Skip to content
Crónica Actual
  domingo 22 marzo 2026
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Tendencias
21 de marzo de 2026Gran Dolina revela el uso casi exclusivo de sílex local hace 400.000 años en Atapuerca 21 de marzo de 2026Los grafitis que conciencian del Síndrome de Down 21 de marzo de 2026Confirmadas las fechas de la Selectividad en Cataluña en 2026 y el nuevo sistema de corrección 21 de marzo de 2026Rodalies, el caos de nunca acabar: cortada la circulación de trenes de la R3 21 de marzo de 2026Del bloqueo presupuestario al pragmatismo: ERC ya no se aferra al IRPF 21 de marzo de 2026Golpe a la multirreincidencia en Barcelona: 90 detenidos en un macrooperativo del Plan Kanpai 21 de marzo de 2026El Gobierno murciano invertirá este año más de 14 millones de euros para frenar el decaimiento y prevenir incendios forestales 21 de marzo de 2026Collboni reactiva su plan de zonas verdes a un año de las elecciones 21 de marzo de 2026Herido grave un niño de 14 años tras hundirse un tejado de una nave abandonada al que se subió en Alcantarilla (Murcia) 21 de marzo de 2026Sábado nublado y gris en la Región de Murcia
Crónica Actual
Crónica Actual
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Crónica Actual
  Cultura  Y entonces la vida se come la vida
CulturaLibros

Y entonces la vida se come la vida

26 de noviembre de 2025
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

La vida como si fuera el beso de un ave de rapiña. Arrancar el día en la hora cero e ir así hasta que el infinito te clave, de un solo tajo. Que nada ni nadie te deje ileso. Escribir como uno deja brotar la sangre y, luego, coagular en frases, palabras, cubos, en puntos y aparte, comas, moléculas, átomos.. Escribir como quien se calienta en el cuerpo del otro, para empezar, para nunca acabar. Como quien vive diseminado por chabolas, sin cama ni cuarto, y se aferra al aire, al hambre, a algo tan vital que no puede con su cuerpo, porque ahí se le va la vida. Porque escribir es un trabajo de carpintería, de cavar y clavar, agrupar las planchas con palabras, para que las frases, algún día, hagan una casa que se pueda habitar, para que algún día hagan un libro que se pueda leer y, en él, casi vivir.. Escribir para existir. Con el cuerpo. Como quien roba un pan al tiempo. Como quien le arranca los ojos a la muerte. Porque un día uno alucina de no tener ni un día más, ni una pizca más de horas. Las avispas revolotean dentro de esa manzana que te comes a bocados. De pronto te anidan en los ojos. La próstata, los ovarios revientan. Escribir porque si no todo esto es un fogonazo, una humareda. Porque no sabes cómo inventar algo que sea para vivir más.. Escribir para que lo que se achica, para que lo diminuto nunca se apague. Para no salir del todo por la puerta trasera. Para no ser un café frío. De esos que no bebes, que nada tienen, que no son tajada de sandía, o beso de limón. De esos que no se limpian ni con aguarrás, negros como los cuervos, de los que grajean con las cucharas. De los que hacen callar el correr del tiempo. De los que pasan la lija sobre el tabique para que el segundo dure más, para que la hora pese menos.. Y, entonces, nos topamos con el calcio del otro, con sus huesos. Los ojos se nos encienden como cigarras. Entonces dejamos de ser seres subterráneos, de los que nunca dan una flor. Salimos a la luz del día, subimos desde el fondo, reventamos, sofocantes, calurosos, salimos al aire libre. Dejamos de saber si el cielo está abajo o arriba. Nos expandimos porque el alma no cabe en el cuerpo. No cabe en ese trastero estrecho como un hígado, oblicuo como una tabla.. Nos hacemos chispeantes. Dejamos de agarrarnos a las muletas, deja de importarnos el goteo del tiempo. Nos abrimos como estuches y los brazos, antaño vacíos de abrazos, se nos llenan como pantanos, nos desbordan. A cada beso dejamos de ser herrumbrados, retorcidos, chirriantes, desconchados. Dejamos de desafinar, de quedarnos en las vísperas, de nunca más reflorecer.. Escribir para que no sean solo los cacharros los que lo hagan, las inteligencias artificiales que nos llenan de tonterías digitales, de nueces, de cascabeles. Escribir, enviar los jinetes hacia delante, y nunca olvidar de dónde vienen, de qué tierra, de qué infancia, venimos, de qué días azules estamos hechos. Escribir para darle un mordisco, aunque solo sea una tajada a la muerte, al olvido.. Y entonces la vida se come la vida. El sol se pone a dar pinceladas de polen por todo lo alto. Los ojos se hacen saltones, besucones, y las palabras excavan boca arriba, se desmelenan. Salen a tiros de entre los labios. De pronto dejamos de rumiar ortigas. Dejamos de ir por el mundo como gato por las brasas. Muy pocas palabras se escapan de la nada. Y quizás ese sea el gran asunto: nos ponemos a amar para por fin hablar. Abrimos un libro para empezar a escuchar de verdad.. Seguir leyendo

