Hay que tenerlos muy bien puestos para atreverse con «El extranjero», obra fundamental de Albert Camus junto a «La peste». Más aún siendo francés y contando con el precedente cinematográfico de la adaptación que hizo de la novela del franco-argelino una vaca sagrada de la claqueta: Luchino Visconti, en 1967. Eso, o ser un inconsciente. En este caso, visto el resultado y la trayectoria de François Ozon («En la casa», «Frantz», «Gracias a Dios»), más parece un reto fundamentado en una filmografía sólida que otra cosa. Disparamos, como el impasible Mersault en la playa, a bocajarro. ¿A quién se le ocurre meterse en este jaleo? «Yo ya había adaptado obras menores de teatro y literatura –replica el director galo–. Ya sabes lo que decía Hitchcock sobre no adaptar una obra maestra. Y sabía que era muy arriesgado lo de hacerlo con ‘‘El extranjero’’, que es la tercera novela francesa más leída en el mundo». Y continúa Ozon dándonos un «porqué» a su quijotesca empresa: «Mi idea no era hacer una película de 1942, sino una historia que sucede en 1942 pero vista con la mirada de hoy. La pregunta que me planteo es quién es Mersault, y si puede tener cabida este antihéroe en nuestro cine».. Nos habla François Ozon de la vigencia del mensaje que traslada esta historia mudada del papel a la pantalla: «Lo absurdo sigue ocurriendo hoy en día. ¿Qué debemos hacer ante lo absurdo? Cuando ves lo que sucede en países que nos rodean –argumenta el cineasta– te preguntas qué sentido tiene: los Estados Unidos con Trump, la guerra de Gaza, la de Ucrania… Es como si no hubiéramos aprendido de lecciones pasadas». Interpreta asimismo el director de «El extranjero» que Camus se hace la misma pregunta: «Plantea la posibilidad de una rebelión, como ocurre en la última escena, cuando Mersault, quien tanto se distanciaba durante toda la obra, explota. El propio Camus dice que en ese momento el personaje nace al mundo».. Lo absurdo es intemporal. Sobre el precedente cinematográfico, confiesa Ozon que no vio la versión de Visconti hasta justo antes de empezar a adaptarla. Sí admite haber leído muchas entrevistas que a raíz de su estreno le hicieron al director italiano: «Queda claro que no se mostraba muy contento con la película. Quiso ligarlo con la guerra de Argelia, que por entonces estaba aún caliente, pero la viuda de Camus se opuso a ello». Y agrega que «al ser una coproducción internacional le impusieron a Mastroianni como protagonista, un magnífico actor pero demasiado amanerado para hacer de Mersault. Visconti dice que hubiese preferido a Delon, que tenía un estatismo perfecto. Y esa elección me inspiró a la hora de escoger a Benjamin Voisin para hacer de Mersault».
François Ozon se atreve a adaptar a la gran pantalla la obra capital de Albert Camus
Hay que tenerlos muy bien puestos para atreverse con «El extranjero», obra fundamental de Albert Camus junto a «La peste». Más aún siendo francés y contando con el precedente cinematográfico de la adaptación que hizo de la novela del franco-argelino una vaca sagrada de la claqueta: Luchino Visconti, en 1967. Eso, o ser un inconsciente. En este caso, visto el resultado y la trayectoria de François Ozon («En la casa», «Frantz», «Gracias a Dios»), más parece un reto fundamentado en una filmografía sólida que otra cosa. Disparamos, como el impasible Mersault en la playa, a bocajarro. ¿A quién se le ocurre meterse en este jaleo? «Yo ya había adaptado obras menores de teatro y literatura –replica el director galo–. Ya sabes lo que decía Hitchcock sobre no adaptar una obra maestra. Y sabía que era muy arriesgado lo de hacerlo con ‘‘El extranjero’’, que es la tercera novela francesa más leída en el mundo». Y continúa Ozon dándonos un «porqué» a su quijotesca empresa: «Mi idea no era hacer una película de 1942, sino una historia que sucede en 1942 pero vista con la mirada de hoy. La pregunta que me planteo es quién es Mersault, y si puede tener cabida este antihéroe en nuestro cine».. Nos habla François Ozon de la vigencia del mensaje que traslada esta historia mudada del papel a la pantalla: «Lo absurdo sigue ocurriendo hoy en día. ¿Qué debemos hacer ante lo absurdo? Cuando ves lo que sucede en países que nos rodean –argumenta el cineasta– te preguntas qué sentido tiene: los Estados Unidos con Trump, la guerra de Gaza, la de Ucrania… Es como si no hubiéramos aprendido de lecciones pasadas». Interpreta asimismo el director de «El extranjero» que Camus se hace la misma pregunta: «Plantea la posibilidad de una rebelión, como ocurre en la última escena, cuando Mersault, quien tanto se distanciaba durante toda la obra, explota. El propio Camus dice que en ese momento el personaje nace al mundo».. Lo absurdo es intemporal. Sobre el precedente cinematográfico, confiesa Ozon que no vio la versión de Visconti hasta justo antes de empezar a adaptarla. Sí admite haber leído muchas entrevistas que a raíz de su estreno le hicieron al director italiano: «Queda claro que no se mostraba muy contento con la película. Quiso ligarlo con la guerra de Argelia, que por entonces estaba aún caliente, pero la viuda de Camus se opuso a ello». Y agrega que «al ser una coproducción internacional le impusieron a Mastroianni como protagonista, un magnífico actor pero demasiado amanerado para hacer de Mersault. Visconti dice que hubiese preferido a Delon, que tenía un estatismo perfecto. Y esa elección me inspiró a la hora de escoger a Benjamin Voisin para hacer de Mersault».
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