Dos bandos, un territorio y un solo ganador. En lo más profundo de la selva de Gombe, en Tanzania, entre 1974 y 1978, se libró una de las historias más fascinantes y oscuras de la naturaleza: la ‘Guerra de los chimpancés de Gombe’. Durante años, un grupo de chimpancés se dividió en facciones y combatió de manera estratégica por el control de su territorio. Jane Goodall fue testigo en primera persona de lo que muchos consideran que fue la primera gran guerra ‘militar’ documentada entre primates.. Lejos de ser simples peleas de vecinos por comida o espacio, los chimpancés organizaban emboscadas, formaban alianzas, vigilaban fronteras y atacaban en grupo, eliminando rivales uno por uno.. ¿Por qué se desató la guerra?. Todo comenzó con una división dentro del grupo de chimpancés más grande y dominante, conocido como el grupo Kahama. La primera víctima de esta guerra fue Godi, un chimpancé que comía en solitario sobre las ramas de un árbol cuando ocho monos lo rodearon y lo golpearon durante más de cinco minutos. Nunca más se le volvió a ver.. Lo que siguió fue una ola de asesinatos y violencia sin precedentes. Los ataques se volvieron sistemáticos: pequeños grupos de chimpancés emboscaban a sus rivales, los acorralaban en la espesura y los eliminaban con brutal precisión. Cada caída fortalecía a un bando y debilitaba al otro, mientras la selva se convertía en un campo de batalla.. Los investigadores quedaron asombrados al ver que estos primates no solo eran fuertes y ágiles, sino también inteligentes y calculadores: cada movimiento parecía pensado, cada ataque planificado.. Sin embargo, la naturaleza exacta y causa de la separación es un «eterno misterio», según Joseph Feldblum, profesor de antropología evolutiva de la Universidad de Duke, Estados Unidos.. Recientemente, un equipo de investigadores de la misma universidad, tras un análisis exhaustivo de los datos históricos, ha arrojado nueva luz sobre el conflicto. Sus hallazgos, publicados en marzo de 2018 en la revista American Journal of Physical Anthropology, sugieren que a principios de la década de 1970 el número de machos del grupo aumentó de manera considerable frente al de hembras, lo que generó una competencia feroz entre los varones.. El fin de un conflicto de 4 años. Tras casi cuatro años de conflicto, la guerra llegó a su conclusión definitiva. La facción más fuerte y organizada, el clan Kasakela, logró aniquilar casi por completo a su rival, eliminando a los machos más poderosos y absorbiendo a los supervivientes más débiles. La selva, que durante años había sido un escenario de emboscadas, ataques y asesinatos, volvió lentamente a una aparente calma. Pero el paisaje social de los chimpancés nunca sería el mismo: territorios fueron redefinidos, alianzas reorganizadas y jerarquías completamente reconstruidas.. Sin embargo, la victoria tuvo un precio altísimo. Los supervivientes del clan Kasakela pronto descubrieron que, en las guerras, todos acaban perdiendo. Su fuerza había quedado tan debilitada que fueron atacados por clanes vecinos, que les arrebataron gran parte de su territorio. Solo lograron conservar un pequeño espacio gracias a su ingenio: entrenaron a chimpancés jóvenes para que parecieran adultos y reforzaron sus patrullas, aumentando su presencia y amedrentando a los rivales.. Los ataques contra Gorilas de 2021. En 2021, en el Parque Nacional de Loango, en Gabón, registró otro hecho sin precedentes: un clan de chimpancés llevó a cabo dos ataques letales contra gorilas con los que hasta entonces habían mantenido relaciones cordiales. En la primera incursión, casi treinta chimpancés emboscaron a una familia de gorilas, separaron a la cría del grupo y la golpearon hasta matarla, mientras una hembra chimpancé resultaba gravemente herida.. Diez meses más tarde, cuando parecía que la calma había vuelto, el mismo grupo repitió el ataque: volvieron a separar a los gorilas, capturaron otra cría y la mataron.. Los autores sugirieron que compartir la comida con otras especies podría haber causado los brotes. «Podría ser que el hecho de que chimpancés, gorilas y elefantes de la selva compartan los recursos alimenticios en el Parque Nacional de Loango provoque un aumento de la competencia y, a veces, incluso interacciones letales entre las dos especies de grandes simios», dijo Deschner.. Estos episodios sorprendieron a la comunidad científica, ya que demuestran que los chimpancés pueden ejecutar ataques organizados y estratégicos incluso contra otras especies.
Jane Goodall fue testigo en primera persona de lo que muchos consideran que fue la primera gran guerra ‘militar’ documentada entre primates.
