Diego García (Madrid, 42 años) recuerda con nitidez las tardes interminables de su infancia, cuando su única preocupación era terminar los deberes y salir a perseguir un balón con sus amigos por las calles de Ciudad de los Ángeles, en Villaverde. El fútbol lo ocupaba todo: su padre entrenaba al Rayo de los Ángeles, el equipo del barrio en el que jugaban los mayores del colegio y en el que también acabaría jugando él. García creció al mismo tiempo que el barrio. Su padre se jubiló, el viejo equipo se disolvió, se levantaron nuevos edificios, nuevas carreteras e incluso llegó la línea 3 de Metro de Madrid. ¿Todo cambió? Casi. Hay una ausencia que sigue intacta: la falta de instalaciones deportivas.Seguir leyendo
El barrio batalla contra el Ayuntamiento desde hace más de medio siglo por unas instalaciones deportivas propias para la única zona del distrito de Villaverde que nunca las ha tenido
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Diego García (Madrid, 42 años) recuerda con nitidez las tardes interminables de su infancia, cuando su única preocupación era terminar los deberes y salir a perseguir un balón con sus amigos por las calles de Ciudad de los Ángeles, en Villaverde. El fútbol lo ocupaba todo: su padre entrenaba al Rayo de los Ángeles, el equipo del barrio en el que jugaban los mayores del colegio y en el que también acabaría jugando él. García creció al mismo tiempo que el barrio. Su padre se jubiló, el viejo equipo se disolvió, se levantaron nuevos edificios, nuevas carreteras e incluso llegó la línea 3 de Metro de Madrid. ¿Todo cambió? Casi. Hay una ausencia que sigue intacta: la falta de instalaciones deportivas.Seguir leyendo
