Skip to content
Crónica Actual
  domingo 8 marzo 2026
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Tendencias
8 de marzo de 2026¿Y jugará Thiago Pitarch con el Real Madrid frente al Manchester City? 8 de marzo de 2026Eugen Sandow, el hombre que convirtió la fuerza en leyenda 8 de marzo de 2026Trump desata su furia sobre Irán 8 de marzo de 2026Irán eligió un mal día para ganarse enemigos 8 de marzo de 2026El dato que confirma que la selección española es la gran favorita a ganar el Mundial de 2026 8 de marzo de 2026El dilema de Occidente con Irán: ganar la guerra no garantiza ganar la paz 8 de marzo de 2026La guerra de Irán fractura a la UE y pone en jaque su seguridad 8 de marzo de 2026Las mujeres se quedan atrás en cuestiones de expatriación 8 de marzo de 2026Adrien Candiard: «Si queremos ser Dios, primero tenemos que ser humanos» 8 de marzo de 2026¿Hacia dónde vamos?
Crónica Actual
Crónica Actual
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Crónica Actual
  Cultura  Así fue el mayor ataque de tiburones jamás documentado: 150 muertos
Cultura

Así fue el mayor ataque de tiburones jamás documentado: 150 muertos

28 de noviembre de 2025
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

El ataque de tiburones a personas que practican deportes acuáticos o simplemente se encuentran nadando suelen saltar a las portadas de los periódicos cada cierto tiempo. La última se produjo ayer cuando una joven murió y un varón resultó herido de gravedad después de que un tiburón los atacara en la costa norte de Nueva Gales del Sur, en el este de Australia. Pero el ataque de este tipo más recordado de la historia es el que afectó a los tripulantes del USS Indianapolis.. El 30 de julio de 1945, el acorazado estadounidense zarpó para completar una misión crucial: transportar los componentes que acabarían formando la bomba atómica de más de 4 toneladas que poco después (el 6 de agosto) sería lanzada por el Enola Gay en Hiroshima y provocara ese día entre 50.000 y 100.000 muertes y asolara 60.000 edificios, dos tercios de los que había en la ciudad.. Nadie a bordo conocía el verdadero contenido del cargamento que transportaban. En plena noche, dos torpedos lanzados desde un submarino japonés partieron por la mitad el Indianápolis y se hundió en las aguas del Pacífico en menos de 12 minutos. La embarcación de guerra,de 186 metros de eslora y 10.000 toneladas de peso, llevaba a bordo a más de 1.190 personas. A pesar del impacto de los torpedos, unos 900 consiguieron evitar la muerte en ese momento. Sus condiciones eran trágicas. Había muchos heridos, estaban cubiertos de combustible, no tenían botes salvavidas suficientes y la esperanza de que pudieran ser rescatados de forma rápida era casi nula. El mensaje de auxilio no recibió respuesta. Nadie hizo nada. No hubo operación de rescate. Cuatro días después, un avión realizaba una patrulla por la zona y vio los cuerpos de un grupo de hombres flotando, la mayoría había muerto.. El calor abrasador de día, el frío infernal de noche, la sed y deshidratación les hacía tener alucinaciones. Además, la sangre de los muertos y de los heridos agravó su situación aun más. Atrajo a los tiburones.. Las posibilidades de supervivencias eran escasas. El agotamiento, las heridas sufridas por las explosiones o el «envenenamiento por el agua salada provocaron la muerte de muchos. Pero otros quedaron expuestos a las criaturas del mar. No existen cifras oficiales pero algunos relatos de la época indicaron que hasta 150 de los supervivientes fueron atrapados por los tiburones. Uno de los supervivientes relataría años después el infierno por el que pasaron: “Cada vez que un tiburón subía como un rayo y arrastraba a un compañero, se oían gritos, caos… era como si el mar quisiera devorarnos uno a uno”.. La salvación se produjo de manera casual. El avión que patrullaba la zona dio aviso de que había manchas de fuel y personas flotando en el agua. A pesar de tener órdenes de no intervenir, el piloto de un hidroavión decidió aterrizar en mitad del oleaje, arriesgando su vida. De los 900 supervivientes a las explosiones, sólo 316 lograron regresar a casa con vida.. La tragedia pasó desapercibida para el mundo en general. El Gobierno norteamericano decretó silencio administrativo. Era un momento clave de la guerra y no podía permitir que se conociera la catástrofe hasta que la victoria en el conflicto fuera evidente. Más concretamente, hasta después del anuncio de la rendición de Japón. Fue en ese momento, en el que se dio a conocer el trágico incidente, uno de los incidentes más trágicos en la historia naval estadounidense, y el mayor ataque de tiburones de la historia.. Para tratar de exculpar a las autoridades norteamericanas de la tragedia, había que buscar un chivo expiatorio. Y lo más fácil era culpar al comandante. Charles B. McVay III fue acusado de negligencia por no haber maniobrado con zigzag, táctica habitual para tratar de evitar el ataque de submarinos. McVay III fue condenado y se convirtió en el el único capitán de la Marina de Estados Unidos en ser juzgado por la pérdida de su buque durante la guerra. El comandante tuvo que vivir con la carga de la culpa, el odio de muchas de las familias y el estigma por lo ocurrido, hasta que en 1968 decidió poner fin a todo y se suicidó. El reconocimiento le llegó años después, tras una tras una intensa campaña de compañeros y familiares, cuando el Congreso decidió exonerarle oficialmente de lo ocurrido.. La tragedia también marcó la vida de los supervivientes, que en cada una de las conmemoraciones, incluso 70 años después, recuerdan que “como fuimos abandonados, no queremos que nadie olvide”.. El pecio partido del Indianapolis yace en el lecho del océano y para los historiadores sigue siendo “el hundimiento más atroz del Pacífico y el ataque masivo de tiburones más letal jamás documentado”.

