Roberto Brasero cambió el decorado de un plumazo y sorprendió en Y ahora Sonsoles al conectar no desde el plató, sino desde la oscuridad casi total del Círculo polar ártico, desplazado hasta esa latitud septentrional con el objetivo de presenciar uno de los fenómenos naturales más espectaculares del hemisferio norte, las auroras boreales.. Mientras hablaba con Sonsoles Ónega, el ‘hombre del tiempo’ explicó las dificultades inherentes a la retransmisión en tiempo real de este tipo de manifestaciones luminosas, tan bellas como esquivas: «Hace justo un momentito se veía, pero se ha ido. Las auroras vienen y van con el viento solar».. A pesar de la penumbra, Brasero se movió con soltura entre la nieve, abundante y crujiente bajo sus botas. Entusiasmado, se permitió juguetear con el manto blanco, abundante hasta el exceso, utilizándolo como recurso explicativo: «Lo que no nos falta es nieve. La que le faltaba a José Domingo, el subdirector y la que van a tener en las cumbres de Canarias con la borrasca Emilia, pero quizá no sea tan en polvo como esta».. Brasero también habló de una de las particularidades más llamativas de esas latitudes: la ausencia del sol. Aunque existen unas horas en las que el cielo se aclara ligeramente, el astro no llega a mostrarse. «Aquí estamos siempre por el cima de él. Es como cuando amanece en España y antes de que salga el sol el día está clarito», apuntó.. Cuando la emisión parecía condenada a quedarse sin su protagonista celeste, el cielo dio una tregua. Justo después de sus palabras, Brasero reaccionó feliz. «¡Ahí hay una!», exclamó al detectarla. La cámara apenas pudo captar un leve destello verdoso en la negrura, insuficiente para apreciarlo con claridad. Por ese motivo, el programa optó por reproducir un vídeo grabado previamente por el comunicador, en el que la aurora sí se veía con mayor nitidez.
El periodista y presentador del tiempo ha conectado en directo con ‘Y ahora Sonsoles’.
20MINUTOS.ES – Televisión
Roberto Brasero cambió el decorado de un plumazo y sorprendió en Y ahora Sonsoles al conectar no desde el plató, sino desde la oscuridad casi total del Círculo polar ártico, desplazado hasta esa latitud septentrional con el objetivo de presenciar uno de los fenómenos naturales más espectaculares del hemisferio norte, las auroras boreales.. Mientras hablaba con Sonsoles Ónega, el ‘hombre del tiempo’ explicó las dificultades inherentes a la retransmisión en tiempo real de este tipo de manifestaciones luminosas, tan bellas como esquivas: «Hace justo un momentito se veía, pero se ha ido. Las auroras vienen y van con el viento solar».. A pesar de la penumbra, Brasero se movió con soltura entre la nieve, abundante y crujiente bajo sus botas. Entusiasmado, se permitió juguetear con el manto blanco, abundante hasta el exceso, utilizándolo como recurso explicativo: «Lo que no nos falta es nieve. La que le faltaba a José Domingo, el subdirector y la que van a tener en las cumbres de Canarias con la borrasca Emilia, pero quizá no sea tan en polvo como esta».. Brasero también habló de una de las particularidades más llamativas de esas latitudes: la ausencia del sol. Aunque existen unas horas en las que el cielo se aclara ligeramente, el astro no llega a mostrarse. «Aquí estamos siempre por el cima de él. Es como cuando amanece en España y antes de que salga el sol el día está clarito», apuntó.. Cuando la emisión parecía condenada a quedarse sin su protagonista celeste, el cielo dio una tregua. Justo después de sus palabras, Brasero reaccionó feliz. «¡Ahí hay una!», exclamó al detectarla. La cámara apenas pudo captar un leve destello verdoso en la negrura, insuficiente para apreciarlo con claridad. Por ese motivo, el programa optó por reproducir un vídeo grabado previamente por el comunicador, en el que la aurora sí se veía con mayor nitidez.