Más noticias

Crítica de «Pillion»: el desorden del amor ★★★★

6 de marzo de 2026

Tras los pasos de Eduardo Mendoza: “No queda nada de la Barcelona en la que nací”

1 de diciembre de 2025

À Punt recupera el pulso taurino con tres emisiones en directo esta primavera

26 de enero de 2026

El Museo Naval conmemora los 240 años de la vigencia de la rojigualda

4 de diciembre de 2025

 

La vida como si fuera el beso de un ave de rapiña. Arrancar el día en la hora cero e ir así hasta que el infinito te clave, de un solo tajo. Que nada ni nadie te deje ileso. Escribir como uno deja brotar la sangre y, luego, coagular en frases, palabras, cubos, en puntos y aparte, comas, moléculas, átomos.Escribir como quien se calienta en el cuerpo del otro, para empezar, para nunca acabar. Como quien vive diseminado por chabolas, sin cama ni cuarto, y se aferra al aire, al hambre, a algo tan vital que no puede con su cuerpo, porque ahí se le va la vida. Porque escribir es un trabajo de carpintería, de cavar y clavar, agrupar las planchas con palabras, para que las frases, algún día, hagan una casa que se pueda habitar, para que algún día hagan un libro que se pueda leer y, en él, casi vivir.Escribir para existir. Con el cuerpo. Como quien roba un pan al tiempo. Como quien le arranca los ojos a la muerte. Porque un día uno alucina de no tener ni un día más, ni una pizca más de horas. Las avispas revolotean dentro de esa manzana que te comes a bocados. De pronto te anidan en los ojos. La próstata, los ovarios revientan. Escribir porque si no todo esto es un fogonazo, una humareda. Porque no sabes cómo inventar algo que sea para vivir más.Escribir para que lo que se achica, para que lo diminuto nunca se apague. Para no salir del todo por la puerta trasera. Para no ser un café frío. De esos que no bebes, que nada tienen, que no son tajada de sandía, o beso de limón. De esos que no se limpian ni con aguarrás, negros como los cuervos, de los que grajean con las cucharas. De los que hacen callar el correr del tiempo. De los que pasan la lija sobre el tabique para que el segundo dure más, para que la hora pese menos.Y, entonces, nos topamos con el calcio del otro, con sus huesos. Los ojos se nos encienden como cigarras. Entonces dejamos de ser seres subterráneos, de los que nunca dan una flor. Salimos a la luz del día, subimos desde el fondo, reventamos, sofocantes, calurosos, salimos al aire libre. Dejamos de saber si el cielo está abajo o arriba. Nos expandimos porque el alma no cabe en el cuerpo. No cabe en ese trastero estrecho como un hígado, oblicuo como una tabla.Nos hacemos chispeantes. Dejamos de agarrarnos a las muletas, deja de importarnos el goteo del tiempo. Nos abrimos como estuches y los brazos, antaño vacíos de abrazos, se nos llenan como pantanos, nos desbordan. A cada beso dejamos de ser herrumbrados, retorcidos, chirriantes, desconchados. Dejamos de desafinar, de quedarnos en las vísperas, de nunca más reflorecer. Escribir para que no sean solo los cacharros los que lo hagan, las inteligencias artificiales que nos llenan de tonterías digitales, de nueces, de cascabeles. Escribir, enviar los jinetes hacia delante, y nunca olvidar de dónde vienen, de qué tierra, de qué infancia, venimos, de qué días azules estamos hechos. Escribir para darle un mordisco, aunque solo sea una tajada a la muerte, al olvido.Y entonces la vida se come la vida. El sol se pone a dar pinceladas de polen por todo lo alto. Los ojos se hacen saltones, besucones, y las palabras excavan boca arriba, se desmelenan. Salen a tiros de entre los labios. De pronto dejamos de rumiar ortigas. Dejamos de ir por el mundo como gato por las brasas. Muy pocas palabras se escapan de la nada. Y quizás ese sea el gran asunto: nos ponemos a amar para por fin hablar. Abrimos un libro para empezar a escuchar de verdad. Seguir leyendo