Más noticias

Venta de libros racistas o negacionistas del Holocausto en Francia: el Ministerio del Interior lleva el asunto a la justicia

19 de diciembre de 2025

Sumérgete en el mundo de las letras con Nextory

18 de febrero de 2026

Crítica de clásica: Colomina, una elegía inversa

30 de noviembre de 2025

Paul Thek y Peter Hujar, entre cartas y miradas

26 de febrero de 2026

 

Alrededor de 900 tripulantes del USS Indianápolis estuvieron durante 4 días abandonados en el mar, heridos, sin agua y expuestos a los ataques de feroces depredadores

  

El ataque de tiburones a personas que practican deportes acuáticos o simplemente se encuentran nadando suelen saltar a las portadas de los periódicos cada cierto tiempo. La última se produjo ayer cuando una joven murió y un varón resultó herido de gravedad después de que un tiburón los atacara en la costa norte de Nueva Gales del Sur, en el este de Australia. Pero el ataque de este tipo más recordado de la historia es el que afectó a los tripulantes del USS Indianapolis.. El 30 de julio de 1945, el acorazado estadounidense zarpó para completar una misión crucial: transportar los componentes que acabarían formando la bomba atómica de más de 4 toneladas que poco después (el 6 de agosto) sería lanzada por el Enola Gay en Hiroshima y provocara ese día entre 50.000 y 100.000 muertes y asolara 60.000 edificios, dos tercios de los que había en la ciudad.. Nadie a bordo conocía el verdadero contenido del cargamento que transportaban. En plena noche, dos torpedos lanzados desde un submarino japonés partieron por la mitad el Indianápolis y se hundió en las aguas del Pacífico en menos de 12 minutos. La embarcación de guerra,de 186 metros de eslora y 10.000 toneladas de peso, llevaba a bordo a más de 1.190 personas. A pesar del impacto de los torpedos, unos 900 consiguieron evitar la muerte en ese momento. Sus condiciones eran trágicas. Había muchos heridos, estaban cubiertos de combustible, no tenían botes salvavidas suficientes y la esperanza de que pudieran ser rescatados de forma rápida era casi nula. El mensaje de auxilio no recibió respuesta. Nadie hizo nada. No hubo operación de rescate. Cuatro días después, un avión realizaba una patrulla por la zona y vio los cuerpos de un grupo de hombres flotando, la mayoría había muerto.. El calor abrasador de día, el frío infernal de noche, la sed y deshidratación les hacía tener alucinaciones. Además, la sangre de los muertos y de los heridos agravó su situación aun más. Atrajo a los tiburones.. Las posibilidades de supervivencias eran escasas. El agotamiento, las heridas sufridas por las explosiones o el «envenenamiento por el agua salada provocaron la muerte de muchos. Pero otros quedaron expuestos a las criaturas del mar. No existen cifras oficiales pero algunos relatos de la época indicaron que hasta 150 de los supervivientes fueron atrapados por los tiburones. Uno de los supervivientes relataría años después el infierno por el que pasaron: “Cada vez que un tiburón subía como un rayo y arrastraba a un compañero, se oían gritos, caos… era como si el mar quisiera devorarnos uno a uno”.. La salvación se produjo de manera casual. El avión que patrullaba la zona dio aviso de que había manchas de fuel y personas flotando en el agua. A pesar de tener órdenes de no intervenir, el piloto de un hidroavión decidió aterrizar en mitad del oleaje, arriesgando su vida. De los 900 supervivientes a las explosiones, sólo 316 lograron regresar a casa con vida.. La tragedia pasó desapercibida para el mundo en general. El Gobierno norteamericano decretó silencio administrativo. Era un momento clave de la guerra y no podía permitir que se conociera la catástrofe hasta que la victoria en el conflicto fuera evidente. Más concretamente, hasta después del anuncio de la rendición de Japón. Fue en ese momento, en el que se dio a conocer el trágico incidente, uno de los incidentes más trágicos en la historia naval estadounidense, y el mayor ataque de tiburones de la historia.. Para tratar de exculpar a las autoridades norteamericanas de la tragedia, había que buscar un chivo expiatorio. Y lo más fácil era culpar al comandante. Charles B. McVay III fue acusado de negligencia por no haber maniobrado con zigzag, táctica habitual para tratar de evitar el ataque de submarinos. McVay III fue condenado y se convirtió en el el único capitán de la Marina de Estados Unidos en ser juzgado por la pérdida de su buque durante la guerra. El comandante tuvo que vivir con la carga de la culpa, el odio de muchas de las familias y el estigma por lo ocurrido, hasta que en 1968 decidió poner fin a todo y se suicidó. El reconocimiento le llegó años después, tras una tras una intensa campaña de compañeros y familiares, cuando el Congreso decidió exonerarle oficialmente de lo ocurrido.. La tragedia también marcó la vida de los supervivientes, que en cada una de las conmemoraciones, incluso 70 años después, recuerdan que “como fuimos abandonados, no queremos que nadie olvide”.. El pecio partido del Indianapolis yace en el lecho del océano y para los historiadores sigue siendo “el hundimiento más atroz del Pacífico y el ataque masivo de tiburones más letal jamás documentado”.

