Brentwood es un barrio residencial y exclusivo del oeste de Los Ángeles (California) que siempre había presumido de tranquilidad y discreción de alto nivel. Pero el domingo esa burbuja se rompió cuando una ambulancia irrumpió en la zona y se detuvo frente a la casa de dos de sus más célebres vecinos. Los servicios de emergencia habían recibido una llamada solicitando ayuda médica poco después de la 15:40 hora local (21:40 en la España peninsular). Cuando llegaron a la vivienda en la avenida Chadbourne encontraron los cuerpos sin vida de un hombre y una mujer. Sus cadáveres presentaban varios signos de forcejeo y heridas por arma blanca, según una fuente cercana a la investigación, «compatibles con un apuñalamiento». A última hora del día la policía revelaba la identidad de las víctimas: Rob Reiner (78 años), actor y director de películas legendarias como «Cuando Harry conoció a Sally» o «La princesa prometida», y se esposa, la productora y fotógrafa Michele Singer Reiner (70). El caso se tornaba aún más oscuro cuando el lunes la policía detenía y acusaban formalmente a uno de los hijos de los Reiner, Nick, de 32 años, en relación con la muerte de sus padres.. Al cierre de esta edición, el hijo mediano de la pareja de Hollywood se encontraba bajo custodia y el juez le había impuesto una fianza de cuatro millones de dólares. La investigación ha sido asignada a la División de Robos y Homicidios de Los Ángeles que el domingo cerró la calle donde ocurrieron los hechos. El capitán de la policía, Mike Bland, confirmó que la investigación se está llevando a cabo como si se tratara de un «aparente homicidio», sin dar más detalles acerca de posibles sospechosos. Sin embargo, algunos medios nacionales como Los Ángeles Times ya apuntaban a que la policía estaba interrogando a familiares cercanos. El matrimonio tenía tres hijos, Jake, de 34 años; Romy, de 28 y el mediano, Nick, de 32, quien sufría desde hacía tiempo problemas de adicción. En el pasado había hablado abiertamente de como su lucha diaria contra las drogas le había llevado a vivir saliendo y entrando de centros de rehabilitación desde los 15 años y a pasar semanas durmiendo a la intemperie en diferentes estados del país. «Ahora llevo mucho tiempo en casa y me he adaptado a estar en Los Ángeles con mi familia», contó en una entrevista con la revista «People» .. Un final de terror. El hombre que rodó algunos de los mejores finales de Hollywood, el domingo dejó el suyo propio sin guion. Al cierre de esta edición todavía se conocían pocos detalles sobre lo ocurrido. El registro de la vivienda revelaba que la puerta de acceso no estaba forzada, y al parecer, en el momento que llegaron los equipos médicos a la vivienda se encontraron con la persona que había denunciado el incidente, la hija del matrimonio, Romy, que fue quien reportó los cadáveres.. El domingo, antes de conocerse la detención de Nick, la familia Reiner aseguraba en un comunicado estar «desconsolada por la repentina pérdida». Muchas estrellas de Hollywood han rendido homenaje al cineasta fallecido. La actriz Kathy Bates aseguraba sentirse «absolutamente devastad», y recordaba como Reiner había hecho «películas de todos los géneros para superarse a sí mismo como artista» y había luchado «con valentía por sus convicciones políticas». El actor y comediante británico, Eric Idle, contó que había hablado con él la noche anterior a su muerte sobre «un rodaje en Stonehenge y sus planes de futuro», para una nueva película de Spinal Tap.. Reiner también fue un comprometido demócrata, el expresidente Obama dijo que él y su esposa estaban «desconsolados» tras conocer lo ocurrido. El alcalde de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, destacaron también su papel como activista y defensor de causas sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la educación infantil y los derechos civiles. Menos apropiado fueron los comentarios que Donald Trump lanzó a través de sus redes sociales. El mandatario aseguraba que la muerte del cineasta había sido provocada por la «furiosa obsesión por el presidente Donald J. Trump». Sin piedad en estos momentos de dolor, el mandatario arremetía contra el cineasta en una publicación en redes sociales defendiendo que él y su mujer habían muerto «debido a la ira que provocó en los demás por su enorme, inflexible, e incurable afección mental conocida como Síndrome Desequilibrio de Trump, a veces denominado TDS», sentenciaba en mayúsculas.. Rob Reiner no era un hombre más de la industria cinematográfica, se convirtió en un puente entre las series televisivas y el cine popular que acabó definiendo generaciones. Hijo del legendario comediante Carl Reiner y la cantante y actriz, Estelle Reiner, su muerte deja un profundo vacío en Hollywood donde comenzó su carrera con 23 años.