Dos bandos, un territorio y un solo ganador. En lo más profundo de la selva de Gombe, en Tanzania, entre 1974 y 1978, se libró una de las historias más fascinantes y oscuras de la naturaleza: la ‘Guerra de los chimpancés de Gombe’. Durante años, un grupo de chimpancés se dividió en facciones y combatió de manera estratégica por el control de su territorio. Jane Goodall fue testigo en primera persona de lo que muchos consideran que fue la primera gran guerra ‘militar’ documentada entre primates.. Lejos de ser simples peleas de vecinos por comida o espacio, los chimpancés organizaban emboscadas, formaban alianzas, vigilaban fronteras y atacaban en grupo, eliminando rivales uno por uno.. ¿Por qué se desató la guerra?. Todo comenzó con una división dentro del grupo de chimpancés más grande y dominante, conocido como el grupo Kahama. La primera víctima de esta guerra fue Godi, un chimpancé que comía en solitario sobre las ramas de un árbol cuando ocho monos lo rodearon y lo golpearon durante más de cinco minutos. Nunca más se le volvió a ver.. Lo que siguió fue una ola de asesinatos y violencia sin precedentes. Los ataques se volvieron sistemáticos: pequeños grupos de chimpancés emboscaban a sus rivales, los acorralaban en la espesura y los eliminaban con brutal precisión. Cada caída fortalecía a un bando y debilitaba al otro, mientras la selva se convertía en un campo de batalla.. Los investigadores quedaron asombrados al ver que estos primates no solo eran fuertes y ágiles, sino también inteligentes y calculadores: cada movimiento parecía pensado, cada ataque planificado.. Sin embargo, la naturaleza exacta y causa de la separación es un «eterno misterio», según Joseph Feldblum, profesor de antropología evolutiva de la Universidad de Duke, Estados Unidos.. Dos chimpancés peleandoseMANOJ SHAH. Recientemente, un equipo de investigadores de la misma universidad, tras un análisis exhaustivo de los datos históricos, ha arrojado nueva luz sobre el conflicto. Sus hallazgos, publicados en marzo de 2018 en la revista American Journal of Physical Anthropology, sugieren que a principios de la década de 1970 el número de machos del grupo aumentó de manera considerable frente al de hembras, lo que generó una competencia feroz entre los varones.. El fin de un conflicto de 4 años. Tras casi cuatro años de conflicto, la guerra llegó a su conclusión definitiva. La facción más fuerte y organizada, el clan Kasakela, logró aniquilar casi por completo a su rival, eliminando a los machos más poderosos y absorbiendo a los supervivientes más débiles. La selva, que durante años había sido un escenario de emboscadas, ataques y asesinatos, volvió lentamente a una aparente calma. Pero el paisaje social de los chimpancés nunca sería el mismo: territorios fueron redefinidos, alianzas reorganizadas y jerarquías completamente reconstruidas.. Sin embargo, la victoria tuvo un precio altísimo. Los supervivientes del clan Kasakela pronto descubrieron que, en las guerras, todos acaban perdiendo. Su fuerza había quedado tan debilitada que fueron atacados por clanes vecinos, que les arrebataron gran parte de su territorio. Solo lograron conservar un pequeño espacio gracias a su ingenio: entrenaron a chimpancés jóvenes para que parecieran adultos y reforzaron sus patrullas, aumentando su presencia y amedrentando a los rivales.. Los ataques contra Gorilas de 2021. En 2021, en el Parque Nacional de Loango, en Gabón, registró otro hecho sin precedentes: un clan de chimpancés llevó a cabo dos ataques letales contra gorilas con los que hasta entonces habían mantenido relaciones cordiales. En la primera incursión, casi treinta chimpancés emboscaron a una familia de gorilas, separaron a la cría del grupo y la golpearon hasta matarla, mientras una hembra chimpancé resultaba gravemente herida.. Diez meses más tarde, cuando parecía que la calma había vuelto, el mismo grupo repitió el ataque: volvieron a separar a los gorilas, capturaron otra cría y la mataron.. Los autores sugirieron que compartir la comida con otras especies podría haber causado los brotes. «Podría ser que el hecho de que chimpancés, gorilas y elefantes de la selva compartan los recursos alimenticios en el Parque Nacional de Loango provoque un aumento de la competencia y, a veces, incluso interacciones letales entre las dos especies de grandes simios», dijo Deschner.. Estos episodios sorprendieron a la comunidad científica, ya que demuestran que los chimpancés pueden ejecutar ataques organizados y estratégicos incluso contra otras especies.