  

La vida como si fuera el beso de un ave de rapiña. Arrancar el día en la hora cero e ir así hasta que el infinito te clave, de un solo tajo. Que nada ni nadie te deje ileso. Escribir como uno deja brotar la sangre y, luego, coagular en frases, palabras, cubos, en puntos y aparte, comas, moléculas, átomos.. Escribir como quien se calienta en el cuerpo del otro, para empezar, para nunca acabar. Como quien vive diseminado por chabolas, sin cama ni cuarto, y se aferra al aire, al hambre, a algo tan vital que no puede con su cuerpo, porque ahí se le va la vida. Porque escribir es un trabajo de carpintería, de cavar y clavar, agrupar las planchas con palabras, para que las frases, algún día, hagan una casa que se pueda habitar, para que algún día hagan un libro que se pueda leer y, en él, casi vivir.. Más información. Javier Santiso: “Editar es una lección de humildad”. Escribir para existir. Con el cuerpo. Como quien roba un pan al tiempo. Como quien le arranca los ojos a la muerte. Porque un día uno alucina de no tener ni un día más, ni una pizca más de horas. Las avispas revolotean dentro de esa manzana que te comes a bocados. De pronto te anidan en los ojos. La próstata, los ovarios revientan. Escribir porque si no todo esto es un fogonazo, una humareda. Porque no sabes cómo inventar algo que sea para vivir más.. Escribir para que lo que se achica, para que lo diminuto nunca se apague. Para no salir del todo por la puerta trasera. Para no ser un café frío. De esos que no bebes, que nada tienen, que no son tajada de sandía, o beso de limón. De esos que no se limpian ni con aguarrás, negros como los cuervos, de los que grajean con las cucharas. De los que hacen callar el correr del tiempo. De los que pasan la lija sobre el tabique para que el segundo dure más, para que la hora pese menos.. Y, entonces, nos topamos con el calcio del otro, con sus huesos. Los ojos se nos encienden como cigarras. Entonces dejamos de ser seres subterráneos, de los que nunca dan una flor. Salimos a la luz del día, subimos desde el fondo, reventamos, sofocantes, calurosos, salimos al aire libre. Dejamos de saber si el cielo está abajo o arriba. Nos expandimos porque el alma no cabe en el cuerpo. No cabe en ese trastero estrecho como un hígado, oblicuo como una tabla.. Nos hacemos chispeantes. Dejamos de agarrarnos a las muletas, deja de importarnos el goteo del tiempo. Nos abrimos como estuches y los brazos, antaño vacíos de abrazos, se nos llenan como pantanos, nos desbordan. A cada beso dejamos de ser herrumbrados, retorcidos, chirriantes, desconchados. Dejamos de desafinar, de quedarnos en las vísperas, de nunca más reflorecer.. Escribir para que no sean solo los cacharros los que lo hagan, las inteligencias artificiales que nos llenan de tonterías digitales, de nueces, de cascabeles. Escribir, enviar los jinetes hacia delante, y nunca olvidar de dónde vienen, de qué tierra, de qué infancia, venimos, de qué días azules estamos hechos. Escribir para darle un mordisco, aunque solo sea una tajada a la muerte, al olvido.. Y entonces la vida se come la vida. El sol se pone a dar pinceladas de polen por todo lo alto. Los ojos se hacen saltones, besucones, y las palabras excavan boca arriba, se desmelenan. Salen a tiros de entre los labios. De pronto dejamos de rumiar ortigas. Dejamos de ir por el mundo como gato por las brasas. Muy pocas palabras se escapan de la nada. Y quizás ese sea el gran asunto: nos ponemos a amar para por fin hablar. Abrimos un libro para empezar a escuchar de verdad.. Javier Santiso es escritor y editor. Su última novela es ‘Mortalmente vivo’ (La Huerta Grande, 2024). También acaba de publicar, con Lita Cabellut, ‘Los disparates’ (La Cama Sol, 2024). Es consejero de Prisa, editora de EL PAÍS.

