El regreso de la selección catalana de baloncesto después de 16 años de ausencia terminó con derrota ante Gran Bretaña y con el Nou Congost de Manresa a medio llenar. Al marcador final, 74-76, derrota del equipo local se sumó una respuesta del público que no acompañó. Solo 2.501 espectadores ocuparon las gradas de un pabellón con capacidad para 5.000 personas, y eso con entradas que arrancaban desde los 8 euros y no superaban los 30 en ninguna categoría. El combinado que seleccionó Jaume Ponsarnau para este regreso reunió nombres con recorrido en la selección española absoluta. Isaac Nogués, Pep Busquets, Éric Vilà y Lluís Costa fueron titulares en Manresa. Cuatro jugadores más, Ferran Basas, Joel Parra, Oriol Paulí y Pierre Oriola, estuvieron presentes pero sin poder jugar porque al día siguiente tenían que incorporarse a la concentración de España en Madrid para preparar el partido ante Dinamarca en la Caja Mágica, al que seguirá la visita a Georgia el 5 de junio. Su convocatoria por parte de Ponsarnau coincidió con esa ventana FIBA de la absoluta y no pudieron jugar en Manresa. El derrumbe del cuarto cuarto El partido fue vibrante hasta el tramo decisivo. Cataluña llegó a dominar con hasta nueve puntos de ventaja y tuvo el encuentro bajo control durante buena parte del tiempo, pero en el último cuarto se produjo la ruptura. Gran Bretaña encadenó un parcial de 0-11 que le dio la vuelta al encuentro y acabó cerrando el cuarto con un 18-26 que resultó determinante. En los instantes finales, con los británicos por delante, Cataluña tuvo opciones de empatar, pero Luke Nelson, exjugador del Baxi Manresa, robó un balón y culminó la jugada con una canasta en contraataque que sentenció la eliminatoria. Un amistoso que no era para los dos El partido fue organizado principalmente para que Gran Bretaña rodara de cara a sus compromisos FIBA de julio. Los británicos llegaron a Manresa con un objetivo concreto y lo cumplieron con nota. Para el equipo catalán, en cambio, el encuentro era el escaparate de su reaparición tras 16 años sin competir, una cita de mayor peso simbólico y organizativo que baloncestístico. La selección catalana no está federada en la FIBA, lo que la limita a disputar únicamente amistosos de este tipo sin posibilidad de participar en torneos oficiales.
Cataluña jugó un partido de baloncesto contra Gran Bretaña, perdió en la última jugada y apenas consiguió atraer gente
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El regreso de la selección catalana de baloncesto después de 16 años de ausencia terminó con derrota ante Gran Bretaña y con el Nou Congost de Manresa a medio llenar. Al marcador final, 74-76, derrota del equipo local se sumó una respuesta del público que no acompañó. Solo 2.501 espectadores ocuparon las gradas de un pabellón con capacidad para 5.000 personas, y eso con entradas que arrancaban desde los 8 euros y no superaban los 30 en ninguna categoría.El combinado que seleccionó Jaume Ponsarnau para este regreso reunió nombres con recorrido en la selección española absoluta. Isaac Nogués, Pep Busquets, Éric Vilà y Lluís Costa fueron titulares en Manresa. Cuatro jugadores más, Ferran Basas, Joel Parra, Oriol Paulí y Pierre Oriola, estuvieron presentes pero sin poder jugar porque al día siguiente tenían que incorporarse a la concentración de España en Madrid para preparar el partido ante Dinamarca en la Caja Mágica, al que seguirá la visita a Georgia el 5 de junio. Su convocatoria por parte de Ponsarnau coincidió con esa ventana FIBA de la absoluta y no pudieron jugar en Manresa.El derrumbe del cuarto cuartoEl partido fue vibrante hasta el tramo decisivo. Cataluña llegó a dominar con hasta nueve puntos de ventaja y tuvo el encuentro bajo control durante buena parte del tiempo, pero en el último cuarto se produjo la ruptura. Gran Bretaña encadenó un parcial de 0-11 que le dio la vuelta al encuentro y acabó cerrando el cuarto con un 18-26 que resultó determinante. En los instantes finales, con los británicos por delante, Cataluña tuvo opciones de empatar, pero Luke Nelson, exjugador del Baxi Manresa, robó un balón y culminó la jugada con una canasta en contraataque que sentenció la eliminatoria.Un amistoso que no era para los dosEl partido fue organizado principalmente para que Gran Bretaña rodara de cara a sus compromisos FIBA de julio. Los británicos llegaron a Manresa con un objetivo concreto y lo cumplieron con nota. Para el equipo catalán, en cambio, el encuentro era el escaparate de su reaparición tras 16 años sin competir, una cita de mayor peso simbólico y organizativo que baloncestístico. La selección catalana no está federada en la FIBA, lo que la limita a disputar únicamente amistosos de este tipo sin posibilidad de participar en torneos oficiales.
