El arqueólogo Tito Vivas ha relatado durante una entrevista concedida a The Wild Project la historia del hallazgo de la tumba de Tutankamón, faraón del Antiguo Egipto. «La verdadera maldición fue encontrar la tumba intacta», ha sostenido el egiptólogo tras afirmar que, cuando se encontró la tumba, Egipto seguía siendo un protectorado británico y existía una ley que obligaba a repartir al 50% todo lo que se encontrara en una excavación entre el inversor y el Estado egipcio.. Sin embargo, aquella ley tenía una cláusula: no se dividiría si se hallaba la tumba intacta de un rey. Por este motivo, cuando Howard Carter y su equipo, que eran financiados por el aristócrata Lord Carnarvon, perforaron el muro de la galería ubicada en el Valle de los Reyes y comprobaron que el sello estaba intacto y que el cuerpo del faraón seguía dentro del sarcófago, una mezcla de sentimientos los invadió. En lugar de exclamar «Está el rey», habrían dicho, según Vivas: «Mierda, está el rey».. Ante la imposibilidad de quedarse con los objetos hallados dentro de la tumba del faraón, Lord Carnarvon decidió vender la exclusiva al diario London Times. A partir de ese momento, los periodistas de todas partes del mundo comenzaron a viajar a Egipto para cubrir la noticia. Sin embargo, para poder entrar a la tumba y hablar con los investigadores debían pagar una cantidad de dinero.. Cuatro meses después del descubrimiento a Lord Carnarvon le picó un mosquito, se cortó al afeitarse en la zona, la herida se infectó y murió por septicemia. A partir de entonces comenzó a extenderse la leyenda de la maldición de Tutankamón, que dice que cualquiera que perturbe su tumba morirá pronto. Sin embargo, la realidad es que no hubo ninguna cadena de muertes tras el hallazgo de la tumba. El propio Carter no murió hasta diez años después de encontrar al faraón.
Cuando se produjo el hallazgo de la tumba del faraón, Egipto seguía siendo un protectorado británico y existía una ley que obligada a repartir al 50% todo lo que se encontrara en una excavación.
El arqueólogo Tito Vivas ha relatado durante una entrevista concedida a The Wild Project la historia del hallazgo de la tumba de Tutankamón, faraón del Antiguo Egipto. «La verdadera maldición fue encontrar la tumba intacta», ha sostenido el egiptólogo tras afirmar que, cuando se encontró la tumba, Egipto seguía siendo un protectorado británico y existía una ley que obligaba a repartir al 50% todo lo que se encontrara en una excavación entre el inversor y el Estado egipcio.. Sin embargo, aquella ley tenía una cláusula: no se dividiría si se hallaba la tumba intacta de un rey. Por este motivo, cuando Howard Carter y su equipo, que eran financiados por el aristócrata Lord Carnarvon, perforaron el muro de la galería ubicada en el Valle de los Reyes y comprobaron que el sello estaba intacto y que el cuerpo del faraón seguía dentro del sarcófago, una mezcla de sentimientos los invadió. En lugar de exclamar «Está el rey», habrían dicho, según Vivas: «Mierda, está el rey».. Ante la imposibilidad de quedarse con los objetos hallados dentro de la tumba del faraón, Lord Carnarvon decidió vender la exclusiva al diario London Times. A partir de ese momento, los periodistas de todas partes del mundo comenzaron a viajar a Egipto para cubrir la noticia. Sin embargo, para poder entrar a la tumba y hablar con los investigadores debían pagar una cantidad de dinero.. Cuatro meses después del descubrimiento a Lord Carnarvon le picó un mosquito, se cortó al afeitarse en la zona, la herida se infectó y murió por septicemia. A partir de entonces comenzó a extenderse la leyenda de la maldición de Tutankamón, que dice que cualquiera que perturbe su tumba morirá pronto. Sin embargo, la realidad es que no hubo ninguna cadena de muertes tras el hallazgo de la tumba. El propio Carter no murió hasta diez años después de encontrar al faraón.