 

​Noticias de cultura en La Razón

El Parlamento Europeo convoca al Consejo de Informativos de TVE tras quejarse de falta de «independencia y pluralidad» en la pública
El Louvre aumentará en un 45 % el precio de sus entradas para los visitantes de fuera de la Unión Europea
Leer también
Deportes

¿Y jugará Thiago Pitarch con el Real Madrid frente al Manchester City?

8 de marzo de 2026 11386
Cultura

Eugen Sandow, el hombre que convirtió la fuerza en leyenda

8 de marzo de 2026 2121
Internacional

Trump desata su furia sobre Irán

8 de marzo de 2026 14523
Internacional

Irán eligió un mal día para ganarse enemigos

8 de marzo de 2026 13145
Deportes

El dato que confirma que la selección española es la gran favorita a ganar el Mundial de 2026

8 de marzo de 2026 910
Internacional

El dilema de Occidente con Irán: ganar la guerra no garantiza ganar la paz

8 de marzo de 2026 318
Cargar más
Entradas Recientes

¿Y jugará Thiago Pitarch con el Real Madrid frente al Manchester City?

8 de marzo de 2026

Eugen Sandow, el hombre que convirtió la fuerza en leyenda

8 de marzo de 2026

Trump desata su furia sobre Irán

8 de marzo de 2026

Irán eligió un mal día para ganarse enemigos

8 de marzo de 2026

El dato que confirma que la selección española es la gran favorita a ganar el Mundial de 2026

8 de marzo de 2026

El dilema de Occidente con Irán: ganar la guerra no garantiza ganar la paz

8 de marzo de 2026
    Crónica Actual
    En ‘Crónica Actual’, nos dedicamos a la búsqueda incansable de la verdad y la precisión en el periodismo. Con un equipo de reporteros experimentados y una red de corresponsales en todo el mundo, ofrecemos cobertura en tiempo real de los eventos más importantes. Nuestra misión es informar a nuestros lectores con reportajes detallados, análisis profundos y una narrativa que conecta los puntos en el complejo tapiz de la sociedad. Desde conflictos internacionales hasta avances científicos, pasando por las últimas tendencias culturales, ‘Crónica Actual’ es su fuente confiable de noticias que importan.
    CRONICAACTUAL.COM © 2025 | Todos los derechos reservados.
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad