La conocida como ‘jueza del tarot’, una de las magistradas más controvertidas de la carrera judicial en las últimas décadas, ha logrado que el Tribunal Supremo anule la suspensión de doce meses que le había impuesto el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por su gestión al frente del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de A Coruña. En una sentencia fechada el pasado 8 de julio y recogida por Europa Press, el Alto Tribunal concluye que la infracción disciplinaria muy grave por la que fue castigada había prescrito cuando se inició el procedimiento, por lo que deja sin efecto tanto la suspensión como la pérdida del destino que llevaba aparejada. La resolución no entra a valorar si la actuación de la magistrada justificaba o no una sanción. El fallo se limita a apreciar que el expediente disciplinario fue tramitado fuera del plazo legal, por lo que la sanción carece ya de validez jurídica. El origen del expediente fueron las inspecciones realizadas en el juzgado coruñés, donde se detectó un importante retraso en la tramitación de procedimientos, incumplimientos de plazos procesales, deficiencias en el control de medidas cautelares y una actividad resolutoria inferior a los indicadores técnicos fijados por el propio CGPJ. Sin embargo, el Supremo considera que el órgano de gobierno de los jueces no acreditó que esos retrasos continuasen más allá de finales de 2021 y recuerda que la primera notificación válida que interrumpía el plazo de prescripción no se produjo hasta mayo de 2024, cuando la magistrada ya había recibido el alta médica. Para entonces, sostiene la sentencia, la infracción ya había prescrito. Además, el tribunal subraya que una parte importante de los procedimientos afectados correspondían al juez de refuerzo y no podían atribuirse directamente a la titular del juzgado. Trayectoria polémica La decisión del Supremo vuelve a situar en el foco a María Jesús García Pérez, cuya carrera judicial ha estado acompañada durante años por episodios que la convirtieron en una de las magistradas más mediáticas de España. Ingresó en la judicatura en 1992 y pasó por destinos como Laredo, Collado Villalba y Las Palmas de Gran Canaria. Precisamente en esta última ciudad protagonizó una de las primeras controversias cuando trascendió que participaba en actuaciones en un local de striptease durante su tiempo libre. Aquellas diligencias informativas acabaron archivadas al no apreciarse una actividad incompatible con el ejercicio de la función judicial. Años antes ya había recibido una suspensión de un año por desatención injustificada de sus funciones después de no acudir a una guardia judicial mientras se encontraba en un gimnasio, sanción que fue confirmada por el propio Tribunal Supremo. También acumuló una multa del CGPJ por unas declaraciones críticas sobre los juzgados de violencia de género y otra sanción leve por fumar en una sala de vistas durante su etapa en Bilbao. El
El Alto Tribunal anula la sanción disciplinaria impuesta a la magistrada concluir que la infracción había prescrito
La conocida como ‘jueza del tarot’, una de las magistradas más controvertidas de la carrera judicial en las últimas décadas, ha logrado que el Tribunal Supremo anule la suspensión de doce meses que le había impuesto el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por su gestión al frente del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de A Coruña.En una sentencia fechada el pasado 8 de julio y recogida por Europa Press, el Alto Tribunal concluye que la infracción disciplinaria muy grave por la que fue castigada había prescrito cuando se inició el procedimiento, por lo que deja sin efecto tanto la suspensión como la pérdida del destino que llevaba aparejada.La resolución no entra a valorar si la actuación de la magistrada justificaba o no una sanción. El fallo se limita a apreciar que el expediente disciplinario fue tramitado fuera del plazo legal, por lo que la sanción carece ya de validez jurídica.El origen del expediente fueron las inspecciones realizadas en el juzgado coruñés, donde se detectó un importante retraso en la tramitación de procedimientos, incumplimientos de plazos procesales, deficiencias en el control de medidas cautelares y una actividad resolutoria inferior a los indicadores técnicos fijados por el propio CGPJ.Sin embargo, el Supremo considera que el órgano de gobierno de los jueces no acreditó que esos retrasos continuasen más allá de finales de 2021 y recuerda que la primera notificación válida que interrumpía el plazo de prescripción no se produjo hasta mayo de 2024, cuando la magistrada ya había recibido el alta médica. Para entonces, sostiene la sentencia, la infracción ya había prescrito. Además, el tribunal subraya que una parte importante de los procedimientos afectados correspondían al juez de refuerzo y no podían atribuirse directamente a la titular del juzgado.Trayectoria polémicaLa decisión del Supremo vuelve a situar en el foco a María Jesús García Pérez, cuya carrera judicial ha estado acompañada durante años por episodios que la convirtieron en una de las magistradas más mediáticas de España.Ingresó en la judicatura en 1992 y pasó por destinos como Laredo, Collado Villalba y Las Palmas de Gran Canaria. Precisamente en esta última ciudad protagonizó una de las primeras controversias cuando trascendió que participaba en actuaciones en un local de striptease durante su tiempo libre. Aquellas diligencias informativas acabaron archivadas al no apreciarse una actividad incompatible con el ejercicio de la función judicial.Años antes ya había recibido una suspensión de un año por desatención injustificada de sus funciones después de no acudir a una guardia judicial mientras se encontraba en un gimnasio, sanción que fue confirmada por el propio Tribunal Supremo. También acumuló una multa del CGPJ por unas declaraciones críticas sobre los juzgados de violencia de género y otra sanción leve por fumar en una sala de vistas durante su etapa en Bilbao.El episodio
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
