Cuando entras, no sabes qué va a ocurrir, pero las pantallas led que te rodean de pies a cabeza te sugieren que vas a vivir algo inesperado. De repente, todo se apaga y te transportas. Por un segundo sientes que estás en una experiencia psicodélica, o en un agujero negro tal y como lo describió Christopher Nolan en su Interstellar, capaz de enviar señales a través del tiempo como hace el actor Matthew McCounaghey en la película.. Por momentos no sabes qué pasará, pero luego sientes la ternura del mar, ese sonido indescriptible que arrecia con las olas y te atrapa, envolviéndote y recordando que estás a escasos metros del Mar Mediterráneo. No es un lugar que sea fácil de encontrar. Al contrario. The Rythm of the Ocean Vortex es la primera gran exposición que se realiza en Vortex, la sala cilíndrica que es desde ya un lugar referente en todo el mundo para la creación artística digital.. Una suerte de «nave espacial» o «cápsula del tiempo» cubierta entera, desde el suelo al techo y las paredes con pantallas led de 66 millones de píxeles que permiten experimentar, como explica la comisaria de la obra, Antònia Folguera, a quien le propusieron comenzar a crear «en una de las pocas zonas del Mediterráneo por descubrir» un espacio con «muchas pantallas», como recuerda. «El mar es algo que merece la pena explorar», asegura.. El Blue Bellver Tech Zone está ubicado en la costa entre Benicàssim y Oropesa abrió hace año y medio como icono de un lugar donde se vive bien. Son las llamadas «zonas azules», regiones geográficas con una alta concentración de personas centenarias y una excepcional longevidad, caracterizadas por estilos de vida saludables, dietas sostenibles, fuertes lazos comunitarios y un sentido de propósito. Con cuatro espacios propios, Blue Bellver Tech Zone ofrece a empresas un espacio corporativo donde presentar sus productos, hacer reuniones privadas y «teambuilding».. A ello, se suma el centro de conservación de fauna marina gestionado por la Fundación Azul Marino, referente en la preservación de los ecosistemas marinos locales. «Es una experiencia completa con las salas, la parte gastronómica con nuestro restaurante, zonas al aire libre y espacio de ‘coworking’ para trabajar y disfrutar», explica Paula López, responsable de marketing de Bellver Blue Tech Zone. «Los eventos corporativos suman un momento ‘wow’ que es difícil de explicar», ríe.. Para poner en marcha este complejo, Folguera, contactó con Tatiana Halbach y Soren Christensen, del estudio visual Desilence que han creado una experiencia que te envuelve con música electrónica de Suzanne Ciani. Ambos llevaban tres años trabajando con la octogenaria artista estadounidense a quien el longevo presentador David Letterman llamó «una maga electrónica» por su buen hacer con el sintetizador allá por 1980. Decidieron adaptar el trabajo durante tres meses a este nuevo espacio. «Es la sala perfecta porque puedes jugar con la oscuridad total y tiene suelo y techo. Te da la sensación de que llevas gafas de realidad virtual, pero estás acompañado», explica Halbach. Con una duración de ocho minutos, sus autores lo describen como una «búsqueda de lo que nos transmite el mar». «Pensamos en el plástico o las cosas que acaban en el mar y lo hemos querido representar de manera abstracta», dice Christensen.. El objetivo es que esta sala cilíndrica sea un lienzo sobre blanco para artistas digitales referentes de todo el mundo. Como si a un pintor le das un estudio y todas las herramientas ideales para crear su mejor cuadro, Blue Bellver Tech Zone busca consolidarse en el circuito internacional de arte digital, destacando su ubicación, versatilidad y capacidad tecnológica para impulsar las propuestas más innovadoras del momento.. «Ha sido súper fácil trabajar con los técnicos y la verdad que levantarse y hacer yoga con estas vistas mirando al mar es un lujo», asegura Halbach. La referencia para la creación de arte digital en el mundo está entre Benicàssim y Oropesa, en Castellón.