El director de cine y su mujer Michelle fueron hallados cosidos a puñaladas en su mansión de Los Angeles. Su hijo Nick, adicto a las drogas, bajo sospecha
Brentwood es un barrio residencial y exclusivo del oeste de Los Ángeles (California) que siempre había presumido de tranquilidad y discreción de alto nivel. Pero el domingo esa burbuja se rompió cuando una ambulancia irrumpió en la zona y se detuvo frente a la casa de dos de sus más célebres vecinos. Los servicios de emergencia habían recibido una llamada solicitando ayuda médica poco después de la 15:40 hora local (21:40 en la España peninsular). Cuando llegaron a la vivienda en la avenida Chadbourne encontraron los cuerpos sin vida de un hombre y una mujer. Sus cadáveres presentaban varios signos de forcejeo y heridas por arma blanca, según una fuente cercana a la investigación, «compatibles con un apuñalamiento». A última hora del día la policía revelaba la identidad de las víctimas: Rob Reiner (78 años), actor y director de películas legendarias como «Cuando Harry conoció a Sally» o «La princesa prometida», y se esposa, la productora y fotógrafa Michele Singer Reiner (70). El caso se tornaba aún más oscuro cuando el lunes la policía detenía y acusaban formalmente a uno de los hijos de los Reiner, Nick, de 32 años, en relación con la muerte de sus padres.. Al cierre de esta edición, el hijo mediano de la pareja de Hollywood se encontraba bajo custodia y el juez le había impuesto una fianza de cuatro millones de dólares. La investigación ha sido asignada a la División de Robos y Homicidios de Los Ángeles que el domingo cerró la calle donde ocurrieron los hechos. El capitán de la policía, Mike Bland, confirmó que la investigación se está llevando a cabo como si se tratara de un «aparente homicidio», sin dar más detalles acerca de posibles sospechosos. Sin embargo, algunos medios nacionales como Los Ángeles Times ya apuntaban a que la policía estaba interrogando a familiares cercanos. El matrimonio tenía tres hijos, Jake, de 34 años; Romy, de 28 y el mediano, Nick, de 32, quien sufría desde hacía tiempo problemas de adicción. En el pasado había hablado abiertamente de como su lucha diaria contra las drogas le había llevado a vivir saliendo y entrando de centros de rehabilitación desde los 15 años y a pasar semanas durmiendo a la intemperie en diferentes estados del país. «Ahora llevo mucho tiempo en casa y me he adaptado a estar en Los Ángeles con mi familia», contó en una entrevista con la revista «People» .. Un final de terror. El hombre que rodó algunos de los mejores finales de Hollywood, el domingo dejó el suyo propio sin guion. Al cierre de esta edición todavía se conocían pocos detalles sobre lo ocurrido. El registro de la vivienda revelaba que la puerta de acceso no estaba forzada, y al parecer, en el momento que llegaron los equipos médicos a la vivienda se encontraron con la persona que había denunciado el incidente, la hija del matrimonio, Romy, que fue quien reportó los cadáveres.. El domingo, antes de conocerse la detención de Nick, la familia Reiner aseguraba en un comunicado estar «desconsolada por la repentina pérdida». Muchas estrellas de Hollywood han rendido homenaje al cineasta fallecido. La actriz Kathy Bates aseguraba sentirse «absolutamente devastad», y recordaba como Reiner había hecho «películas de todos los géneros para superarse a sí mismo como artista» y había luchado «con valentía por sus convicciones políticas». El actor y comediante británico, Eric Idle, contó que había hablado con él la noche anterior a su muerte sobre «un rodaje en Stonehenge y sus planes de futuro», para una nueva película de Spinal Tap.. Reiner también fue un comprometido demócrata, el expresidente Obama dijo que él y su esposa estaban «desconsolados» tras conocer lo ocurrido. El alcalde de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, destacaron también su papel como activista y defensor de causas sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la educación infantil y los derechos civiles. Menos apropiado fueron los comentarios que Donald Trump lanzó a través de sus redes sociales. El mandatario aseguraba que la muerte del cineasta había sido provocada por la «furiosa obsesión por el presidente Donald J. Trump». Sin piedad en estos momentos de dolor, el mandatario arremetía contra el cineasta en una publicación en redes sociales defendiendo que él y su mujer habían muerto «debido a la ira que provocó en los demás por su enorme, inflexible, e incurable afección mental conocida como Síndrome Desequilibrio de Trump, a veces denominado TDS», sentenciaba en mayúsculas.. Rob Reiner no era un hombre más de la industria cinematográfica, se convirtió en un puente entre las series televisivas y el cine popular que acabó definiendo generaciones. Hijo del legendario comediante Carl Reiner y la cantante y actriz, Estelle Reiner, su muerte deja un profundo vacío en Hollywood donde comenzó su carrera con 23 años.
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