El azar junto en la universidad al profesor de Lengua y Literatura Fernando Vilches con el director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, de ahí nació una amistad y una idea “que los alumnos de comunicación aprendieran de forma práctica cómo se hacía una columna y en qué se diferencia de un artículo o un reportaje”. Fue así como a finales de agosto de 2008 nacía “El poder de la palabra”, una ventana a la que, desde entonces, Vilches ha acudido fiel y puntualmente a su cita con los lectores. Durante 16 años, el profesor ha dado cuenta en su columna de noticias de todo tipo: asuntos políticos, sociales, reseñas de libros, de amigos, familiares…y, sobre todo, analiza en profundidad el uso que hacemos de nuestra lengua. Toda una galería de acontecimientos y personajes que ahora publica reunidos en un libro “Con “La Razón” bajo el brazo. La vida vista desde mi columna” (Editorial Dykinson), un caleidoscopio sobre la vida y sus entornos de alguien que escribe con libertad, independencia y honradez.. ¿Este libro es en cierta manera una especie de memoria?. Pienso que las memorias deben escribirse en una edad provecta, pero es verdad que podría parecerlo porque han sido dieciséis años de mi vida transcurridos paralelamente a acontecimientos interesantes y muy importantes, tanto personales como de la política española, el “panta rei” que decía Heráclito.. Deja claro que sólo cree en Dios y en el bicarbonato.. Parece que da vergüenza decir que uno tiene creencias y yo las tengo muy arraigadas. Estudié en el seminario y tuve maestros que me inculcaron unos valores maravillosos con el ejemplo, desde entonces creó en Dios y en el bicarbonato (risas), porque me recuerda a mi padre, que lo usaba para todo, con él arreglaba, dolores, achaques…era su alivio, como el bálsamo de Fierabrás del Quijote, que todo lo cura.. También su amor a la lengua española.. Ese me viene desde pequeño, luego en el seminario tuve maestros que me influyeron muchísimo en mi cuidado con la lengua, y me inculcaron el amor por las letras y los clásicos españoles, que siguió como profesor en el instituto y en la universidad, donde tuve maestros extraordinarios como Santos Sanz Villanueva. Me decían que la lengua refleja el pensamiento, por eso tenía que asearla para que éste estuviera aseado.. Su compromiso lo ha llevado a veces a estar incluso en desacuerdo con la RAE.. Sí, lo que pasa es que en momentos me cunde el desánimo. En mi próximo libro reflexiono si realmente mi cruzada ha merecido la pena porque los errores que detecté hace años siguen presentes en los medios de comunicación y discursos oficiales. Yo me baso mucho en la RAE y en la Fundéu porque creo que hacen una labor extraordinaria, pero a veces estoy en desacuerdo según qué normas y no queda más remedio que levantar la voz, pero con mucho respeto porque reconozco su magisterio y su difícil labor.. Tampoco elude su posición política.. Mi posición ha sido siempre la misma, mi voto es libre. Yo analizo lo que hay en la sociedad y si me gusta un partido lo voto y si me gusta, pero es lejano a mi ideología, me abstengo. Yo recomiendo la lectura de “Ateísmo ideológico”, un libro maravilloso de Ángela Vallvey porque me identifico con él, ideológicamente soy un ateo, por tanto, me considero una persona libre que vota en conciencia y así lo reflejo en mis columnas con toda la honradez del mundo.. De hablar mal no se salva nadie.. Nadie, yo digo con toda humildad a profesores, políticos, periodistas, comunicadores, publicistas…cuiden ustedes en lenguaje, por favor, los que vivimos de la palabra tenemos una responsabilidad especial, la lengua de Cervantes es tan preciosa, que hay que conservarla para dejársela a las generaciones que vienen mejorada y pulida. Mis alumnos decían “pero se entiende, profe”.” Claro, los chicos de 18 años no son tontos, pero es lo mismo que se entienda todo a que una idea esté bien presentada. Mi próximo libro reflexiona sobre esto, va a ser duro porque saco gente concreta de la política y medios de comunicación que deberían cuidar su lenguaje.. ¿Estamos en el nivel lingüístico más bajo en la política desde que tenemos democracia?. Desde luego, se está abusando