Desde hace un tiempo, la biblioteca de Martín Caparros es una pantalla. En su ordenador portátil selecciona sus lecturas y proyecta las páginas en la pared. Páginas que miden dos metros de ancho por uno de alto, que le permiten recostarse en el sofá y sentirse “el rey del mundo” mientras lee. La enfermedad de ELA que padece ha acelerado la digitalización de toda su biblioteca: “Casi no leo en papel. Tendría que sostener el libro y no puedo”. Ahí están todos sus libros. No los tiene contados, pero con un solo dedo mueve el cursor que navega por un scroll infinito que recorre ensayos, biografías o novelas. Seguir leyendo
El escritor, que padece ELA, ha reinventado su forma de leer en casa y asegura que se siente “el rey del mundo” proyectando páginas de dos metros en la pared
Desde hace un tiempo, la biblioteca de Martín Caparros es una pantalla. En su ordenador portátil selecciona sus lecturas y proyecta las páginas en la pared. Páginas que miden dos metros de ancho por uno de alto, que le permiten recostarse en el sofá y sentirse “el rey del mundo” mientras lee. La enfermedad de ELA que padece ha acelerado la digitalización de toda su biblioteca: “Casi no leo en papel. Tendría que sostener el libro y no puedo”. Ahí están todos sus libros. No los tiene contados, pero con un solo dedo mueve el cursor que navega por un scroll infinito que recorre ensayos, biografías o novelas. Seguir leyendo
