Los grandes festivales de Barcelona nacieron mirando a la última década del siglo pasado, y de vez en cuando vuelven a casa. La segunda jornada del Cruïlla convirtió anoche el Parc del Fòrum en una máquina del tiempo con destino a los primeros noventa: Pixies, Suede y Garbage, el tridente que encabezaba el cartel, reunió a 20.000 personas en la velada más guitarrera de la decimosexta edición del certamen, que este año se presenta bajo los lemas «Jugamos en casa» y «Cruïlla es casa».
La apuesta no es casual. El festival que dirige Jordi Herreruela —nacido en 2005 en Mataró, trasladado tres años después a la capital catalana y convertido desde 2010 en cita de varios días— reserva cada verano un espacio destacado a la música de aquella década, como hacen también el Primavera Sound y el Sónar. Si la jornada inaugural del miércoles miró al público más joven, con Halsey y Reneé Rapp al frente, la de anoche fue un viaje de ida y vuelta pensado para quienes vivieron los primeros noventa en primera persona, arropado por el talento local.
El vocalista de Suede, Brett Anderson, firmó la actuación de la noche. Empapado en sudor casi desde el arranque, con ‘Disintegrate’, ‘Trash’ y ‘Animal nitrate’ encadenadas, el cantante británico exhibió una forma física envidiable: bajó al foso para cantar ‘The drowners’ entre el público, aguantó ‘Personality disorder’ de rodillas sobre el escenario y sostuvo los más de cinco minutos de ‘The 2 of us’ pasando del suelo a la vertical. La banda, ganadora del Premio Mercury y que acaba de publicar su décimo disco, ‘Antidepressants’, optó sin embargo por un repertorio dominado por los clásicos, con ‘Filmstar’, ‘Can’t get enough’ y joyas que siguen brillando tres décadas después como ‘So young’ y ‘Beautiful ones’, además de un momento especialmente emotivo en ‘June Rain’, interpretada entre abrazos en las primeras filas.
Unas horas antes, con el sol todavía poniéndose, Garbage llenó el escenario principal con su mezcla de rock, electrónica y distorsión. Su cantante, Shirley Manson, que mantiene una conexión especial con Barcelona, contó que por la mañana había descorrido las cortinas de su habitación para contemplar la Sagrada Familia, a la que definió como «un gran testimonio de lo que la humanidad puede conseguir». La escocesa recuperó ‘Special’ y ‘Cherry lips (go baby go!)’ y dedicó ‘When I grow up’ a los seguidores más fieles del grupo, sin los cuales, reconoció, la banda no habría tenido una carrera tan longeva. El guiño de la noche llegó con la versión de ‘Lovesong’ con la que homenajearon a The Cure, protagonistas semanas atrás del Primavera Sound.
El cierre correspondió a Pixies, que celebran su 40º aniversario con una de sus escasas actuaciones en España este año y llegaron con su último trabajo, ‘The Night Zombies Came’ (2024), bajo el brazo. Su líder, Black Francis, lució un estado vocal impecable, y ‘Here comes your man’ desató la primera g
Ayer por la noche, la gran noche de rock del concurso de Barcelona atrajo a una multitud de 20.000 personas.
Durante la última década, surgieron las celebraciones más destacadas de Barcelona, y periódicamente, regresan a sus orígenes. En el segundo día de la Cruïlla, el Parc del Fòrum se transformó en una máquina del tiempo anoche, cuando los tres mejores artistas – Pixies, Suede y Garbage – actuaron para los primeros noventa asistentes. El concierto de guitarra atrajo a 20.000 personas, lo que lo convirtió en el punto culminante de la decimosexta edición del concurso. Este año, el evento se presenta con los temas «Juguemos en casa» y «Cruïlla está en casa». La apuesta no es aleatoria. El evento, encabezado por Jordi Herreruela, nacido en 2005 en Mataró, cambió de ubicación tres años después a Barcelona y ha ocurrido anualmente desde 2010. Durante el verano, dedica una parte significativa de su programa a la música de esa década en particular, al igual que los festivales Primavera Sound y Sónar. En el día de la inauguración, que se dirigió a un público más joven, Halsey y Renee Rapp tomaron el centro del escenario. Sin embargo, el evento de anoche atendió a aquellos que experimentaron los primeros noventa de primera mano, con talento local. Brett Anderson, el líder de Suede, actuará esta noche. Desde el principio, el cantante británico apareció empapado de sudor, interpretando una cadena de canciones que incluyen ‘Disintegrate’, ‘Trash’ y ‘Animal nitrate’. Demostró una impresionante aptitud física al cantar ‘The Drowners’ mientras vadeaba el foso, arrodillarse en el escenario para ‘Desorden de personalidad’ y mantener ‘The 2 of us’ durante más de cinco minutos, haciendo la transición entre acostarse en el suelo y pararse verticalmente. La banda ganadora del Premio Mercury, que recientemente lanzó su décimo álbum, «Antidepressants», eligió interpretar en su mayoría éxitos clásicos durante su concierto, incluidos favoritos como «Filmstar», «Can’t get enough» y canciones atemporales como «So young» y «Beautiful ones». También tuvieron una emotiva interpretación de ‘June Rain’, que se tocó en medio de abrazos de la audiencia en las primeras filas.
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