El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha reivindicado este viernes el papel de las mujeres gallegas de la emigración como pilares de las comunidades en el exterior durante el acto de entrega de las Medallas de Galicia 2026, la máxima distinción que concede la comunidad autónoma y que este año ha reconocido a cuatro mujeres con profundas raíces gallegas afincadas en Argentina, Suiza, Venezuela y Brasil. La ceremonia, celebrada en el Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura de Santiago en la víspera del Día de Galicia, distinguió a la empresaria argentina Claudia Álvarez, la fiscal de menores suiza Beatriz Gil, la periodista venezolana Carla Angola y la odontóloga brasileña Camila Fernández, a quienes Rueda definió como «cuatro trayectorias distintas con un denominador común: Galicia». Durante su intervención, el presidente gallego aseguró que estas Medallas de Galicia «saldan una deuda histórica» con las miles de mujeres de la emigración que «sostuvieron familias, comunidades, empresas y entidades gallegas por todo el mundo». En este sentido, subrayó que la diáspora gallega «también fue femenina» y que muchas de esas mujeres abrieron camino a las generaciones posteriores desde el anonimato. El legado de la emigración Rueda hizo un amplio recorrido por la huella que la emigración ha dejado en la historia de Galicia. Recordó que marcó la literatura, la economía, el urbanismo y el desarrollo social de la comunidad, gracias al esfuerzo de quienes partieron y de quienes mantuvieron vivo el vínculo con su tierra desde el extranjero. El presidente también quiso reivindicar el papel de la Galicia exterior durante la dictadura franquista. «La Galicia exterior acogió las ansias de libertad cuando aquí estaban reprimidas», afirmó, en referencia al papel desempeñado por la diáspora en la preservación de los valores democráticos. Aun así, evitó idealizar el fenómeno migratorio y recordó que detrás de la emigración hubo sacrificios, despedidas y proyectos truncados. «No se trata de idealizar nuestro pasado emigrante, sino de valorar y no olvidar nunca todo lo que lograron los cientos de miles de gallegos que tomaron el camino de la emigración», señaló. Una Galicia abierta al mundo En un contexto internacional que calificó de marcado por «las bravuconadas y el uso de la fuerza», Rueda defendió que Galicia debe seguir proyectándose al exterior desde «los argumentos, la humildad, el trabajo y el sentidiño». También puso en valor la evolución demográfica de la comunidad y destacó que desde 2009 Galicia ha recibido 170.000 personas más de las que se marcharon, una cifra que, a su juicio, refleja el cambio experimentado por la comunidad. En este sentido, defendió que Galicia debe ofrecer a quienes llegan «oportunidades, respeto y convivencia», al tiempo que reclamó integración, esfuerzo, honradez y voluntad de arraigo, del mismo modo que se exigía a los emigrantes gallegos en sus países de acogida. Ade
La Xunta distingue a Claudia Álvarez, Beatriz Gil, Carla Angola y Camila Fernández por sus trayectorias en Argentina, Suiza, Venezuela y Brasil
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha reivindicado este viernes el papel de las mujeres gallegas de la emigración como pilares de las comunidades en el exterior durante el acto de entrega de las Medallas de Galicia 2026, la máxima distinción que concede la comunidad autónoma y que este año ha reconocido a cuatro mujeres con profundas raíces gallegas afincadas en Argentina, Suiza, Venezuela y Brasil.La ceremonia, celebrada en el Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura de Santiago en la víspera del Día de Galicia, distinguió a la empresaria argentina Claudia Álvarez, la fiscal de menores suiza Beatriz Gil, la periodista venezolana Carla Angola y la odontóloga brasileña Camila Fernández, a quienes Rueda definió como «cuatro trayectorias distintas con un denominador común: Galicia».Durante su intervención, el presidente gallego aseguró que estas Medallas de Galicia «saldan una deuda histórica» con las miles de mujeres de la emigración que «sostuvieron familias, comunidades, empresas y entidades gallegas por todo el mundo». En este sentido, subrayó que la diáspora gallega «también fue femenina» y que muchas de esas mujeres abrieron camino a las generaciones posteriores desde el anonimato.El legado de la emigraciónRueda hizo un amplio recorrido por la huella que la emigración ha dejado en la historia de Galicia. Recordó que marcó la literatura, la economía, el urbanismo y el desarrollo social de la comunidad, gracias al esfuerzo de quienes partieron y de quienes mantuvieron vivo el vínculo con su tierra desde el extranjero.El presidente también quiso reivindicar el papel de la Galicia exterior durante la dictadura franquista. «La Galicia exterior acogió las ansias de libertad cuando aquí estaban reprimidas», afirmó, en referencia al papel desempeñado por la diáspora en la preservación de los valores democráticos.Aun así, evitó idealizar el fenómeno migratorio y recordó que detrás de la emigración hubo sacrificios, despedidas y proyectos truncados. «No se trata de idealizar nuestro pasado emigrante, sino de valorar y no olvidar nunca todo lo que lograron los cientos de miles de gallegos que tomaron el camino de la emigración», señaló.Una Galicia abierta al mundoEn un contexto internacional que calificó de marcado por «las bravuconadas y el uso de la fuerza», Rueda defendió que Galicia debe seguir proyectándose al exterior desde «los argumentos, la humildad, el trabajo y el sentidiño».También puso en valor la evolución demográfica de la comunidad y destacó que desde 2009 Galicia ha recibido 170.000 personas más de las que se marcharon, una cifra que, a su juicio, refleja el cambio experimentado por la comunidad.En este sentido, defendió que Galicia debe ofrecer a quienes llegan «oportunidades, respeto y convivencia», al tiempo que reclamó integración, esfuerzo, honradez y voluntad de arraigo, del mismo modo que se exigía a los emigrantes gallegos en sus países de acogida.Además, recor
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