La idea de un gran planeta oculto en los confines del sistema solar ha sido constante en la comunidad científica y a los aficionados a la astronomía desde hace décadas. El llamado Planeta Nueve, en su momento Plutón, surgió como una explicación elegante para dar sentido a las misteriosas órbitas de objetos transneptunianos que parecían alineadas de una manera difícil de justificar solo con los ocho planetas conocidos.. La hipótesis era sencilla, si existía un planeta masivo más allá de Neptuno, su gravedad habría modelado ese comportamiento orbital. A partir de ahí, comenzaron las búsquedas, las simulaciones informáticas y, por supuesto, el debate. En los últimos años, se han publicado teorías, estimaciones de masa y distancia, e incluso posibles trayectorias.. Esta idea jamás estuvo confirmada, pero siempre pareció verosímil, incluso después de que la Unión Astronómica Internacional despojara a Plutón del título de ‘planeta’. Así se emprendió en la búsqueda de un planeta helado, del tamaño de Neptuno o algo menor, escondido en una región donde la luz solar casi no llega. Sin embargo, las noticias más recientes han enfriado la hipótesis.. Una nueva teoría explica las misteriosas órbitas. El cambio de perspectiva en la existencia del planeta nueve se llama Ammonite, nombre que los astrónomos han dado a un nuevo objeto transneptuniano descubierto en 2023. Ammonite es un sednoide, una clase rarísima de objeto cuyo perihelio (el punto más cercano al Sol de su órbita) supera las 50 unidades astronómicas. Hasta ahora solo se habían identificado tres: Sedna, 2012 VP113 y Leleakuhonua.. Los tres sednoides mostraban órbitas con ciertas similitudes que parecían apuntar a una influencia exterior común, lo que alimentaba la idea del Planeta Nueve. Sin embargo, la órbita Ammonite no coincide con las de sus «compañeros», debilitando el argumento de que todos respondan a una misma perturbación gravitatoria. Aun así, los científicos contemplan que quizás sí existió un noveno planeta, pero pudo haber sido expulsado del sistema solar.. En primavera, un equipo taiwanés creyó encontrar pistas de un objeto masivo analizando imágenes antiguas, y poco después una investigación estadounidense estimó que existen un 40 % de probabilidades de que ese planeta sea real.. ¿Qué significa para la ciencia?. Al analizar la órbita de Ammonite, los científicos concluyen que el supuesto planeta tendría que encontrarse mucho más lejos de lo que se había calculado hasta ahora. O, directamente, que ya no esté en el sistema solar. El descubrimiento obliga entonces a replantear lo que creíamos saber del borde del sistema solar.. Hasta ahora, la única certeza se encuentra en el cinturón de Kuiper y la nube de Oort, uno de los lugares menos comprendidos del cosmos. Aquí nacen los cometas, se preservan restos de la formación planetaria y, quizá, se esconden secretos aún mayores.
Después de que la Unión Astronómica Internacional despojara a Plutón del título de ‘planeta’, se postuló la existencia de un nuevo noveno planeta en la órbita de Neptuno.
La idea de un gran planeta oculto en los confines del sistema solar ha sido constante en la comunidad científica y a los aficionados a la astronomía desde hace décadas. El llamado Planeta Nueve, en su momento Plutón, surgió como una explicación elegante para dar sentido a las misteriosas órbitas de objetos transneptunianos que parecían alineadas de una manera difícil de justificar solo con los ocho planetas conocidos.. La hipótesis era sencilla, si existía un planeta masivo más allá de Neptuno, su gravedad habría modelado ese comportamiento orbital. A partir de ahí, comenzaron las búsquedas, las simulaciones informáticas y, por supuesto, el debate. En los últimos años, se han publicado teorías, estimaciones de masa y distancia, e incluso posibles trayectorias.. Esta idea jamás estuvo confirmada, pero siempre pareció verosímil, incluso después de que la Unión Astronómica Internacional despojara a Plutón del título de ‘planeta’. Así se emprendió en la búsqueda de un planeta helado, del tamaño de Neptuno o algo menor, escondido en una región donde la luz solar casi no llega. Sin embargo, las noticias más recientes han enfriado la hipótesis.. Una nueva teoría explica las misteriosas órbitas. El cambio de perspectiva en la existencia del planeta nueve se llama Ammonite, nombre que los astrónomos han dado a un nuevo objeto transneptuniano descubierto en 2023. Ammonite es un sednoide, una clase rarísima de objeto cuyo perihelio (el punto más cercano al Sol de su órbita) supera las 50 unidades astronómicas. Hasta ahora solo se habían identificado tres: Sedna, 2012 VP113 y Leleakuhonua.. Los tres sednoides mostraban órbitas con ciertas similitudes que parecían apuntar a una influencia exterior común, lo que alimentaba la idea del Planeta Nueve. Sin embargo, la órbita Ammonite no coincide con las de sus «compañeros», debilitando el argumento de que todos respondan a una misma perturbación gravitatoria. Aun así, los científicos contemplan que quizás sí existió un noveno planeta, pero pudo haber sido expulsado del sistema solar.. En primavera, un equipo taiwanés creyó encontrar pistas de un objeto masivo analizando imágenes antiguas, y poco después una investigación estadounidense estimó que existen un 40 % de probabilidades de que ese planeta sea real.. ¿Qué significa para la ciencia?. Al analizar la órbita de Ammonite, los científicos concluyen que el supuesto planeta tendría que encontrarse mucho más lejos de lo que se había calculado hasta ahora. O, directamente, que ya no esté en el sistema solar. El descubrimiento obliga entonces a replantear lo que creíamos saber del borde del sistema solar.. Hasta ahora, la única certeza se encuentra en el cinturón de Kuiper y la nube de Oort, uno de los lugares menos comprendidos del cosmos. Aquí nacen los cometas, se preservan restos de la formación planetaria y, quizá, se esconden secretos aún mayores.