del lenguaje soez y grosero, a veces casi tabernario, del insulto y eso está llevando al enfrentamiento en la sociedad por culpa de la política y los políticos, nada que ver con aquellos de la Transición que daban mil vueltas a los de ahora, que están a ver quién dice la “boutade” más grande o la tontería más gorda. El nivel está muy bajo y los buenos están retirados, antes la gente iba a la política a servir y no a vivir de ella. Lo importante es hacerlo honradamente un tiempo y luego volver a tu trabajo, el problema es que ahora muchos políticos no tienen trabajo fuera de la política.. ¿Practica el lenguaje inclusivo?. No, porque me parece una moda, no peligrosa, porque no lo es, sino farragosa. Una comunicación en cualquier idioma debe cumplir cuatro cosas: contexto, adecuación, coherencia y cohesión y si empiezas “queridos amigos, queridas amigas, correligionarios y correligionarias, todos y todas y para seguir después solo con un género, estás rompiendo algo que querías iniciar bien y eso contamina el lenguaje por completo, un mensaje tiene que ser eficaz, debe contar mucho en pocas palabras. Yo me atengo al informe de la Academia que elaboraron al respecto cuando Carmen Calvo les pidió que analizaran la Constitución española.. ¿La lengua es sexista?. En absoluto, sexista es el tipo que la usa para hacer sexismo. Y eso no tiene que ver con el femenino o el masculino. Me refirmo en que es una moda política que está utilizando sobre todo la extrema izquierda como ariete, no se sabe contra qué ni contra quién, porque lo de los tres géneros ya pasa a otra categoría, eso de ellos, ellas y elles. Pero, evidentemente, todo ese lenguaje morirá sin necesidad de prohibirlo como en Francia.. Según sus alumnos, el tamaño de los libros importa.. Sí, yo no lo sabía, pero me advirtió Santos Sanz Villanueva, que me dijo “hay gente que los compra por el hueco que tienen en la librería y luego ni lo lee”. Mis alumnos, cuando les mandaba un libro preguntaban, ¿cómo es de gordo, cuánto pesa? Y claro, si les mandaba “La Regenta”, les decía, léala aunque sea muy gordo, pesa kilo y medio, pero es de un solomillo extraordinario, así el tamaño importa y parece que también el peso. El libro tiene un apartado de personajes favoritos. ¿Valora mucho la amistad?. Mucho, gente como Ramón Sarmiento –a quien dedico el libro-, Sanz Villanueva o Luis Alberto de Cuenca…Como nací en Melilla, mi padre era bastante árabe en muchas cosas y decía que tener un amigo es tener un tesoro. En árabe hay frases bestiales sobre los amigos y de bien nacidos es ser agradecidos. Yo he tenido de todo en la vida, gente a la que he ayudado y ha sido muy desagradecida conmigo, pero da igual porque yo hago las cosas por hacer. Escribo de personaje a los que tengo admiración y cariño, amigos, familia, incluso hay una columna a mi perrita, que lloré por ella lo que no está escrito.. También rezuma humanismo. ¿Perdemos con demasiada frecuencia el lado humano de los asuntos?. Totalmente, ponemos delante el tener, el que tiene, vale. Pero no, mire usted, el que es, vale. Tener cosas materiales, dinero o poder, se acaba. ¿Qué vas a dejar en la vida? Nada más importante que el cariño que has sembrado en tu gente. Uno vive en la conciencia y en el corazón de los demás cuando se muere. Hay gente que te deja poso y sigue viviendo en tu corazón por tanto bueno que te han dejado. Es cierto que se está perdiendo el humanismo y hay que recuperarlo como sea.. El humor siempre está presente en sus columnas y en su vida. ¿Qué importancia le da a la hora de decir las cosas?. Toda, porque es lo más difícil del mundo. Yo lo heredé de mi padre, que tenía una retranca extraordinaria. Creo que lo dicho con ese puntito de humor que hace sonreír, cambia las cosas. Es pecado que un profesor aburra a sus alumnos, prefiero que aprenda menos y se diviertan más, sembrar para que les quede interés por seguir. Para mí es importantísimo el humor, en los dos programas de radio que participo, siempre termino con un chiste, muy malo, pero un chiste, porque la sonrisa tiene un efecto espejo, cuando tú sonríes, la gente lo hace también, y eso no tiene precio. El humor es un arma cargada de felicidad.