 

Lara Moreno baja a la calle, grita y echa a correr en ‘Ningún amor está vivo en el recuerdo’
La vivienda de alquiler asequible de Ayuso tiene que anunciarse en Idealista ante la falta de inquilinos
Leer también
Castilla y León

Gran Dolina revela el uso casi exclusivo de sílex local hace 400.000 años en Atapuerca

21 de marzo de 2026 4241
España

Los grafitis que conciencian del Síndrome de Down

21 de marzo de 2026 12927
Cataluña

Confirmadas las fechas de la Selectividad en Cataluña en 2026 y el nuevo sistema de corrección

21 de marzo de 2026 10929
Cataluña

Rodalies, el caos de nunca acabar: cortada la circulación de trenes de la R3

21 de marzo de 2026 5855
Cataluña

Del bloqueo presupuestario al pragmatismo: ERC ya no se aferra al IRPF

21 de marzo de 2026 4017
Cataluña

Golpe a la multirreincidencia en Barcelona: 90 detenidos en un macrooperativo del Plan Kanpai

21 de marzo de 2026 14517
Cargar más
Entradas Recientes

Gran Dolina revela el uso casi exclusivo de sílex local hace 400.000 años en Atapuerca

21 de marzo de 2026

Los grafitis que conciencian del Síndrome de Down

21 de marzo de 2026

Confirmadas las fechas de la Selectividad en Cataluña en 2026 y el nuevo sistema de corrección

21 de marzo de 2026

Rodalies, el caos de nunca acabar: cortada la circulación de trenes de la R3

21 de marzo de 2026

Del bloqueo presupuestario al pragmatismo: ERC ya no se aferra al IRPF

21 de marzo de 2026

Golpe a la multirreincidencia en Barcelona: 90 detenidos en un macrooperativo del Plan Kanpai

21 de marzo de 2026
    Crónica Actual
    En ‘Crónica Actual’, nos dedicamos a la búsqueda incansable de la verdad y la precisión en el periodismo. Con un equipo de reporteros experimentados y una red de corresponsales en todo el mundo, ofrecemos cobertura en tiempo real de los eventos más importantes. Nuestra misión es informar a nuestros lectores con reportajes detallados, análisis profundos y una narrativa que conecta los puntos en el complejo tapiz de la sociedad. Desde conflictos internacionales hasta avances científicos, pasando por las últimas tendencias culturales, ‘Crónica Actual’ es su fuente confiable de noticias que importan.
    CRONICAACTUAL.COM © 2025 | Todos los derechos reservados.
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad