta tarea, que recibe el nombre de ‘muljil’.. ‘Muljil’: una técnica sobrehumana. Para ser una haenyeo debes tener a la espalda mucho entrenamiento. Aprenden a nadar desde los 8 años para a los 15 ser haenyeo infantiles cuando empiezan a dominar la apnea. Las mujeres del mar se sumergen hasta los 10 y 15 metros de profundidad durante largos periodos de tiempo controlando su respiración.. Mujeres haenyeo entrando al mar.Getty Images. Así pues, deben tener la experiencia para controlar el tiempo de inmersión, detectar la presión del agua y calcular así la cantidad de oxígeno disponible teniendo en cuenta la distancia que las separa de la superficie. Es tal la exageración física a la que se someten, que muchos consideran esta técnica como sobrehumana, algo que se hace más patente incluso con la llegada del ‘sumbisori’.. ¿Qué es el ‘sumbisori’ de las haenyeo?. El ‘sumbisori’ es uno de los elementos más característicos de esta práctica y es un silbido. Las haenyeo emiten este sonido agudo al salir a la superficie para expulsar el dióxido de carbono retenido durante 1 o 2 minutos para, seguidamente, volver a coger oxígeno y sumergirse. Este método es también un símbolo milenario, una técnica que maximiza su capacidad pulmonar que permite a las mujeres del mar trabajar durante más tiempo sin necesidad de hacer un descanso largo.. Además del control de la respiración, las haenyeo deben tener la capacidad para adaptarse a las temperaturas frías del agua. Y por supuesto, a mantener la calma alrededor de los tantos animales de gran tamaño que se pueden encontrar a su alrededor mientras hacen su trabajo o ante los cambios de marea y corrientes marinas.. Un modelo en el que las mujeres sustentan la carga económica, pero en peligro. Mujeres preparadas para recolectar productos de mar en Jeju.Getty Images. Históricamente, la isla de Jeju desarrolló una estructura social atípica debido al peligro del mar, que mermó la población masculina en siglos pasados. Esto obligó a las mujeres a asumir la carga económica de sus familias a través del buceo, a falta de territorio agrícola. Así se formaron las cooperativas de haenyeo, que gestionan los derechos de pesca y la protección del ecosistema marino local.. Esta independencia económica les otorgó un estatus social de autoridad, convirtiendo a Jeju en un enclave reconocido como una región matriarcal. En reconocimiento a su valor antropológico, la UNESCO incluyó la cultura de las haenyeo en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2016.. Sin embargo, el trabajo de las haenyeo podría estar en peligro de extinción, ya que las jóvenes están optando por trabajos en la ciudad para olvidarse así de la dureza del mar. Aunque los conocimientos del ecosistema marino se transmiten de generación en generación, recolectar productos del mar con esta técnica tan exhausta físicamente no está entre las prioridades de las nuevas generaciones.