El profesor y columnista publica «Con “La Razón” bajo el brazo», una recopilación de sus columnas escritas en este diario sobre variados asuntos
El azar junto en la universidad al profesor de Lengua y Literatura Fernando Vilches con el director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, de ahí nació una amistad y una idea “que los alumnos de comunicación aprendieran de forma práctica cómo se hacía una columna y en qué se diferencia de un artículo o un reportaje”. Fue así como a finales de agosto de 2008 nacía “El poder de la palabra”, una ventana a la que, desde entonces, Vilches ha acudido fiel y puntualmente a su cita con los lectores. Durante 16 años, el profesor ha dado cuenta en su columna de noticias de todo tipo: asuntos políticos, sociales, reseñas de libros, de amigos, familiares…y, sobre todo, analiza en profundidad el uso que hacemos de nuestra lengua. Toda una galería de acontecimientos y personajes que ahora publica reunidos en un libro “Con “La Razón” bajo el brazo. La vida vista desde mi columna” (Editorial Dykinson), un caleidoscopio sobre la vida y sus entornos de alguien que escribe con libertad, independencia y honradez.. ¿Este libro es en cierta manera una especie de memoria?. Pienso que las memorias deben escribirse en una edad provecta, pero es verdad que podría parecerlo porque han sido dieciséis años de mi vida transcurridos paralelamente a acontecimientos interesantes y muy importantes, tanto personales como de la política española, el “panta rei” que decía Heráclito.. Deja claro que sólo cree en Dios y en el bicarbonato.. Parece que da vergüenza decir que uno tiene creencias y yo las tengo muy arraigadas. Estudié en el seminario y tuve maestros que me inculcaron unos valores maravillosos con el ejemplo, desde entonces creó en Dios y en el bicarbonato (risas), porque me recuerda a mi padre, que lo usaba para todo, con él arreglaba, dolores, achaques…era su alivio, como el bálsamo de Fierabrás del Quijote, que todo lo cura.. También su amor a la lengua española.. Ese me viene desde pequeño, luego en el seminario tuve maestros que me influyeron muchísimo en mi cuidado con la lengua, y me inculcaron el amor por las letras y los clásicos españoles, que siguió como profesor en el instituto y en la universidad, donde tuve maestros extraordinarios como Santos Sanz Villanueva. Me decían que la lengua refleja el pensamiento, por eso tenía que asearla para que éste estuviera aseado.. Su compromiso lo ha llevado a veces a estar incluso en desacuerdo con la RAE.. Sí, lo que pasa es que en momentos me cunde el desánimo. En mi próximo libro reflexiono si realmente mi cruzada ha merecido la pena porque los errores que detecté hace años siguen presentes en los medios de comunicación y discursos oficiales. Yo me baso mucho en la RAE y en la Fundéu porque creo que hacen una labor extraordinaria, pero a veces estoy en desacuerdo según qué normas y no queda más remedio que levantar la voz, pero con mucho respeto porque reconozco su magisterio y su difícil labor.. Tampoco elude su posición política.. Mi posición ha sido siempre la misma, mi voto es libre. Yo analizo lo que hay en la sociedad y si me gusta un partido lo voto y si me gusta, pero es lejano a mi ideología, me abstengo. Yo recomiendo la lectura de “Ateísmo ideológico”, un libro maravilloso de Ángela Vallvey porque me identifico con él, ideológicamente soy un ateo, por tanto, me considero una persona libre que vota en conciencia y así lo reflejo en mis columnas con toda la honradez del mundo.. De hablar mal no se salva nadie.. Nadie, yo digo con toda humildad a profesores, políticos, periodistas, comunicadores, publicistas…cuiden ustedes en lenguaje, por favor, los que vivimos de la palabra tenemos una responsabilidad especial, la lengua de Cervantes es tan preciosa, que hay que conservarla para dejársela a las generaciones que vienen mejorada y pulida. Mis alumnos decían “pero se entiende, profe”.” Claro, los chicos de 18 años no son tontos, pero es lo mismo que se entienda todo a que una idea esté bien presentada. Mi próximo libro reflexiona sobre esto, va a ser duro porque saco gente concreta de la política y medios de comunicación que deberían cuidar su lenguaje.. ¿Estamos en el nivel lingüístico más bajo en la política desde que