Iker Jiménez abrió anoche Horizonte dejando a un lado el análisis del caso Koldo para poner el foco en quienes lo destaparon: los periodistas. El presentador vinculó su editorial a la prisión provisional del exministro José Luis Ábalos y Koldo García. Aseguró que el relato de la investigación «no lo escribió el poder, lo escribió la calle».. «Esta es una noche de enorme intensidad informativa», dijo al iniciar el espacio, consciente de que el caso ya marcaba el ritmo político y mediático. Lo definió como «una historia de reporteros libres» y lamentó que el periodismo esté «cada vez más arrinconado a base de estigmas». Recordó que algunos colaboradores llevan años tirando del hilo antes de pasar por el programa.. «Estaban tocando el tabú, algo que afectaba al poder», afirmó sobre las presiones para que frenaran publicaciones. Según Jiménez, recibieron «consejos, llamadas y maniobras para desviarles del camino». De parte del sector, denunció, los señalaron como emisores de «bulos» y piezas de «la máquina del fango».. El presentador aseguró que el coste fue más allá del plano personal: hubo movimientos para dañar empresas y anunciantes ligados a los medios que investigaban. «Madre mía, lo que han aguantado», exclamó. También describió el camino fácil que muchos no tomaron: «Cerrar el paraguas y fluir como los demás».. Tras las detenciones, concluyó que «la verdad se ha acabado produciendo» y que los periodistas «seguían la línea correcta». Defendió que su espacio «no marcó atajos ni vetos». Cerró con un desafío: «¿Podrán decir si alguna vez nosotros les hemos dicho «por aquí no» o «por aquí sí»?»
El presentador abrió ‘Horizonte’ con un alegato a favor de los periodistas de investigación y denunció presiones, amenazas y campañas de descrédito contra ellos.
20MINUTOS.ES – Televisión
Iker Jiménez abrió anoche Horizonte dejando a un lado el análisis del caso Koldo para poner el foco en quienes lo destaparon: los periodistas. El presentador vinculó su editorial a la prisión provisional del exministro José Luis Ábalos y Koldo García. Aseguró que el relato de la investigación «no lo escribió el poder, lo escribió la calle».. «Esta es una noche de enorme intensidad informativa», dijo al iniciar el espacio, consciente de que el caso ya marcaba el ritmo político y mediático. Lo definió como «una historia de reporteros libres» y lamentó que el periodismo esté «cada vez más arrinconado a base de estigmas». Recordó que algunos colaboradores llevan años tirando del hilo antes de pasar por el programa.. «Estaban tocando el tabú, algo que afectaba al poder», afirmó sobre las presiones para que frenaran publicaciones. Según Jiménez, recibieron «consejos, llamadas y maniobras para desviarles del camino». De parte del sector, denunció, los señalaron como emisores de «bulos» y piezas de «la máquina del fango».. El presentador aseguró que el coste fue más allá del plano personal: hubo movimientos para dañar empresas y anunciantes ligados a los medios que investigaban. «Madre mía, lo que han aguantado», exclamó. También describió el camino fácil que muchos no tomaron: «Cerrar el paraguas y fluir como los demás».. Tras las detenciones, concluyó que «la verdad se ha acabado produciendo» y que los periodistas «seguían la línea correcta». Defendió que su espacio «no marcó atajos ni vetos». Cerró con un desafío: «¿Podrán decir si alguna vez nosotros les hemos dicho «por aquí no» o «por aquí sí»?»
