Barcelona cerró el verano con un 88,7 % de ocupación hotelera, dos puntos y dos décimas más que el año pasado, según ha informado este jueves el Gremi d’Hotels de Barcelona. La cifra confirma la tendencia de recuperación del sector tras el bache de 2024, pero el propio Gremi ha matizado el buen dato con una advertencia sobre los costes operativos y la creciente imprevisibilidad de las reservas.. «El verano ha confirmado la buena capacidad de respuesta del sector ante un escenario de demanda cada vez más imprevisible», ha señalado el presidente del Gremi, Jordi Clos, quien ha resaltado la estabilidad de la actividad pese a la consolidación de las reservas de última hora y la incertidumbre que generan en la gestión de los establecimientos.. Y es que, según la entidad, el grado de ocupación alcanzado en julio y agosto se ha conseguido «a pesar de un comportamiento muy condicionado por el incremento de las reservas de muy última hora», que han provocado «importantes dificultades de previsión y planificación» a los hoteleros. En ambos meses, una parte «muy significativa» de la demanda surgió en los días previos a la propia estancia del turista.. Julio y agosto tuvieron, sin embargo, comportamientos distintos. El primero presentó una evolución «más contenida e irregular», con una demanda que no se activó hasta la segunda quincena del mes. Agosto, en cambio, registró un comportamiento más favorable gracias precisamente a esas reservas de última hora, lo que permitió equilibrar el conjunto de la temporada.. El Gremi no ha detallado cuál ha sido el precio medio por noche este verano, un dato que sí facilitó en balances anteriores. El verano pasado se situó en los 191,6 euros de media, 2,1 euros menos que en 2024.. Aquí es donde aparece la sombra que da título a este balance. La patronal hotelera ha admitido que la evolución de la facturación, sobre todo durante julio, «no permite una satisfacción plena» si se pone en relación con el aumento sostenido de los costes operativos y el impacto acumulado de la inflación en los últimos años. Es decir: más habitaciones ocupadas no se está traduciendo, a ojos del propio sector, en una mejora proporcional del negocio.. En el balance acumulado del año, la tendencia también es positiva. Si entre enero y agosto del año pasado la ocupación llegaba al 80,8 %, en el mismo periodo de este año sube hasta el 82,75 %.. El Gremi ha subrayado además el papel «determinante» de la demanda internacional en estos resultados, con Estados Unidos y Reino Unido como principales mercados emisores del verano. La entidad no ha aportado cifras desglosadas por país de origen en su comunicado de este jueves.. Con todo, la patronal hotelera insiste en que estos niveles de ocupación son «estables y similares a los de los últimos ejercicios», lo que interpreta como una confirmación de la «solidez» de Barcelona como destino y de la capacidad del sector para adaptarse a un entorno «cada vez más cambiante y exigente». Queda por ver si esa solidez se traduce también en los márgenes de los hoteleros cuando lleguen los datos de cierre de año.
El Gremi d’Hotels achaca las dificultades de previsión al aumento de reservas de última hora y avisa de que la facturación no compensa la subida de costes
Barcelona cerró el verano con un 88,7 % de ocupación hotelera, dos puntos y dos décimas más que el año pasado, según ha informado este jueves el Gremi d’Hotels de Barcelona. La cifra confirma la tendencia de recuperación del sector tras el bache de 2024, pero el propio Gremi ha matizado el buen dato con una advertencia sobre los costes operativos y la creciente imprevisibilidad de las reservas.. «El verano ha confirmado la buena capacidad de respuesta del sector ante un escenario de demanda cada vez más imprevisible», ha señalado el presidente del Gremi, Jordi Clos, quien ha resaltado la estabilidad de la actividad pese a la consolidación de las reservas de última hora y la incertidumbre que generan en la gestión de los establecimientos.. Y es que, según la entidad, el grado de ocupación alcanzado en julio y agosto se ha conseguido «a pesar de un comportamiento muy condicionado por el incremento de las reservas de muy última hora», que han provocado «importantes dificultades de previsión y planificación» a los hoteleros. En ambos meses, una parte «muy significativa» de la demanda surgió en los días previos a la propia estancia del turista.. Julio y agosto tuvieron, sin embargo, comportamientos distintos. El primero presentó una evolución «más contenida e irregular», con una demanda que no se activó hasta la segunda quincena del mes. Agosto, en cambio, registró un comportamiento más favorable gracias precisamente a esas reservas de última hora, lo que permitió equilibrar el conjunto de la temporada.. El Gremi no ha detallado cuál ha sido el precio medio por noche este verano, un dato que sí facilitó en balances anteriores. El verano pasado se situó en los 191,6 euros de media, 2,1 euros menos que en 2024.. Aquí es donde aparece la sombra que da título a este balance. La patronal hotelera ha admitido que la evolución de la facturación, sobre todo durante julio, «no permite una satisfacción plena» si se pone en relación con el aumento sostenido de los costes operativos y el impacto acumulado de la inflación en los últimos años. Es decir: más habitaciones ocupadas no se está traduciendo, a ojos del propio sector, en una mejora proporcional del negocio.. En el balance acumulado del año, la tendencia también es positiva. Si entre enero y agosto del año pasado la ocupación llegaba al 80,8 %, en el mismo periodo de este año sube hasta el 82,75 %.. El Gremi ha subrayado además el papel «determinante» de la demanda internacional en estos resultados, con Estados Unidos y Reino Unido como principales mercados emisores del verano. La entidad no ha aportado cifras desglosadas por país de origen en su comunicado de este jueves.. Con todo, la patronal hotelera insiste en que estos niveles de ocupación son «estables y similares a los de los últimos ejercicios», lo que interpreta como una confirmación de la «solidez» de Barcelona como destino y de la capacidad del sector para adaptarse a un entorno «cada vez más cambiante y exigente». Queda por ver si esa solidez se traduce también en los márgenes de los hoteleros cuando lleguen los datos de cierre de año.
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