tenemos democracia?. Desde luego, se está abusando del lenguaje soez y grosero, a veces casi tabernario, del insulto y eso está llevando al enfrentamiento en la sociedad por culpa de la política y los políticos, nada que ver con aquellos de la Transición que daban mil vueltas a los de ahora, que están a ver quién dice la “boutade” más grande o la tontería más gorda. El nivel está muy bajo y los buenos están retirados, antes la gente iba a la política a servir y no a vivir de ella. Lo importante es hacerlo honradamente un tiempo y luego volver a tu trabajo, el problema es que ahora muchos políticos no tienen trabajo fuera de la política.. ¿Practica el lenguaje inclusivo?. No, porque me parece una moda, no peligrosa, porque no lo es, sino farragosa. Una comunicación en cualquier idioma debe cumplir cuatro cosas: contexto, adecuación, coherencia y cohesión y si empiezas “queridos amigos, queridas amigas, correligionarios y correligionarias, todos y todas y para seguir después solo con un género, estás rompiendo algo que querías iniciar bien y eso contamina el lenguaje por completo, un mensaje tiene que ser eficaz, debe contar mucho en pocas palabras. Yo me atengo al informe de la Academia que elaboraron al respecto cuando Carmen Calvo les pidió que analizaran la Constitución española.. ¿La lengua es sexista?. En absoluto, sexista es el tipo que la usa para hacer sexismo. Y eso no tiene que ver con el femenino o el masculino. Me refirmo en que es una moda política que está utilizando sobre todo la extrema izquierda como ariete, no se sabe contra qué ni contra quién, porque lo de los tres géneros ya pasa a otra categoría, eso de ellos, ellas y elles. Pero, evidentemente, todo ese lenguaje morirá sin necesidad de prohibirlo como en Francia.. Según sus alumnos, el tamaño de los libros importa.. Sí, yo no lo sabía, pero me advirtió Santos Sanz Villanueva, que me dijo “hay gente que los compra por el hueco que tienen en la librería y luego ni lo lee”. Mis alumnos, cuando les mandaba un libro preguntaban, ¿cómo es de gordo, cuánto pesa? Y claro, si les mandaba “La Regenta”, les decía, léala aunque sea muy gordo, pesa kilo y medio, pero es de un solomillo extraordinario, así el tamaño importa y parece que también el peso. El libro tiene un apartado de personajes favoritos. ¿Valora mucho la amistad?. Mucho, gente como Ramón Sarmiento –a quien dedico el libro-, Sanz Villanueva o Luis Alberto de Cuenca…Como nací en Melilla, mi padre era bastante árabe en muchas cosas y decía que tener un amigo es tener un tesoro. En árabe hay frases bestiales sobre los amigos y de bien nacidos es ser agradecidos. Yo he tenido de todo en la vida, gente a la que he ayudado y ha sido muy desagradecida conmigo, pero da igual porque yo hago las cosas por hacer. Escribo de personaje a los que tengo admiración y cariño, amigos, familia, incluso hay una columna a mi perrita, que lloré por ella lo que no está escrito.. También rezuma humanismo. ¿Perdemos con demasiada frecuencia el lado humano de los asuntos?. Totalmente, ponemos delante el tener, el que tiene, vale. Pero no, mire usted, el que es, vale. Tener cosas materiales, dinero o poder, se acaba. ¿Qué vas a dejar en la vida? Nada más importante que el cariño que has sembrado en tu gente. Uno vive en la conciencia y en el corazón de los demás cuando se muere. Hay gente que te deja poso y sigue viviendo en tu corazón por tanto bueno que te han dejado. Es cierto que se está perdiendo el humanismo y hay que recuperarlo como sea.. El humor siempre está presente en sus columnas y en su vida. ¿Qué importancia le da a la hora de decir las cosas?. Toda, porque es lo más difícil del mundo. Yo lo heredé de mi padre, que tenía una retranca extraordinaria. Creo que lo dicho con ese puntito de humor que hace sonreír, cambia las cosas. Es pecado que un profesor aburra a sus alumnos, prefiero que aprenda menos y se diviertan más, sembrar para que les quede interés por seguir. Para mí es importantísimo el humor, en los dos programas de radio que participo, siempre termino con un chiste, muy malo, pero un chiste, porque la sonrisa tiene un efecto espejo, cuando tú sonríes, la gente lo hace también, y eso no tiene precio. El humor es un arma cargada de felicidad.
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