Bellver Blue Tech Zone estrena su espacio inédito de experiencia inmersiva 360º con The Rythm of the Ocean Vortex y se consolida en el circuito internacional de arte digital
Cuando entras, no sabes qué va a ocurrir, pero las pantallas led que te rodean de pies a cabeza te sugieren que vas a vivir algo inesperado. De repente, todo se apaga y te transportas. Por un segundo sientes que estás en una experiencia psicodélica, o en un agujero negro tal y como lo describió Christopher Nolan en su Interstellar, capaz de enviar señales a través del tiempo como hace el actor Matthew McCounaghey en la película.. Por momentos no sabes qué pasará, pero luego sientes la ternura del mar, ese sonido indescriptible que arrecia con las olas y te atrapa, envolviéndote y recordando que estás a escasos metros del Mar Mediterráneo. No es un lugar que sea fácil de encontrar. Al contrario. The Rythm of the Ocean Vortex es la primera gran exposición que se realiza en Vortex, la sala cilíndrica que es desde ya un lugar referente en todo el mundo para la creación artística digital.. Una suerte de «nave espacial» o «cápsula del tiempo» cubierta entera, desde el suelo al techo y las paredes con pantallas led de 66 millones de píxeles que permiten experimentar, como explica la comisaria de la obra, Antònia Folguera, a quien le propusieron comenzar a crear «en una de las pocas zonas del Mediterráneo por descubrir» un espacio con «muchas pantallas», como recuerda. «El mar es algo que merece la pena explorar», asegura.. El Blue Bellver Tech Zone está ubicado en la costa entre Benicàssim y Oropesa abrió hace año y medio como icono de un lugar donde se vive bien. Son las llamadas «zonas azules», regiones geográficas con una alta concentración de personas centenarias y una excepcional longevidad, caracterizadas por estilos de vida saludables, dietas sostenibles, fuertes lazos comunitarios y un sentido de propósito. Con cuatro espacios propios, Blue Bellver Tech Zone ofrece a empresas un espacio corporativo donde presentar sus productos, hacer reuniones privadas y «teambuilding».. A ello, se suma el centro de conservación de fauna marina gestionado por la Fundación Azul Marino, referente en la preservación de los ecosistemas marinos locales. «Es una experiencia completa con las salas, la parte gastronómica con nuestro restaurante, zonas al aire libre y espacio de ‘coworking’ para trabajar y disfrutar», explica Paula López, responsable de marketing de Bellver Blue Tech Zone. «Los eventos corporativos suman un momento ‘wow’ que es difícil de explicar», ríe.. Para poner en marcha este complejo, Folguera, contactó con Tatiana Halbach y Soren Christensen, del estudio visual Desilence que han creado una experiencia que te envuelve con música electrónica de Suzanne Ciani. Ambos llevaban tres años trabajando con la octogenaria artista estadounidense a quien el longevo presentador David Letterman llamó «una maga electrónica» por su buen hacer con el sintetizador allá por 1980. Decidieron adaptar el trabajo durante tres meses a este nuevo espacio. «Es la sala perfecta porque puedes jugar con la oscuridad total y tiene suelo y techo. Te da la sensación de que llevas gafas de realidad virtual, pero estás acompañado», explica Halbach. Con una duración de ocho minutos, sus autores lo describen como una «búsqueda de lo que nos transmite el mar». «Pensamos en el plástico o las cosas que acaban en el mar y lo hemos querido representar de manera abstracta», dice Christensen.. El objetivo es que esta sala cilíndrica sea un lienzo sobre blanco para artistas digitales referentes de todo el mundo. Como si a un pintor le das un estudio y todas las herramientas ideales para crear su mejor cuadro, Blue Bellver Tech Zone busca consolidarse en el circuito internacional de arte digital, destacando su ubicación, versatilidad y capacidad tecnológica para impulsar las propuestas más innovadoras del momento.. «Ha sido súper fácil trabajar con los técnicos y la verdad que levantarse y hacer yoga con estas vistas mirando al mar es un lujo», asegura Halbach. La referencia para la creación de arte digital en el mundo está entre Benicàssim y Oropesa, en Castellón.
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